El flujo laminar se caracteriza por el movimiento regular y ordenado de las partículas de fluido en capas paralelas sin mezclarse. La viscosidad del fluido predomina y evita la turbulencia. El flujo laminar ocurre cuando el número de Reynolds es menor a 2000 y se da en situaciones de baja velocidad y alta viscosidad, como el agua saliendo de un grifo o el aceite vertido sobre una ensalada.