El reloj Dormilón nunca había sido capaz de marcar bien la hora. Su amigo Temporín fue a buscar consejo al mago Agujín-tin-tin, quien dijo que una tuerca mágica en Tuerquilandia podría ayudar a Dormilón. Temporín atravesó diez países extraños para llegar a Tuerquilandia, donde obtuvo la tuerca. Se la dio a Dormilón y este comenzó a funcionar correctamente, para alegría del pueblo.