Los griegos se expandieron por el Mediterráneo y formaron estados independientes con una lengua y cultura común. Las ciudades-estado o polis como Esparta y Atenas eran el centro de la vida política, religiosa y militar. Atenas estableció la primera democracia mientras que Esparta tenía una sociedad militarista. Esto llevó a una guerra entre las dos que terminó con la decadencia de Grecia.