La depresión afecta cada vez más a los niños debido a la competitividad y exigencias del mundo actual. Como educadoras es importante reconocer los síntomas como tristeza profunda, falta de interés y aislamiento para brindar apoyo a través de atención, juego y crear un ambiente de confianza. Aunque comúnmente se cree que es un trastorno de adultos, la depresión infantil existe y un tratamiento temprano que incluya terapia familiar suele ser efectivo.