El documento presenta los principios de la educación inclusiva según la Declaración de Salamanca de 1994. Establece que (1) cada niño tiene características únicas y necesidades de aprendizaje propias que deben ser consideradas, (2) los sistemas educativos deben estar diseñados para satisfacer toda la gama de necesidades de los estudiantes, y (3) las personas con necesidades educativas especiales deben tener acceso a las escuelas regulares a través de una pedagogía centrada en el estudiante.