LAUA XETA I KASTO LA 2012


            EDUCACION EN EUSKADI-
                                         AU R R E R A !


Estamos en un momento convulso y de crisis. Hasta aquí nada nuevo. Aunque a mi entender en el sector de la
enseñanza nos toca bregar con el problema desde dos puntos de vista, el primero salvar proyectos educativo
concretos, cada uno el suyo, de las amenazas de recortes. Para esto encontraremos toda una batería de
argumentos dirigidos a defender propuestas e intereses concretos, excusas y justificaciones de deberes no hechos,
y ataques a lo divino y lo humano para justificar errores propios. El ser humano, ya se sabe, es capaz de lo
mejor y de lo peor cuando se siente amenazado.
Pero además mientras los medios de comunicación y la sociedad real esta tensionada a nosotros nos toca educar
a las generaciones que van a coger las riendas de este país. Esto nos pide una segunda perspectiva más generosa
y valiente. En el día a día ahora nos toca a los profesionales actuar como tales. Demostrar con nuestra conducta
que estamos a la altura de lo que decimos a nuestro alumnado: “es el esfuerzo y el trabajo continuado el que os
llevará al éxito”, “colabora y trabaja en equipo para resolver los problemas”, “aprende a aplicar nuevas estrategias
para aprender cosas nuevas”, “controla y regula tu conducta ante la incertidumbre sin que te invada la ira el
miedo”, “atrévete a ser creativo y valora la diversidad”… Fácil de decir complicado de cumplir.
Como sistema en su conjunto toca dar un paso adelante. Está bien que los indicadores generales educativos de
Euskadi sean buenos en relación al estado español, pero en este contexto es fácil retroceder y bajar nuestras
expectativas educativas.
Y aún que esto no suceda (¿?) ahora más que nunca es el momento de afrontar retos que nos coloquen entre
los mejores países europeos por el rendimiento de nuestro sistema educativo. Que es lo mismo que capacitar a
este país, no solo para salir exitoso de esta crisis sino para que sea nuestro factor humano el que convierta un
presente oscuro en un futuro prometedor.
Si se analizan experiencias exitosas en ese camino podemos considerar algunas sugerencias de mejora y criterios
en los que inspirarse para tomar decisiones diferentes para centros diferentes.
Los sistemas educativos pueden ser aceptables cuando garantizan lo básico a todos sus ciudadanos-as. Acceso a
un curriculum común y de obligado cumplimiento para todos los niños-as de la CAV. Es un objetivo de
mínimos, conseguir que este escolarizado el mayor número de alumnos-as en todos los niveles educativos. Sus
indicadores nos llevan a nº de matriculados, profesorado asignado, horas lectivas cubiertas, recursos razonables,
… Conseguir buenos números en estos hará que un centro o un sistema pase de pobre a aceptable.
El siguiente horizonte de objetivos fija los cimientos de un buen rendimiento del sistema educativo. Promueve y
ayuda a la accesibilidad al mercado de trabajo de su alumnado. Consigue unas buenas bases instructivas, sistemas
organizativos y/o de gestión eficaces. Esto pasa por alcanzar buenos niveles de competencias en el alumnado,



                                       Mª Teresa Ojanguren - Zuzendaria                                             1
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promociones, resultados académicos, titulaciones… y transparencia social de dichos datos. Cuando un sistema
se centra en esto está exigiéndose pasar de ser aceptable a bueno.

Otro gran objetivo exige saber ayudar y en la medida de lo posible compensar, a aquellos alumnos-as que por
motivos naturales o sociales presenten deficiencias que les impidan lograr los dos objetivos educativos antes
mencionados. Se trata de dotarles de los recursos necesarios para que puedan integrarse en el sistema educativo y
poder seguir aprendiendo. Este reto nos pide un mayor nivel de profesionalización tanto de los equipos docentes
como de los directivos, y una toma de decisiones basadas en la autonomía de cada centro. Desafíos que
transforman, junto con los dos anteriores, un sistema bueno en uno muy bueno.

Y aun se puede más. La búsqueda de la excelencia reclama impulsar los talentos y capacidades extraordinarias del
alumnado y de las organizaciones educativas. Es decir identificar y potenciar la calidad. Hablamos de cultivar el
aprendizaje entre y de los mejores, así como fomentar la experimentación e innovación en aquellos centros que
hayan demostrado no solo su eficacia (buenos rendimientos) sino también su eficiencia (uso responsable de
recursos). Es cuando se han conseguido superar la mayoría de los objetivos anteriores cuando los proyectos de
innovación se llevan a cabo sin exceso de recursos y con garantías de éxito. Además estos proyectos no solo
reviertes en la mejora de los resultados del alumnado implicado, sino que influyen positivamente en el sistema en
general en la medida que puedan y deban ser tenidos como referencia de aprendizaje.

La educación en Euskadi en su conjunto se sitúa en un buen nivel. Lo que no quiere decir que este desarrollo
siga unos procesos armoniosos y equilibrados en todas las zonas, ni en todas las redes educativas. No es
conveniente aplicar “remedios para todos” si no queremos perder energías y recursos en balde.

Se han de acotar los problemas y las necesidades en cada contexto, esto es realizar un buen diagnóstico de la
realidad. Y si analizamos algunas variables de contexto, como las características tanto del profesorado, de las
organizaciones, como del alumnado hay que admitir que en Euskadi coexisten objetivos de menor complejidad
no alcanzados al mismo tiempo que se intentan acometer propósitos de niveles superiores, y viceversa.

Distraídos con aspectos económicos urgentes podemos perder de vista logros importantes en materia educativa
que han sido, entre otras, una de las causas por las que no estamos tan mal situados ante la crisis como otras
comunidades autónomas del estado español.

Por muy inseguro que sea el panorama económico, o precisamente por eso, ahora menos que nunca es el
momento de conformarse con objetivos de mínimos. Ahora es cuando con serenidad y esfuerzo hay que
comprometerse con futuros de excelencia para los niños y niñas de este país. Observar y aprender de los
mejores, no temer el cambio y por supuesto trabajar fuerte. Aunque la suerte también influye, como decimos a
nuestro alumnado es mejor que el futuro nos pille trabajando. En este caso aprendiendo.

Si pensamos sobre el pasado reciente de nuestro sistema educativo hay cosas de las que estar orgullosos, y otras a
las que estamos aprendiendo a responder:



                                      Mª Teresa Ojanguren - Zuzendaria                                          2
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    •     Nuestros éxitos. Euskera e ikastolas. Fuerte matriculación en centros privados/concertados, entendidos
          como participación de las familias en los proyectos educativos. Movimientos cooperativos, fundaciones,
          organizaciones sin ánimo de lucro... Altas tasas de matriculación sobre todo en Educación Infantil.
          Buenos resultados de promoción del alumnado y niveles educativos de la población. Integración de las
          necesidades educativas especiales. Educación para la convivencia (antes de los planes actuales también se
          educó responsablemente en este sentido)


    •     Retos recientes. Integración de creciente inmigración. Incorporación de las TICs. Mayores exigencias
          competenciales en lenguas (euskera y castellano), matemáticas, ciencias e inglés tras evaluaciones
          externas de los alumnos-as (PISA, ISEI-IVEI). Identificación y atención a los talentos excepcionales.
          Respuesta al fracaso escolar (masculino y de clases medias) y al descenso de titulados superiores (sobre
          todo en ciencias y tecnologías).

Tanto los éxitos como los desafíos son diferentes, para cada caso y contexto educativo. Luego las respuestas
tendrán que afrontarse evitando los reproches y las acusaciones mutuas. Algo complicado en tiempo de crisis. Si
bien en Euskadi aún no, en algunos medios de comunicación ya vemos acusaciones, muchas veces demagógicas,
a la red concertada como una rémora para el avance de la red pública. Otra de las peculiaridades de nuestro
sistema es que el 50% del alumnado no universitario está dividido entre la red pública y la concertada. Si se
iniciase una dinámica en esta línea se herirían sensibilidades que, como poco, conducirían a elevar aún más si
cabe el malestar social.

Por lo tanto una labor pedagógica social, a la vez que una contención prudente ante los medios será condición
necesaria para que las decisiones y soluciones se puedan tomar desde la serenidad y sin presiones externas al
sector.

Para elegir objetivos de futuro no podemos dejarnos llevar por la precipitación y las recetas antiguas. Si se
observa a los países y centros que han conseguido situarse entre los mejores podemos considerar algunas líneas
para caminar hacia el futuro:

    1. Considerar el niñ@, cada niño o niña con sus necesidades y peculiaridades, como destinatario real de
          los recursos. Una persona a la que hemos de garantizar sus derechos a recibir el mejor servicio
          educativo teniendo en cuenta las preferencias de las familias.

    2.    Fomentar la responsabilidad social en la gestión de los recursos educativos por medio de la autonomía,
          la eficacia y eficiencia de gestión de cada centro. Abandonar el enfrentamiento entre redes y acercarnos
          a unos modelos de colaboración pública privada para ofertar mejores servicios educativos a todo el
          alumnado de Euskadi.

    3. Hacer un seguimiento transparente y público de los resultados del alumnado. Reconociendo el buen
          hacer de los proyectos educativos que se lo merezcan.



                                        Mª Teresa Ojanguren - Zuzendaria                                           3
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No es momento de conformarnos con quedarnos como estamos, hay que avanzar. Eutsi aurrera!




                          Mª Teresa Ojanguren - Zuzendaria                                  4

Educacion en euskadi aurrera

  • 1.
    LAUA XETA IKASTO LA 2012 EDUCACION EN EUSKADI- AU R R E R A ! Estamos en un momento convulso y de crisis. Hasta aquí nada nuevo. Aunque a mi entender en el sector de la enseñanza nos toca bregar con el problema desde dos puntos de vista, el primero salvar proyectos educativo concretos, cada uno el suyo, de las amenazas de recortes. Para esto encontraremos toda una batería de argumentos dirigidos a defender propuestas e intereses concretos, excusas y justificaciones de deberes no hechos, y ataques a lo divino y lo humano para justificar errores propios. El ser humano, ya se sabe, es capaz de lo mejor y de lo peor cuando se siente amenazado. Pero además mientras los medios de comunicación y la sociedad real esta tensionada a nosotros nos toca educar a las generaciones que van a coger las riendas de este país. Esto nos pide una segunda perspectiva más generosa y valiente. En el día a día ahora nos toca a los profesionales actuar como tales. Demostrar con nuestra conducta que estamos a la altura de lo que decimos a nuestro alumnado: “es el esfuerzo y el trabajo continuado el que os llevará al éxito”, “colabora y trabaja en equipo para resolver los problemas”, “aprende a aplicar nuevas estrategias para aprender cosas nuevas”, “controla y regula tu conducta ante la incertidumbre sin que te invada la ira el miedo”, “atrévete a ser creativo y valora la diversidad”… Fácil de decir complicado de cumplir. Como sistema en su conjunto toca dar un paso adelante. Está bien que los indicadores generales educativos de Euskadi sean buenos en relación al estado español, pero en este contexto es fácil retroceder y bajar nuestras expectativas educativas. Y aún que esto no suceda (¿?) ahora más que nunca es el momento de afrontar retos que nos coloquen entre los mejores países europeos por el rendimiento de nuestro sistema educativo. Que es lo mismo que capacitar a este país, no solo para salir exitoso de esta crisis sino para que sea nuestro factor humano el que convierta un presente oscuro en un futuro prometedor. Si se analizan experiencias exitosas en ese camino podemos considerar algunas sugerencias de mejora y criterios en los que inspirarse para tomar decisiones diferentes para centros diferentes. Los sistemas educativos pueden ser aceptables cuando garantizan lo básico a todos sus ciudadanos-as. Acceso a un curriculum común y de obligado cumplimiento para todos los niños-as de la CAV. Es un objetivo de mínimos, conseguir que este escolarizado el mayor número de alumnos-as en todos los niveles educativos. Sus indicadores nos llevan a nº de matriculados, profesorado asignado, horas lectivas cubiertas, recursos razonables, … Conseguir buenos números en estos hará que un centro o un sistema pase de pobre a aceptable. El siguiente horizonte de objetivos fija los cimientos de un buen rendimiento del sistema educativo. Promueve y ayuda a la accesibilidad al mercado de trabajo de su alumnado. Consigue unas buenas bases instructivas, sistemas organizativos y/o de gestión eficaces. Esto pasa por alcanzar buenos niveles de competencias en el alumnado, Mª Teresa Ojanguren - Zuzendaria 1
  • 2.
    LAUA XETA IKASTO LA 2012 promociones, resultados académicos, titulaciones… y transparencia social de dichos datos. Cuando un sistema se centra en esto está exigiéndose pasar de ser aceptable a bueno. Otro gran objetivo exige saber ayudar y en la medida de lo posible compensar, a aquellos alumnos-as que por motivos naturales o sociales presenten deficiencias que les impidan lograr los dos objetivos educativos antes mencionados. Se trata de dotarles de los recursos necesarios para que puedan integrarse en el sistema educativo y poder seguir aprendiendo. Este reto nos pide un mayor nivel de profesionalización tanto de los equipos docentes como de los directivos, y una toma de decisiones basadas en la autonomía de cada centro. Desafíos que transforman, junto con los dos anteriores, un sistema bueno en uno muy bueno. Y aun se puede más. La búsqueda de la excelencia reclama impulsar los talentos y capacidades extraordinarias del alumnado y de las organizaciones educativas. Es decir identificar y potenciar la calidad. Hablamos de cultivar el aprendizaje entre y de los mejores, así como fomentar la experimentación e innovación en aquellos centros que hayan demostrado no solo su eficacia (buenos rendimientos) sino también su eficiencia (uso responsable de recursos). Es cuando se han conseguido superar la mayoría de los objetivos anteriores cuando los proyectos de innovación se llevan a cabo sin exceso de recursos y con garantías de éxito. Además estos proyectos no solo reviertes en la mejora de los resultados del alumnado implicado, sino que influyen positivamente en el sistema en general en la medida que puedan y deban ser tenidos como referencia de aprendizaje. La educación en Euskadi en su conjunto se sitúa en un buen nivel. Lo que no quiere decir que este desarrollo siga unos procesos armoniosos y equilibrados en todas las zonas, ni en todas las redes educativas. No es conveniente aplicar “remedios para todos” si no queremos perder energías y recursos en balde. Se han de acotar los problemas y las necesidades en cada contexto, esto es realizar un buen diagnóstico de la realidad. Y si analizamos algunas variables de contexto, como las características tanto del profesorado, de las organizaciones, como del alumnado hay que admitir que en Euskadi coexisten objetivos de menor complejidad no alcanzados al mismo tiempo que se intentan acometer propósitos de niveles superiores, y viceversa. Distraídos con aspectos económicos urgentes podemos perder de vista logros importantes en materia educativa que han sido, entre otras, una de las causas por las que no estamos tan mal situados ante la crisis como otras comunidades autónomas del estado español. Por muy inseguro que sea el panorama económico, o precisamente por eso, ahora menos que nunca es el momento de conformarse con objetivos de mínimos. Ahora es cuando con serenidad y esfuerzo hay que comprometerse con futuros de excelencia para los niños y niñas de este país. Observar y aprender de los mejores, no temer el cambio y por supuesto trabajar fuerte. Aunque la suerte también influye, como decimos a nuestro alumnado es mejor que el futuro nos pille trabajando. En este caso aprendiendo. Si pensamos sobre el pasado reciente de nuestro sistema educativo hay cosas de las que estar orgullosos, y otras a las que estamos aprendiendo a responder: Mª Teresa Ojanguren - Zuzendaria 2
  • 3.
    LAUA XETA IKASTO LA 2012 • Nuestros éxitos. Euskera e ikastolas. Fuerte matriculación en centros privados/concertados, entendidos como participación de las familias en los proyectos educativos. Movimientos cooperativos, fundaciones, organizaciones sin ánimo de lucro... Altas tasas de matriculación sobre todo en Educación Infantil. Buenos resultados de promoción del alumnado y niveles educativos de la población. Integración de las necesidades educativas especiales. Educación para la convivencia (antes de los planes actuales también se educó responsablemente en este sentido) • Retos recientes. Integración de creciente inmigración. Incorporación de las TICs. Mayores exigencias competenciales en lenguas (euskera y castellano), matemáticas, ciencias e inglés tras evaluaciones externas de los alumnos-as (PISA, ISEI-IVEI). Identificación y atención a los talentos excepcionales. Respuesta al fracaso escolar (masculino y de clases medias) y al descenso de titulados superiores (sobre todo en ciencias y tecnologías). Tanto los éxitos como los desafíos son diferentes, para cada caso y contexto educativo. Luego las respuestas tendrán que afrontarse evitando los reproches y las acusaciones mutuas. Algo complicado en tiempo de crisis. Si bien en Euskadi aún no, en algunos medios de comunicación ya vemos acusaciones, muchas veces demagógicas, a la red concertada como una rémora para el avance de la red pública. Otra de las peculiaridades de nuestro sistema es que el 50% del alumnado no universitario está dividido entre la red pública y la concertada. Si se iniciase una dinámica en esta línea se herirían sensibilidades que, como poco, conducirían a elevar aún más si cabe el malestar social. Por lo tanto una labor pedagógica social, a la vez que una contención prudente ante los medios será condición necesaria para que las decisiones y soluciones se puedan tomar desde la serenidad y sin presiones externas al sector. Para elegir objetivos de futuro no podemos dejarnos llevar por la precipitación y las recetas antiguas. Si se observa a los países y centros que han conseguido situarse entre los mejores podemos considerar algunas líneas para caminar hacia el futuro: 1. Considerar el niñ@, cada niño o niña con sus necesidades y peculiaridades, como destinatario real de los recursos. Una persona a la que hemos de garantizar sus derechos a recibir el mejor servicio educativo teniendo en cuenta las preferencias de las familias. 2. Fomentar la responsabilidad social en la gestión de los recursos educativos por medio de la autonomía, la eficacia y eficiencia de gestión de cada centro. Abandonar el enfrentamiento entre redes y acercarnos a unos modelos de colaboración pública privada para ofertar mejores servicios educativos a todo el alumnado de Euskadi. 3. Hacer un seguimiento transparente y público de los resultados del alumnado. Reconociendo el buen hacer de los proyectos educativos que se lo merezcan. Mª Teresa Ojanguren - Zuzendaria 3
  • 4.
    LAUA XETA IKASTO LA 2012 No es momento de conformarnos con quedarnos como estamos, hay que avanzar. Eutsi aurrera! Mª Teresa Ojanguren - Zuzendaria 4