El gobierno argentino continúa enfocándose en proteger el empleo y contener las negociaciones salariales para reducir la inflación. Se presiona a los sindicatos aliados para posponer las negociaciones salariales hasta después de las elecciones y usar sumas fijas no retributivas en el primer semestre. El desempleo afecta al 8.4% de la población activa y se espera que aumente al 10% para fin de año, mientras que los subsidios a empresas para pagar salarios se duplicaron.