Este documento describe el caso de una paciente de 68 años que sufrió un infarto de la arteria espinal anterior, lo que resultó en debilidad y pérdida de sensibilidad en sus extremidades. Las imágenes por resonancia magnética mostraron una lesión en la médula espinal en el territorio vascular afectado. A los tres meses y cinco años después, las imágenes continuaron mostrando daño en la médula, y la paciente quedó con secuelas motoras y sensoriales leves a graves.