El documento discute los desafíos que plantea Internet para la aplicación de los códigos deontológicos de los periodistas. Con la proliferación de contenidos en línea, los usuarios se han convertido en nuevos actores mediáticos y es más difícil verificar la información. Además, Internet es más vulnerable a la censura y violaciones a la libertad de prensa debido a la dificultad de controlar y distribuir contenidos en la red.