Este documento propone la necesidad de mejorar nuestra capacidad de pensar y evalúa diferentes programas para lograrlo. Explica que el pensamiento se puede enseñar y que existen cuatro enfoques principales para hacerlo: Enriquecimiento Instrumental, Pensamiento CoRT, Proyecto Inteligencia y Pensamiento Crítico. El documento evalúa estos programas usando criterios conceptuales como la eficiencia y criterios empíricos como diseños de intervención, concluyendo que todo esfuerzo por enseñar a pensar mejor es una inversión