El documento discute los factores genéticos y ambientales que contribuyen al comportamiento antisocial. Señala que ciertos genes como el gen MAOA están relacionados con una mayor propensión al comportamiento antisocial, especialmente cuando se combinan con ambientes estresantes. También analiza el Síndrome de Turner como un modelo para estudiar la interacción entre genes y ambiente, y cómo esto afecta el desarrollo emocional y social.