Los niños generalmente comienzan a formar oraciones entre los 18 y 24 meses, utilizando habla telegráfica y simplificando su lenguaje, mientras desarrollan una comprensión de las relaciones gramaticales. La adquisición del lenguaje se ve influenciada por la interacción social y el aprendizaje a través de la imitación y el reforzamiento por parte de los adultos. La capacidad innata para aprender un lenguaje se activa o limita según la experiencia, y el contexto social juega un papel fundamental en este proceso.