El documento describe las mejores prácticas para maestros que trabajan con niños en zonas rurales. Los maestros deben conocer a cada estudiante individualmente, valorar sus capacidades y ritmos de aprendizaje, y respetar sus diferentes formas de aprender y lenguas maternas. También deben reconocer que los niños rurales tienen experiencias y conocimientos únicos basados en sus culturas y obligaciones familiares que pueden ayudarlos en la escuela.