UNIDAD 2: ANÁLISIS DE MEDIOS



    2. Entornos Virtuales
    Un entorno virtual de aprendizaje será eficaz y eficiente únicamente mediante
    la realización de un diseño pedagógico adecuado que incluya una buena
    planificación de las actividades docentes, una metodología encaminada a la
    obtención de conocimientos perdurables y pertinentes y una perfecta
    amalgama entre recursos y medios.


    Las comunidades virtuales de aprendizaje representan una de las más
    recientes e innovadoras propuestas en educación. Están formadas por grupos
    de   usuarios   que   interactuan     intensamente   de   manera   mediatizada,
    constituyendo un tejido social en espacios no físicos cuya finalidad es aprender
    de manera formal o informal, mediante una práctica metodológica establecida o
    no. El proceso de enseñanza-aprendizaje en la virtualidad implica establecer
    múltiples interacciones y colaboraciones donde, tanto los que enseñan como
    los que aprenden, no están físicamente presentes pero sí habitan ese espacio
    virtual que construyen entre todos.


    Las comunidades de aprendizaje son aquellas en las que coinciden un grupo
    de individuos que tienen intereses comunes y los mueve una misma
    necesidad: aprender. La interacción fomenta la creación de estas comunidades
    y puede darse en tiempo sincrónico y asincrónico. En este último caso
    favorecen el trabajo conjunto pero en diferentes horarios, mientras que la
    sincronía permite el trabajo en conjunto y al mismo tiempo de los usuarios
    dispersos en diferentes zonas.


    En cuanto al efecto cuantificado sobre el proceso de enseñanza-aprendizaje,
    vemos que estos espacios en sí mismos no constituyen un mejoramiento


 
 




    pedagógico sino que más bien actúan como posibilitadores de ciertos tipos de
    interacciones sociales y de un enorme acceso a recursos. Por el momento, los
    espacios virtuales de aprendizaje constituyen más bien un objeto de estudio
    que enriquece la pedagogía en relación con su poder de innovación, más que
    con su eficacia.


    Uno de los aspectos más interesantes del fenómeno que propone el ambiente
    virtual es la relación con el entramado social que allí se despliega, ya que las
    redes de aprendizaje pueden tomar distintas formas, por ejemplo, conformarse
    como complemento de una clase y recrear contenidos específicos del trabajo
    en aula presencial; o bien pueden representar el ambiente de un campus.
    También pueden dar vida a foros y grupos de discusión que intercambian
    información y aprendizajes.


    Como sea que operen, las redes de aprendizaje enriquecen con su pluralidad
    los procesos en los que se despliegan, posibilitando el intercambio de nuevas
    ópticas y el enriquecimiento y profundización de los contenidos académicos.


    El profesor adopta en estos espacios un patrón menos jerarquizado,
    representando a veces el papel de un mentor (facilitador o acompañante) y
    ayuda al estudiante, quien es activo e independiente en su proceso
    pedagógico.


    Tradicionalmente la formación a distancia se ha caracterizado por ser una
    metodología de trabajo individual. En este sentido, el enfoque básico de
    aprendizaje es aquel que privilegia los procesos internos de tratamiento de la
    información. El estudiante selecciona información, la procesa y la incorpora en
    su sistema cognitivo. Consecuentemente los métodos, los recursos, los medios




 
 




    y el apoyo al estudiante están diseñados considerando esas condiciones de
    aprendizaje.


    En los sistemas tradicionales a distancia la lectura y la reflexión individual son
    las actividades privilegiadas, el estudiante trabaja de manera individual con los
    recursos que ofrece el sistema instruccional, tales como documentos,
    simulaciones y videos. Los métodos están diseñados para promover los
    procesos de tratamiento de la información. La interacción social que se
    produce es generalmente con fines tutoriales y ocurre principalmente entre
    tutor y estudiantes.


    Estos escenarios, más cercanos a los enfoques cognoscitivistas del
    aprendizaje, enfatizan el procesamiento de la información por parte del
    estudiante pero no hay una preocupación especial sobre las interacciones del
    grupo. Así, las actividades que se proponen al estudiante tienen como
    propósito favorecer los procesos internos que permiten seleccionar, organizar,
    almacenar y recuperar información en el sistema cognitivo.


    De esta manera, el estudiante sigue un camino de aprendizaje individual, muy
    activo, donde debe ejercer al máximo su autonomía para tomar decisiones
    acerca de qué, cómo, cuándo y dónde estudiar. El sistema, a su vez, le provee
    un apoyo tutorial para resolver sus dudas de contenido o metodológicas, así
    como un soporte motivacional y socioafectivo.


    El   desarrollo   de   entornos   de   aprendizaje   virtuales   supone   algunas
    características que tienen relación con el espacio de información que ha sido
    diseñado para que la interacción educativa se produzca allí. Los entornos
    virtuales toman variadas formas desde simples textos hasta complicados
    mundos con tecnología en tres dimensiones (3D). En estos entornos sus



 
 




    participantes no sólo tienen un rol activo sino también el de protagonistas, ya
    que con su interacción y presencia van construyendo y modelando
    continuamente el entorno de aprendizaje, modalidad que se usa con mayor
    frecuencia en la Web 2.0.
 




 

Entornos virtuales

  • 1.
        UNIDAD 2: ANÁLISIS DE MEDIOS 2. Entornos Virtuales Un entorno virtual de aprendizaje será eficaz y eficiente únicamente mediante la realización de un diseño pedagógico adecuado que incluya una buena planificación de las actividades docentes, una metodología encaminada a la obtención de conocimientos perdurables y pertinentes y una perfecta amalgama entre recursos y medios. Las comunidades virtuales de aprendizaje representan una de las más recientes e innovadoras propuestas en educación. Están formadas por grupos de usuarios que interactuan intensamente de manera mediatizada, constituyendo un tejido social en espacios no físicos cuya finalidad es aprender de manera formal o informal, mediante una práctica metodológica establecida o no. El proceso de enseñanza-aprendizaje en la virtualidad implica establecer múltiples interacciones y colaboraciones donde, tanto los que enseñan como los que aprenden, no están físicamente presentes pero sí habitan ese espacio virtual que construyen entre todos. Las comunidades de aprendizaje son aquellas en las que coinciden un grupo de individuos que tienen intereses comunes y los mueve una misma necesidad: aprender. La interacción fomenta la creación de estas comunidades y puede darse en tiempo sincrónico y asincrónico. En este último caso favorecen el trabajo conjunto pero en diferentes horarios, mientras que la sincronía permite el trabajo en conjunto y al mismo tiempo de los usuarios dispersos en diferentes zonas. En cuanto al efecto cuantificado sobre el proceso de enseñanza-aprendizaje, vemos que estos espacios en sí mismos no constituyen un mejoramiento  
  • 2.
      pedagógico sino que más bien actúan como posibilitadores de ciertos tipos de interacciones sociales y de un enorme acceso a recursos. Por el momento, los espacios virtuales de aprendizaje constituyen más bien un objeto de estudio que enriquece la pedagogía en relación con su poder de innovación, más que con su eficacia. Uno de los aspectos más interesantes del fenómeno que propone el ambiente virtual es la relación con el entramado social que allí se despliega, ya que las redes de aprendizaje pueden tomar distintas formas, por ejemplo, conformarse como complemento de una clase y recrear contenidos específicos del trabajo en aula presencial; o bien pueden representar el ambiente de un campus. También pueden dar vida a foros y grupos de discusión que intercambian información y aprendizajes. Como sea que operen, las redes de aprendizaje enriquecen con su pluralidad los procesos en los que se despliegan, posibilitando el intercambio de nuevas ópticas y el enriquecimiento y profundización de los contenidos académicos. El profesor adopta en estos espacios un patrón menos jerarquizado, representando a veces el papel de un mentor (facilitador o acompañante) y ayuda al estudiante, quien es activo e independiente en su proceso pedagógico. Tradicionalmente la formación a distancia se ha caracterizado por ser una metodología de trabajo individual. En este sentido, el enfoque básico de aprendizaje es aquel que privilegia los procesos internos de tratamiento de la información. El estudiante selecciona información, la procesa y la incorpora en su sistema cognitivo. Consecuentemente los métodos, los recursos, los medios  
  • 3.
      y el apoyo al estudiante están diseñados considerando esas condiciones de aprendizaje. En los sistemas tradicionales a distancia la lectura y la reflexión individual son las actividades privilegiadas, el estudiante trabaja de manera individual con los recursos que ofrece el sistema instruccional, tales como documentos, simulaciones y videos. Los métodos están diseñados para promover los procesos de tratamiento de la información. La interacción social que se produce es generalmente con fines tutoriales y ocurre principalmente entre tutor y estudiantes. Estos escenarios, más cercanos a los enfoques cognoscitivistas del aprendizaje, enfatizan el procesamiento de la información por parte del estudiante pero no hay una preocupación especial sobre las interacciones del grupo. Así, las actividades que se proponen al estudiante tienen como propósito favorecer los procesos internos que permiten seleccionar, organizar, almacenar y recuperar información en el sistema cognitivo. De esta manera, el estudiante sigue un camino de aprendizaje individual, muy activo, donde debe ejercer al máximo su autonomía para tomar decisiones acerca de qué, cómo, cuándo y dónde estudiar. El sistema, a su vez, le provee un apoyo tutorial para resolver sus dudas de contenido o metodológicas, así como un soporte motivacional y socioafectivo. El desarrollo de entornos de aprendizaje virtuales supone algunas características que tienen relación con el espacio de información que ha sido diseñado para que la interacción educativa se produzca allí. Los entornos virtuales toman variadas formas desde simples textos hasta complicados mundos con tecnología en tres dimensiones (3D). En estos entornos sus  
  • 4.
      participantes no sólo tienen un rol activo sino también el de protagonistas, ya que con su interacción y presencia van construyendo y modelando continuamente el entorno de aprendizaje, modalidad que se usa con mayor frecuencia en la Web 2.0.