Las habilidades socio afectivas y éticas son esenciales para el desarrollo de relaciones interpersonales, resolución de conflictos y toma de decisiones responsables en entornos familiares, escolares y sociales. Su formación, frecuentemente relegada en la educación, impacta positivamente en el bienestar emocional, la salud mental y el rendimiento académico de los estudiantes. Programas internacionales como SEL y SEAL destacan la importancia de integrar estas habilidades en la educación para fomentar un desarrollo integral y mejorar el aprendizaje en los alumnos.