La antigua Grecia estaba dividida en polis o ciudades-estado, como Atenas y Esparta, que eran autónomas pero de pequeño tamaño. Cada polis tenía su propio sistema de gobierno (democracia en Atenas, oligarquía en Esparta) y sociedad estratificada que incluía ciudadanos, extranjeros y esclavos. Atenas y Esparta destacaron como las polis más poderosas.