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1. ¿Qué es el escepticismo? 
RTA: Corriente basada en la duda, representada en la escuela “skeptioi” . Es una postura filosófica en la cual el conocimiento absoluto e infalible es imposible de lograr. Es necesaria una constante actitud de cuestionamiento y de verificación para aproximarse a un conocimiento cada vez más certero. 
2. Como podemos clasificar el escepticismo y cuáles son sus características? /Cuales son las ramas del escepticismo y sus características? 
RTA: 
*Escepticismo filosófico: -está basada en la duda 
-esta actitud los lleva a la paz del alma 
-su fundador fue Pirron de Elis 
-etimológicamente significa “quien duda e investiga” 
*escepticismo religioso: - es relativo a la religión 
-cuestiona la autoridad religiosa y desconfía o duda de la verdad o eficacia de varias prácticas religiosas 
-muchos son ateístas, creen en dios pero rechazan la religión organizada 
*escepticismo científico: -está basado en un pensamiento critico 
- se opone a afirmaciones que carecen de prueba empírica verificable y contrastada 
-sus característica más destacadas son : verificabilidad, falsabilidad y reproducibilidad 
3. Cuáles fueron las fases del escepticismo? 
FASES del escepticismo como corriente filosófica 
I. PIRRONISMO (escepticismo antiguo) (segunda mitad del s. IV y el s. III a. C.) 
A. Pirrón (365-275 a. C.) 
B. y su discípulo Timón de Flionte (325-235 a. C.) 
II. ESCEPTICISMO DE LA ACADEMIA DE PLATÓN (ss. III y II a. C.) 
A. Academia Media: Arcesilao (315-241 a. C.) 
B. Academia Nueva: Carnéades (214-129 a. C) 
III. NEOESCEPTICISMO (s. I a. C- s. II d. C.) 
A. el neopirronismo dialéctico de 
1. Enesidemo (s. I a. C.) 
2. Agripa (s. I a. C.) 
B. neopirronismo de Sexto Empírico (180-220 d. C.) 
4. haga una descripción de la filosofía cínica 
Es una manifestación dela filosofía y es la más incomprendida. El cinismo es un movimiento que se desarrolló en Grecia, durante los siglos IV y III a.C., y siguió en las grandes ciudades del Imperio Romano: Roma, Alejandría y Constantinopla hasta el siglo V. Fue fundada por Antistenes y Diógenes de Sinopes fue uno de los filósofos mas reconocidos, se volvió una especie de moda, en la que se creía que para ser feliz solo se necesita una vida simple y acorde con la naturaleza afirmando que nos necesitaban riquezas, ni bienes materiales. Fueron muy famosos por criticar la política y su corrupción. 
Los cínicos tomaron como modelo la naturaleza y los animales como ejemplo de autosuficiencia y se inspiraron a vivir con humildad y como las cosas naturalmente deberían ir por su curso y a través de esta autosuficiencia llegar a la verdadera felicidad, al final este se consideró como un comportamiento ético. 
La libertad radical es libertad de pensar, de acción y de palabra. El cínico se diferenciaba de los demás por su desvergüenza radical, por adoptar modos de vida que escandalizaban a su sociedad, por predicar la autosuficiencia, la libertad de palabra y la austeridad como cosas necesarias para alcanzar la tranquilidad de ánimo y con ello la felicidad. 
Se proclamaban cosmopolitas y liberados de cualquier obediencia a las instituciones, convenciones o leyes, ya que estas son siempre locales, y ellos se consideraban ciudadanos del mundo. En cualquier sitio se encontraban en su casa. 
El sabio cínico considera que para alcanzar la felicidad es necesario la libertad, la autosuficiencia y el desapego. Los cínicos no estaban dispuestos a conceder que la felicidad dependiera de cuestiones ajenas a sí mismos, la libertad está en el centro de la forma de pensar cínica y se refiere a la libertad de acción y a la libertad de expresión. 
La teoría cínica proviene de la práctica y su fundamento se encuentra en la exigencia de libertad frente a todo aquello que pueda esclavizarle. Como parte de esta libertad radical se encuentra la libertad de palabra (parrhesia). 
Se pueden distinguir dos fases en el movimiento cínico: la primera fase se desarrolló básicamente en Grecia, durante los siglos -IV y -III, la segunda fase se desarrolló en las grandes ciudades del imperio romano: Roma, Alejandría y Constantinopla, y duró desde los siglos I a V. 
Algunos de sus representantes más destacados: 
Antisteres 
Crates de Tebas 
Diogenes de Sinobe 
Metrodes e hiparquia 
Diogenes Laercio 
Menedemo 
Onesicrito Astipalea 
5. CUAL ES EL ORIGEN D EL NOMBRE CINISMO? 
El nombre de cínicos tiene dos orígenes diferentes asociados a sus fundadores. El primero viene del lugar donde Antístenes solía enseñar, que era un gimnasio llamado Cinosarges, que se puede traducir como el perro blanco o el perro veloz. El segundo origen tiene que ver con comportamiento de Antístenes y de Diógenes, que se asemejaba al de los perros, por lo cual la gente les apodaba con ese nombre (kinicós). Está comparación viene por el modo de vida que habían elegido estos personajes, por su idea radical de libertad, su desvergüenza y sus continuos ataques a las tradiciones y los modos de vida sociales. 
6. QUIEN FUE ANTISTERES Y CUAL FUE SU INFLUENCIA EN EL CINISMO? 
Antístenes fue el prototipo de sabio austero y solitario, con una confianza radical en el ser humano individual y una desconfianza total en las instituciones de cualquier clase. 
Fue uno de los filósofos más relevantes de su época, discípulo de Sócrates, tuvo a su vez una influencia decisiva en algunas de las escuelas que se formaron en este periodo, tanto por sus teorías, como por su actitud y su forma de vida.
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Es considerado precursor de la escuela cínica a través de Diógenes y de Crates, y de la escuela estoica a través de otro de sus seguidores, Zenón de Citio. Antístenes nació en Atenas, entre los años -450 y -445 y murió en al año -366 (fechas aproximadas dependiendo de las fuentes). 
Comenzó su andadura filosófica como discípulo del famoso sofista Gorgias, que como todo sofista cobraba por enseñar, por lo cual se podría deducir que Antístenes o bien gozaba de una posición económica desahogada o que él mismo ejercía de sofista y cobraba por esto. En este mismo tiempo se inició también en los misterios órficos. Sin embargo, su principal aprendizaje fue con Sócrates, de quien se hizo discípulo y amigo hasta la muerte de éste. 
Un buen día Antístenes decidió prescindir de todo lo superfluo y fundar su propia escuela. Lo hizo en un gimnasio en las afueras de Atenas llamado cinosarges, que quiere decir el perro blanco (perro raudo o veloz, según otras versiones), dando lugar a la duda de si de esta circunstancia deriva el nombre de la escuela cínica. 
El cambio es tan radical que se manifiesta también externamente, pasa a vestir un manto, un zurrón y un bastón, indumentaria que se convierte en el uniforme del cínico. Prescinde de una manera decisiva de todo lo que no puede llevar encima, con la intención de librarse de los caprichos de la fortuna y regir su propio destino. 
7. CUALES SERIAN LAS PRINCIPALES IDEAS HEDONISTAS 
-Todos los seres humanos hemos nacido con la posibilidad de experimentar placer. 
- El placer no es bueno, ni malo, simplemente existe. 
- Lo bueno o lo malo del placer reside en cómo se busca y hasta dónde llega. 
- Todos los extremos son inconvenientes, el exceso de placer se convierte en vicio. 
- El placer no es solamente la gratificación sensual o sexual como piensan la mayoría de las personas. 
- Hay placeres tan simples y deliciosos como comerse un pedazo de torta, o mirar la última alineación planetaria. 
- Existen placeres que a la postre traen infelicidad, insatisfacción o contratiempos, por ejemplo la popularidad o la fama. 
- El mayor placer para el género humano debe girar entorno del servicio de los demás. 
- Si aprendemos a distinguir verdaderamente lo que es placer, podremos vivir muchos momentos de felicidad. 
8. CUÁLES SON LAS ESCUELAS CLÁSICAS EL HEDONISMO? 
Entre las escuelas clásicas del hedonismo, por un lado se encuentra la escuela cirenaica (que se desarrolló entre los siglos IV y III A.C.), creada por Aristipo de Cirene, quien sostenía que no hay bien superior al placer y resaltaba el placer del cuerpo en lugar de los placeres mentales. 
La escuela epicúrea, en cambio, asociaba al placer con la paz y la calma. El principal énfasis de esta doctrina se encontraba en reducir el deseo, y no en obtener placer de manera inmediata. 
9. Que es epicureísmo? 
Doctrina filosófica de Epicuro de Samos (-341,-270) y de su Escuela, fundada por él en Atenas el año 306 a.c. . Epicuro adquirió la finca llamada “El Jardín” en las afueras de Atenas y fundó su escuela de filosofía. Formada tanto por varones como por mujeres (gran novedad en las escuelas griegas), en ella vivió aislado de la vida política y de la sociedad, practicando la amistad y la vida estética y de conocimiento. 
El objetivo de esta filosofía es (como el del resto de escuelas morales helenísticas) el arte de la vida, la realización de una vida buena y feliz. Para el cumplimiento de este objetivo Epicuro consideró que la filosofía tiene una doble tarea: combatir las ideas falsas que fomentan el miedo y el sufrimiento y crear en el sabio un estado de ánimo o talante favorable en toda circunstancia y lugar. Entre aquellas ideas hay que incluir fundamentalmente el miedo al dolor, el temor a la muerte, a los dioses y al destino; la parte de la filosofía que permite resolver estas cuestiones será la Física. La segunda tarea está en manos de la Ética. 
La filosofía es para Epicuro el arte de la vida feliz. Por eso la física y la lógica son solo medios para conseguir este fin. 
Uno de sus seguidores más destacados fue el romano Lucrecio (Titus Lucrecius Carus) del siglo I a.c. del que se conserva su obra "De la naturaleza de las cosas", en la que se encuentran expuestas las principales ideas de esta escuela filosófica que, como tal, mantuvo su actividad hasta finales del siglo II de nuestra era. 
10. Como fue dividida la filosofía para el epicureísmo la filosofía? 
Divide la filosofía en Ética (que incluye también consideraciones psicológicas o relativas al alma), Física y Canónica (fundamentalmente lógica y teoría del conocimiento). 
-Canónica: por considerarla poco útil para la vida, descuidaron esta parte de la filosofía; la teoría del conocimiento que aceptaron fue sensualista. 
-Física: practicaron esta disciplina sólo en la medida en que algunas de sus conclusiones pueden ser útiles en el mundo práctico. Defendieron el atomismo de Demócrito, con la única novedad de su teoría del clinamen o desviación espontánea en la trayectoria de los átomos, creencia que les permitió defender la existencia de la libertad y rechazar el determinismo atomista de Demócrito, a la vez que el punto de vista fatalista y determinista de los estoicos. Rechazaron también la astrología y otras formas de adivinación al negar el carácter divino o espiritual de los astros. La materia es eterna. El nacer y el perecer de las cosas es debido a la unión y separación de los átomos. Creyeron en la existencia de los dioses y los concibieron formados por una sustancia corporal, más fina y perfecta que la del hombre. Sin embargo, criticaron la religión popular por su claro antropomorfismo y las creencias en las predicciones. Los dioses, felices, inmortales, ajenos a las pasiones, incluso al amor y al odio, viven en paz completa e indiferente al curso del mundo y de la vida humana, y nada hay que temer de ellos. 
-Ética: el alma humana es mortal dado que, como todas las cosas, está compuesta de átomos, aunque formada por los más perfectos, los redondeados y lisos. Desaparece con la destrucción del cuerpo. No hay que temer a la muerte pues, en primer lugar, nada se sigue tras la desaparición del cuerpo, y, en segundo lugar, la propia experiencia de la muerte no es tal: “el más terrible de los males, la muerte, no es nada para nosotros, pues cuando nosotros existimos, la muerte no existe, y cuando la muerte existe, nosotros no existimos” (Epicuro, “Carta a Meneceo”). 
11. Epicuro filosofo fundador del epicureísmo nos dice” El placer y el dolor son pues los motivos fundamentales de todas las acciones de los seres vivos. El placer puro es el bien supremo, el dolor el mal supremo.” Cuáles son esos placeres? 
Los placeres y sufrimientos son consecuencia de la realización o impedimento de los apetitos. Distingue Epicuro tres clases de apetitos: 
los naturales y necesarios: comer, beber, alimentarse; son fáciles de satisfacer;
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los naturales pero no necesarios: como los eróticos; no son difíciles de dominar y no se necesitan para la felicidad; 
los que no son naturales ni necesarios; hay que rechazarlos completamente. 
Tipos de placeres: dado que el hombre está formado por cuerpo y alma habrá dos tipos generales de placeres: 
Placeres del cuerpo: aunque considera que son los más importantes, en el fondo su propuesta es la de renunciar a estos placeres y buscar la carencia de dolor corporal. Existen dolores del alma y dolores del cuerpo, pero el mal es el del dolor corporal pues el del alma es consecuencia directa o indirecta de los dolores del cuerpo presentes o venideros. No hay que temer el dolor corporal pues cuando es intenso e insoportable generalmente dura poco y cuando dura más tiempo es menos fuerte y más soportable. Cabe aliviar el dolor físico con el recuerdo de alegrías pasadas y en casos extremos con el suicidio. 
placeres del alma: el placer del alma es superior al placer del cuerpo: el corporal tiene vigencia en el momento presente mientras que los del alma son más duraderos; además, los placeres del alma pueden eliminar o atenuar los dolores del cuerpo. 
12. Enuncia las principales características de la doctrina del epicureísmo 
El bien supremo y el mal supremo 
Para Epicuro, los placeres y sufrimientos son consecuencia de la realización o impedimento de los apetitos. Epicuro distingue entre tres clases de apetitos, por tanto placeres: 
Los naturales y necesarios, como alimentarse, abrigo, y el sentido de seguridad, que son fáciles de satisfacer; 
Los naturales pero no necesarios, conversación amena, gratificación sexual. 
Los no naturales ni necesarios, la búsqueda del poder, la fama, el prestigio 
Los placeres del cuerpo y los del alma 
Es importante aclarar que Epicuro no era dualista, es decir, no postulaba la oposición cuerpo- alma; el alma, igual que el cuerpo, es material y está compuesta de átomos. También distinguía entre dos tipos de placeres, basados en la división del hombre entre dos diferentes pero unidos, el cuerpo y el alma: 
Placeres del cuerpo: aunque se considera que son los más importantes, en el fondo su propuesta es el equilibrio voluntario y consciente de estos placeres, no su eliminación; no es posible conocer el placer si no se conoce el dolor, no se disfruta de un banquete si no se conoce el hambre. 
Placeres del alma: el placer del alma es superior al placer del cuerpo: el corporal tiene vigencia en el momento presente, pero es breve, mientras que los del alma son más duraderos y además pueden eliminar o atenuar los dolores del cuerpo. 
La razón 
Pese a que el placer es un bien y el dolor un mal, hay que administrar inteligentemente el placer y el dolor: en ocasiones debemos rechazar placeres a los que les siguen sufrimientos mayores y aceptar dolores cuando se siguen de placeres mayores. La razón representa un papel decisivo en lo que respecta a nuestra felicidad, nos permite alcanzar la total imperturbabilidad (ataraxia), la cual Epicuro compara con "un mar en calma" cuando ningún viento lo azota y nos da libertad ante las pasiones. 
Finalidad 
La finalidad de la filosofía de Epicuro no era teórica, sino más bien práctica que buscaba sobre todo procurar el sosiego necesario para una vida feliz y placentera en la que los temores al destino, los dioses o la muerte quedaran definitivamente eliminados. 
Para ello se fundamentaba en una teoría empirista del conocimiento, en una física atomista inspirada en las doctrinas de Leucipo y Demócrito y en una ética hedonista. 
No había motivo para temer a los dioses porque estos, si bien existen, no pueden relacionarse con nosotros ni para ayudar ni para castigar, y por tanto ni su temor ni su rezo o veneración posee utilidad práctica. La muerte tampoco puede temerse, porque siendo nada, no puede ser algo para nosotros: mientras vivimos no está presente y cuando está presente nosotros no estamos ya." cuando el hombre se libere de sus falsos temores y elija racionalmente sus placeres, llegará a ser un buen actor. 
13. ¿Qué es el idealismo? 
El término “idealismo” tiene distintos significados. Desde el punto de vista metafísico es la creencia en que el fundamento de la realidad es de índole espiritual o sea de poderes ideales; y desde el enfoque epistemológico es la postura que sostiene que no existen cosas reales fuera de la conciencia. O sea que al eliminar la existencia de todos los objetos, quedan solamente como objetos reales los contenidos de la conciencia (representaciones, imágenes, sentimientos, etc.) y los objetos ideales (la lógica y la matemática) 
2.- ¿Cuál es el fundamento principaldel idealismo para explicar la realidad? 
R= La realidad es de naturaleza mental; es una extensión de la conciencia humana además no existe una realidad independiente del sujeto. Según el idealismo larealidad es dualista es decir que provee 2 principios supremos: Ideas y objetos materiales. La conciencia es decir nuestro yo interno la mente o el espíritu es el inicio, el origen de toda lameditación y pensamiento del planeta. Es el sujeto el punto de partida de todo el conocimiento, es aquel que da sentido y coherencia e incluso modifica, construye o crea la realidad. 
14.cuales son las dos formas del idealismo? 
surgen dos formas de idealismo: el subjetivo o psicológico y el objetivo o lógico. 
En el idealismo subjetivo o psicológico la realidad se encuentra contenida dentro de la conciencia del sujeto. Los objetos son sólo contenidos de la conciencia, el ser de los objetos consiste en ser percibidos por el hombre y cuando dejan de ser percibidos dejan también de existir al no poseer ser, fuera de nuestra conciencia, que es lo único real. A esta posición también se la llama conciencialismo. 
El obispo inglés Berkely es el clásico representante de esta cosmovisión que identifica el ser con el percibir y que considera a los objetos externos puras sensaciones de los sentidos. 
Sin embargo, para Berkely, Dios, que es la causa de nuestras percepciones, y las almas; tienen existencia independiente. 
El idealismo de Berkely tiene base metafísica y teológica, característica que no aparece en las nuevas formas de idealismo subjetivo como por ejemplo, el empiriocriticismo de Avenarus y Mach, que creen nada más que en las sensaciones, y la filosofía de la inmanencia de Schupe y de Schubert-Soldern, que proponen que todo es inmanente a la conciencia. En el caso de este último lo único existente es la conciencia cognoscente. 
En cuanto al idealismo objetivo o lógico es diferente, porque parte de la conciencia objetiva de la ciencia, cuyo contenido es una suma de juicios lógicamente ideales, elementos lógicos, que distinguen lo dado en la percepción de la percepción misma y consideran al objeto como nacido del pensamiento, un producto del pensamiento, un concepto, un ser lógico ideal, postura que es denominada panlogismo 
15. Cuáles fueron los principales representantes del idealismo 
REPRESENTANTES DEL IDEALISMO
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PLATÓN 
Filósofo griego (Atenas, 427 - 347 a. C.). Nacido en el seno de una familia aristocrática, abandonó su vocación política por la Filosofía, atraído por Sócrates. Siguió a éste durante veinte años y se enfrentó abiertamente a los sofistas (Protágoras, Gorgias…). Tras la muerte de Sócrates (399 a. C.), se apartó completamente de la política; no obstante, los temas políticos ocuparon siempre un lugar central en su pensamiento, y llegó a concebir un modelo ideal de Estado. Viajó por Oriente y el sur de Italia, donde entró en contacto con los discípulos de Pitágoras; luego pasó algún tiempo prisionero de unos piratas, hasta que fue rescatado y pudo regresar a Atenas. 
Platòn sostiene que deben existir ciertos modelos, paradigmas o esquemas, que llamó Ideas, inmutables, por afinidad con los cuales puede existir el conocimiento. 
FREGE 
Nació el 8 de noviembre de 1848 en Wismar. 
Cursó estudios en las universidades de Jena y Gotinga. Fundador de la moderna lógica matemática y la filosofía analítica. 
Trabajó intentando deducir los principios de la aritmética de los principios de la lógica. Inventó muchas notaciones simbólicas, como cuantificadores y variables, estableciendo así las bases de la lógica matemática moderna. Defensor del logicismo, la tesis de que las matemáticas son reducibles a la lógica, en el sentido que las verdades de la matemática son deducibles de las verdades de la lógica. 
Frege fue también un importante filósofo del lenguaje. La distinción entre sentido y referencia y entre concepto y objeto se deben a él. Su obra influyó en el filósofo británico Bertrand Russell. Su escrito Notación conceptual (1879) es la más importante de sus publicaciones, también escribió Fundaciones de la aritmética (1884) y Leyes básicas de la aritmética(1893-1903). 
HEGEL 
Stuttgart, actual Alemania, 1770 - Berlín, 1831) Filósofo alemán. Hegel estudió primero en el instituto de su ciudad natal, y entre 1788 y 1793 siguió estudios de teología en Tubinga, donde fue compañero del poeta Hölderlin y del filósofo Schelling, gracias al cual se incorporó en 1801 como docente a la Universidad de Jena, que sería clausurada a la entrada de Napoléon en la ciudad (1806). Al tiempo que se introducía en la obra de pensadores como Schiller, Herder, Lessing y Kant, Hegel compartió con sus compañeros el entusiasmo por la Revolución Francesa. Aunque al principio se hallaba muy próximo al idealismo de Fichte y Schelling, a medida que fue elaborando su propio sistema filosófico, ya profesor en la Universidad de Heidelberg (1816-1818) y luego en Berlín (1818-1831), se alejó progresivamene de ellos. 
Para Hegel, lo único existente es el Ente-lógico, al que también denomina idea-concepto, y toda la llamada realidad, es el desenvolvimiento de esta idea. Este desenvolvimiento dialéctico se realiza en tres momentos: tesis, antítesis y síntesis. o sea, por posición, negación superación de esa negación en una nueva posición 
16.. En que consiste la escolástica? 
Con el término escolástica nos referimos de un modo general a la filosofía de la Edad Media, inspirada por cuestiones fundamentalmente religiosas. A partir del siglo VI la actividad cultural en Europa queda reducida a la actividad desarrollada en las escuelas monacales y catedralicias, fundamentalmente, de ahí que se denominase, tanto a los maestros como a los discípulos, con el nombre de escolásticos. Una parte sustancial de los estudios se centraba en cuestiones teológicas y filosóficas, dominadas por planteamientos al servicio de la religiosidad, y con una metodología propia, basada en el planteamiento y discusión de cuestiones con el maestro, por lo que el termino escolástica se aplicó a la filosofía desarrollada en dicho contexto, denominación que persistió para referirse a dichas corrientes filosóficas incluso tras haberse creado las universidades, (en las que muchos escolásticos impartieron docencia), que fueron asumiendo un papel cultural creciente en toda Europa. 
Generalmente se distinguen tres fases en el desarrollo de la escolástica: la primera escolástica, hasta el siglo XII; la alta escolástica, que representa su período de apogeo, en el siglo XIII; y la escolástica tardía, en el siglo XIV, que supone la crisis y decadencia de sus planteamientos y metodología, tras la que se abrirá paso la renovación filosófica del Renacimiento y de la modernidad. También hablamos de una escolástica latina o de una escolástica árabe, según estuviera inspirada por el cristianismo o el islamismo. 
18.Características principales de la ecolistica? 
El objetivo esencial de los escolásticos determinó algunas actitudes comunes, de las que la más importante fue su convicción de la armonía fundamental entre razón y revelación. Los escolásticos afirmaban que el mismo Dios era la fuente de ambos tipos de conocimiento y la verdad era uno de Sus principales atributos. No podía contradecirse a Sí mismo en estos dos caminos de expresión. Cualquier oposición aparente entre revelación y razón podía deberse o a un uso incorrecto de la razón o a una errónea interpretación de las palabras de la revelación. Como los escolásticos creían que la revelación era la enseñanza directa de Dios, ésta tenía para ellos un mayor grado de verdad y certeza que la razón natural. En los conflictos entre fe religiosa y razonamiento filosófico, la fe era siempre el árbitro supremo, la decisión de los teólogos prevalecía sobre la de los filósofos. Después de principios del siglo XIII, el pensamiento escolástico puso mayor énfasis en la independencia de la filosofía en su campo propio. A pesar de todo, durante el periodo escolástico la filosofía estuvo al servicio de la teología, no sólo porque la verdad de la filosofía estaba subordinada a la de la teología, sino también porque los teólogos utilizaban la filosofía para comprender y explicar la revelación. 
………………………………….El Escolasticismo. 
Movimiento filosófico y teológico que intentó utilizar la razón natural humana, en particular la filosofía y la ciencia de Aristóteles, para comprender el contenido sobrenatural de la revelación cristiana. Principal movimiento en las escuelas y universidades medievales de Europa, desde mediados del siglo XI hasta mediados del siglo XV, su ideal último fue integrar en un sistema ordenado tanto el saber natural de Grecia y Roma como el saber religioso del cristianismo. El término escolástica también se utiliza en un sentido más amplio para expresar el espíritu y métodos característicos de ese momento de la historia de la filosofía o cualquier otro espíritu o actitud similar hacia el saber encontrados en otras épocas. El término escolástica, que en su origen designaba a los maestros de las escuelas monásticas o catedralicias medievales, de las que surgieron las universidades, acabó por aplicarse a cualquiera que enseñara filosofía o teología en dichas escuelas o universidades.
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17.. En el siguiente cuadro se presenta el desarrollo de la Escolástica dividido en cuatro etapas. De cada una de ellas se indica: su ubicación en el tiempo, sus principales representantes y algunos acontecimientos que la caracterizaron 
Método escolastico 
Esta concepción de la lógica como método de la filosofía es heredada de Aristóteles por los filósofos de la Edad Media; los cuales la aplican con un rigor extraordinario. 
El método escolastico como método de enseñanza constaba de: LECTIO, QUAESTIO y DISPUTATIO 
LECTIO consistia en crear comentarios de textos de autoridad, en tres niveles de profundidad hermenéutica (litera, sensus, sentencia). Enseñar era leer en su sentido más técnico. Sobre todo la Biblia. Se amplió a otros textos, primero religiosos, y luego profanos. 
Cuando había dificultades de comprensión se confrontaban las posibles sentencias o interpretaciones. Nace así la QUAESTIO. Fue Pedro Abelardo quien lo utilizó por primera vez al comparar las sentencias de los Padres en el Sic et Non. “Del desacuerdo que parece haber entre algunas (de las sentencias distintas de los Santos Padres) se produce la cuestión”. 
La elaboración de los distintos pasos en que se articulaban las quaestiones dio lugar a la DISPUTATIO, en la que se consolida en el método dialéctico. Se independizaron de las lectio. Las había ordinarias (frecuentes y sobre textos), y solemnes, en épocas señaladas del año, dos o tres veces a lo largo del curso, y en presencia de todos los maestros y alumnos de la Universidad, y que versaban sobre cualquier cosa (quodlibet, de quolibet). De ahí las quaestiones disputatae y las quaestiones quodlibetales. 
El método que siguen los filósofos de la Edad Media no es solamente, como en Aristóteles, la deducción, la intuición racional, sino que además es la contraposición de opiniones divergentes. Santo Tomás, cuando examina una cuestión, no solamente deduce de principios generales los principios particulares aplicables a la cuestión, sino que además pone en columnas separadas las opiniones de los distintos filósofos, que son unas en pro y otras en contra; las pone frente a frente, las critica unas con otras, extrae de ellas lo que puede haber de verdadero y lo que puede haber de falso. Son como dos ejércitos en batalla; son realmente una reviviscencia de la dialéctica platónica. 
Y entonces el resultado de esta complementación con el ejercicio de la educación y de la prueba, da lugar a las conclusiones firmes del pensamiento filosófico. 
Si resumimos lo esencial en el método filosófico que arranca de Sócrates, pasando por Platón y Aristóteles, llega hasta toda la Edad Media en la Escolástica, nos encontramos con que lo más importante de este método es su segunda parte. No la intuición primaria de que se parte, de que se arranca, sino la discusión dialéctica con que la intuición ha de ser confirmada o negada. Lo importante, pues, en este método de los filósofos anteriores al Renacimiento, consiste principalmente en el ejercicio racional, discursivo; en la dialéctica, en el discurso, en la contraposición de opiniones; en la discusión de los filósofos entre sí o del filósofo consigo mismo.
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Qué es Humanismo: 
El humanismo, en el sentido amplio, significa valorar al ser humano y, sobre todo, la condición humana. Está relacionado con la generosidad, la compasión y la preocupación por la valoración de los atributos y las relaciones humanas. 
El Humanismo fue un movimiento filosófico, intelectual y cultural que comenzó en Italia en el siglo XIV con el Renacimiento y se desarrolló y se extendió a través de Europa, rompiendo la fuerte influencia de la Iglesia y del pensamiento religioso de la Edad Media. El teocentrismo (Dios como el centro de todo) deja paso alantropocentrismo, pasando el hombre a ser el centro de interés y como la medida de todas las cosas. El Humanismo exalta las cualidades de la naturaleza humana y busca lo mejor de los seres humanos y para los seres humanos sin hacer uso de ninguna religión. 
La filosofía humanista ofrecía nuevas formas de pensar y reflexionar acerca de las artes, las ciencias y la política, revolucionando el ámbito cultural y marcando la transición entre la Edad Media y la Edad Moderna. 
A través de sus obras, los intelectuales y los artistas comenzaron a explorar los temas que tienen relación con la figura humana, inspirados por los clásicos de la antigüedad greco romana como modelos de la verdad, la belleza y la perfección. Algunos autores humanistas conocidos son: Gianozzo Manetti, Marsilio Ficino, Erasmo de Rotterdam, Guillermo de Ockham, Carlos Bernardo González Pecotche, Francesco Petrarca, François Rabelais, Pico de la Mirandola, Tomás Moro, Andrea Alciato, Auguste Comte, entre otros. 
En las artes plásticas y visuales y en la medicina, el humanismo estuvo representado en las obras y en los estudios sobre la anatomía y el funcionamiento del cuerpo humano. 
En la ciencia, se produjeron importantes descubrimientos en diversas ramas del saber como la física, las matemáticas, la ingeniería, la medicina, etc., lo que contribuyó a un estudio real de la Historia de la humanidad. 
Humanismo y Renacimiento 
El Humanismo sentó las bases y los fundamentos ideológicos del Renacimiento europeo. El humanismo renacentista surgió con una nueva postura hacia las doctrinas religiosas en vigor en ese momento, y con un consiguiente alejamiento de estas doctrinas para poder realizar una evaluación más racional de estas. 
Durante el Renacimiento, el Humanismo también se caracterizó por los intentos de liberar al ser humano de las rígidas reglas del cristianismo de la época medieval. En un sentido amplio, el Humanismo en esta época sirvió como una lucha contra la oscuridad medieval, y llevó a la creación de un comportamiento y una conducta científica libre de normas teológicas. 
Humanismo y Literatura 
El Humanismo también corresponde a una escuela literaria que tuvo gran importancia en los siglos XIV y XV. En la literatura, se destacó la poesía palaciana (que surge dentro de los palacios), escrita por nobles que retrataron los usos y las costumbres de la corte. Algunos escritores italianos que causaron más impacto fueron: Dante Alighieri con la Divina comedia, Petrarca con el Cancionero y Boccaccio con el Decamerón. 
Humanismo secular 
El Humanismo secular, también conocido como el Humanismo laico, es un movimiento filosófico que se ocupa de la justicia social, la razón humana y la ética. Seguidores del Naturalismo, los humanistas seculares son generalmente ateos o agnósticos, al mismo tiempo que reniegan de la doctrina religiosa, la pseudociencia, la superstición y el concepto de sobrenatural. Para los humanistas seculares, estas áreas no son vistas como el fundamento de la moralidad y de la toma de decisiones. 
Por el contrario, un humanista secular se basa en la razón, la ciencia, el aprendizaje a través de los relatos históricos y de la experiencia personal, y estos son los soportes éticos y morales que pueden dar sentido a la vida. 
Humanismo y Psicología 
La psicología humanista tuvo su origen en los años 50, y su importancia aumentó significativamente en las décadas de los años 60 y 70. Siendo una rama de la psicología y más específicamente de la psicoterapia, la psicología humanista surgió como una reacción al análisis exclusivamente realizado al comportamiento. Se considera como una teoría adicional juntamente con la terapia de la conducta y el psicoanálisis. 
Teniendo como base el humanismo, la fenomenología, el existencialismo y la autonomía funcional, la psicología humanista enseña que el ser humano tiene en su interior un potencial de auto-realización. La psicología humanista no tiene el propósito de revisar o realizar una adaptación de los conceptos psicológicos existentes, pero sí ser una nueva aportación al campo de la psicología 
Humanismo 
En un sentido general llamamos “humanista” a toda teoría filosófica que destaca el valor del hombre frente al resto de realidades, o que desarrolla sus tesis principales a partir de la reivindicación de valores humanos. 
En sentido estricto, recibe este nombre el movimiento que aparece en Italia a finales del siglo XIV y se extiende por muchos países europeos durante los siglos XV y XVI. El humanismo renacentista comienza siendo un movimiento preocupado por el estudio de las lenguas y la cultura clásica y la reivindicación de los “estudios humanistas”, pero pronto se convierte en un afán de renovación de la cultura a partir de los ideales morales y vitales de la antigüedad clásica: en el mundo grecolatino encuentran un modelo que les sirvió fundamentalmente para la reivindicación de la libertad y la dignidad humana, y del pensamiento libre de las
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ataduras de la religión. Pico della Mirandola (1463-1494), Marsilio Ficino (1433-1499),Erasmo de Rotterdam (1466-1536), Luis Vives (1492-1540), son algunos de los autores más destacados de este humanismo renacentista. 
A lo largo de la historia se han dado, además de éste, otras formas de humanismo: 
 el humanismo cristiano, que pone la dignidad humana en su dimensión espiritual y sobrenatural, se enfrenta a la identificación del hombre con las cosas y subraya los peligros de la técnica, los excesos del capitalismo y del poder del Estado; 
 el humanismo marxista, caracterizado por la necesidad de entender al hombre desde el ámbito de la finitud, desde el ámbito del hombre mismo, y por la reivindicación de la dignidad y libertad humanas a partir de la crítica a la alienación; 
 el humanismo existencialista. 
Precisamente una de las obras más conocidas de Sartre se titula “El existencialismo es un humanismo”, al final de la cual nos indica en qué sentido se debe entender su filosofía como un humanismo: no es humanista en el sentido de que admire a la humanidad por las producciones o valores de algunos hombres concretos, ni porque considere que el hombre es el más perfecto de todos los seres. Este humanismo no es correcto, pues, por lo demás, nunca podremos estar seguros de la altura moral del hombre del futuro. El que Sartre reivindica es otro: 
 es humanismo porque es una filosofía de la acción y de la libertad: la dignidad humana está en su libertad, que es la categoría antropológica fundamental, y gracias a la cual el hombre siempre trasciende de su situación concreta, aspira al futuro sin estar determinado por su pasado, se traza metas y en este trazarse metas construye su ser; de ahí que el existencialismo sea también una doctrina de la acción; 
 además es una teoría para la cual el único universo es el universo humano; esto quiere decir que la esfera de cosas con las que el hombre trata no están marcadas o influidas por algo trascendente, ni por la naturaleza misma; la esfera de cosas que atañen al hombre depende de su propia subjetividad; no hay otro legislador que el hombre mismo. 
Ideal humanista:”El hombre es vicario de dios en la tierra” 
Características generales del racionalismo 
El racionalismo es una de las corrientes filosóficas, junto con el empirismo, que trataremos más adelante, más significativas del siglo xvn. Se caracteriza por propugnar la supremacía de la razón sobre el conocimiento sensible. Los rasgos principales de este movimiento son los siguientes: 
• Consideración de la razón como la única fuente válida de conocimiento. Entre los racionalistas se produce una tendencia a rechazar el criterio de autoridad y a defender la autosuficiencia de la razón. La confianza en la capacidad de la razón es tal que sus criterios se aceptan sin crítica alguna. 
• Infravaloración del conocimiento sensible. Para los racionalistas los sentidos son engañosos. El conocimiento sensible no puede fundamentar, pues, un conocimiento umversalmente válido, es decir, un conocimiento científico. 
• Afirmación de que el conocimiento puede ser construido deductivamente a partir de unos primeros principios. 
• Afirmación de la existencia de las ideas innatas, verdades fundamentales que se hallan potencialmente en el entendimiento, que surgen gracias a determinadas experiencias y a partir de las cuales la razón obtiene todas las demás verdades por deducción. 
• Aspiración de crear una ciencia única, universal y necesaria. La razón humana es siempre una y la misma, por lo que la ciencia también debe ser una, aunque los objetos a los que se aplique sean muy diversos. El racionalismo adopta las matemáticas como modelo de ciencia. 
• Consideración de la deducción y, más aún, de la intuición intelectual como los métodos más adecuados para el ejercicio del pensamiento. !
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• Defensa de la racionalidad del mundo. Todo lo que sucede en el mundo, todo lo que compone la realidad tiene una justificación que la razón puede llegar a conocer. 
Características generales del racionalismo 
El Racionalismo moderno de los siglos XVII y XVIII se inicia con Descartes (1596-1650) y se desarrolla en la Europa continental con autores como Malebranche (1638-1715), Spinoza (1632-1677) y Leibniz (1646-1716). Desde un punto de vista de conjunto, los rasgos fundamentales que lo caracterizan son los siguientes: 
1. Nuestro conocimiento acerca de la realidad procede, no de los sentidos, sino de la razón y el entendimiento. 
2. El conocimiento sólo puede ser construido deductivamente a partir de unos primeros principios o ideas innatas del entendimiento que nada tienen que ver con las experiencias sensibles. 
3. El entendimiento sólo conoce directamente sus propios contenidos, a los que denomina ideas. Esta concepción de las ideas difiere tanto de la platónica como de la agustiniana. 
4. La deducción y especialmente la intuición intelectual son los instrumentos más adecuados para alcanzar un conocimiento cierto: 
a) La intuición es la operación intelectual a través de la cual se captan determinadas ideas de un modo tan claro y distinto que no existe la posibilidad de poner en duda la absoluta certeza de lo así captado. 
b) La deducción es la operación intelectual que permite obtener un conocimiento verdadero a partir de otros conocimientos previamente reconocidos como ciertos y verdaderos. De ahí que la inferencia deductiva sea en el fondo una intuición que se prolonga a lo largo de una cadena de razonamientos. 
5. El modelo y paradigma de conocimiento es el de las matemáticas ─geometría y aritmética─. 
6. Confianza en la razón, la cual no tiene límites y puede alcanzar a conocer todo lo real. 
7. Defensa de la racionalidad del mundo. Todo lo que sucede en el mundo, todo lo que compone la realidad, tiene una justificación que la razón puede llegar a conocer 
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La Razón es, para Descartes, la única que puede llevarnos al conocimiento verdadero. De ahí el nombre de esta corriente de pensamiento. Según esto, con las capacidades naturales y operaciones propias de la razón nos bastaría para conocer todo aquello que podemos conocer. 
Hay por lo tanto una fe absoluta en la razón como motor y guía del conocimiento (y por contra, como veremos, casi un desprecio absoluto por los sentidos como fuente del conocimiento). La divergencia de opiniones entre los hombres sólo se explica por el mal uso que hacemos de la razón. Y esto pone de manifiesto, además, la necesidad de un método para dirigir correctamente a la razón misma, y con ella a los hombres. 
La ciencia moderna, que culminará posteriormente en la obra de Newton, es la empresa racional más importante que cabe en la historia de la humanidad. Su desarrollo permitirá la acción transformadora del hombre sobre el mundo, sobre la Naturaleza. Pero en esta época filosofía y ciencia se dan la mano. Como fruto de las mismas corrientes sociales que generan el mercantilismo y el estado absolutista, la filosofía pondrá el acento en la Razón, única, objetiva, universal. La idea del Método es la plasmación de este pensamiento: el ideal matemático trasladado a la vida misma, al ejercicio del pensamiento en acción, a aquello que nos define como seres humanos y nos diferencia de los animales. 
La filosofía racionalista es precisamente el ejercicio correcto de la Razón, la pureza del pensamiento sin ataduras, en pleno ejercicio de sus facultades. La confianza absoluta en el poder de nuestra mente nos lleva, en el ambiente triunfalista del Barroco, a una concepción del ser humano en toda su complejidad, pero alejándonos de sus pasiones y emociones. Por ello la teoría del conocimiento es el punto central, la clave de la filosofía en la época moderna. 
____________________________________________________________________________ RACIONALISMO 
Se ha criticado el idealismo subyacente a los postulados racionalistas, acusándolo de "petrificar" y "falsificar" la realidad en detrimento de "lo vital". Pese a ello, su mérito consistió en liberar e higienizar a la razón de todos los prejuicios heredados. 
Si en el lenguaje ordinario se denomina racionalista a aquella persona que rehuye de toda creencia infundada o superstición y que no reconoce más evidencia que la aportada por la sola luz de la razón, en el contexto de la filosofía este término hace relación a una particular corriente filosófica surgida en el siglo XVII de manos de René Descartes (La Haye, Francia, 1596-1650) y cuyos máximos exponentes fueron Baruch Spinoza (Amsterdam, 1632-1677) y G. Wilhelm Leibniz (Leipzig, 1646-1716). 
Tradicionalmente se suele contraponer el racionalismo a otro movimiento aparecido paralelamente en Inglaterra, el empirismo de Locke, Berkeley y Hume, aunque ambas corrientes mantienen ciertos rasgos generales propios de la modernidad a la que representan. 
Rasgos epocales de la filosofía racionalista 
Cabría destacar en primer lugar, la primacía otorgada al problema del conocimiento. Efectivamente, los filósofos modernos se caracterizan por anteponer la gnoseología a toda otra cuestión, gnoseología que posee un carácter genético, es decir, se investiga el origen, la génesis de los procesos de conocimiento, cuyo valor de verdad o falsedad es determinado con posterioridad a su origen.
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La segunda característica que comparten las corrientes filosóficas de la modernidad consiste en la asunción de una postura claramente subjetivista. El hombre se encuentra imposibilitado para conocer directamente la realidad, las cosas en sí, tal y como son. Perdida la ingenuidad de un realismo goseológico, se hace necesario reorientar la pregunta acerca de lo real: ¿Conocemos las cosas tal y como son o son las cosas tal y como las conocemos?. La realidad ha dejado de ser evidente, porque no puede ser conocida más que mediatamente, a partir de nuestras ideas o representaciones mentales, esto es: a partir del propio sujeto cognoscente y no del mundo en sí. 
Racionalistas y empiristas tendrán que enfrentarse antes que nada con la cuestión del sujeto como origen de todo conocimiento acerca de lo real y con la cuestión de las posibilidades y límites de tal conocimiento. Lo obvio es el sujeto que conoce, a partir del cual se construye lo real, el mundo "extramental": 
Subjetivismo y gnoseología tienen como consecuencia inmediata la importancia otorgada a la investigación sobre el método. Se tiene conciencia de una ruptura con el Renacimiento y la seguridad de que se está haciendo y estrenando un nuevo saber. De la preocupación fundamentalmente filológica de los renacentistas, de su revolución orientada hacia el pasado, se pasa a una revolución que, desde el presente, se ordena hacia el futuro desde una perspectiva optimista de progreso. 
El paulatino despegue de las ciencias particulares, favorecido por la independencia gradual de toda investigación respecto a los dogmas de la religión y la tradición hacía necesaria la investigación de un método que desechara todo aquello que no pudiera diferenciarse rigurosamente ni de lo verdadero ni de lo falso. El ámbito de la conjetura, de lo probable no puede mantenerse si lo que se pretende es construir una ciencia cuya característica fundamental sea la certeza, su absoluta indubitabilidad. Por eso, la preocupación por establecer un método seguro y riguroso fue uno de los intereses primordiales de esta época. 
Características fundamentales de la filosofía racionalista 
1. Plena confianza en la razón humana 
los filósofos racionalistas le otorgan un valor extremo a la razón entendida como la única facultad susceptible de alcanzar la verdad. La oposición típica en la Edad Media entre razón y fe (Revelación) o entre filosofía y religión, es sustituida ahora por la contraposición entre las verdades racionales frente a los engaños o ilusiones de los sentidos. Razón se opone a sensibilidad, experiencia, conocimiento sensoperceptual, no a fe. 
2. Existencia de ideas innatas 
Siguiendo la tradición abierta por Platón, para el cual el conocimiento verdadero podía ser alcanzado a través del recuerdo, al estar las Ideas de algún modo "presentes" en el alma humana, los racionalistas afirman que la conciencia posee ciertos contenidos o ideas en las que se encuentra asentada la verdad. La mente humana no es un receptáculo vacío, ni una "tabla rasa" como defendieron los empiristas, sino que posee naturalmente un número determinado de ideas innatas o naturalezas simples (como las denomina Descartes) a partir de las cuales se vertebra y fundamenta deductivamente todo el edificio del conocimiento. La característica fundamental de tales ideas es su simplicidad, claridad y distinción, es decir, la evidencia. En Descartes las ideas innatas y en particular la idea de Dios garantizan y son los pilares desde los que reconstruir con plena certeza todos los saberes, desde la física hasta la metafísica. En Leibniz, por ejemplo, las mónadas contienen ("como semillas") una perspectiva parcial de la totalidad del universo, son un microcosmos en el que se refleja el macrocosmos. 
3. Adopción de un método de carácter matemático 
Todos los racionalistas tomaron como modelo el método utilizado por la matemática y la geometría: Descartes lo desarrolló en su obra Reglas para la dirección del espíritu; Spinoza en el Tratado de la reforma del entendimiento y Leibniz en su De Arte combinatoria, que estaba inspirado en Ramón Llull. 
La utilidad del método estriba no sólo en escapar del error, sino que persigue una intención clara: la unificación de las ciencias e incluso la creación de una "Mathesis Universalis" o ciencia cierta de carácter universal que pudiera utilizar un lenguaje simbólico matemático con el que analizar y reducir a lo simple (y cierto) toda proposición compleja de la ciencia. 
En las Regulae ad directionem ingenii (Regla IV) define Descartes el método de la siguiente manera: 
"Así pues, entiendo por método reglas ciertas y fáciles, mediante las cuales, el que las observe exactamente no tomará nunca nada falso por verdadero, y, no empleando inútilmente ningún esfuerzo de la mente, sino aumentando gradualmente su ciencia, llegará al conocimiento verdadero de todo aquello de que es capaz." 
El método es una propedeútica: sana, cura el entendimiento y lo orienta a la conquista de la verdad, reduciendo toda cuestión compleja a elementos simples, claros y distintos (evidentes) que son conocidos mediante una intuición intelectual, despojada de toda sensibilidad e independiente del ámbito de la experiencia (a priori). 
4. Metafísica basada en la idea de substancia 
La metafísica racionalista desvía la atención del ser (to ón) a la substancia (substantia) y adelgaza la división categorial de Aristóteles a tres únicos fundamentos: substancia, atributos (esencia o naturaleza de la substancia) y modos (cualificaciones, afecciones y variaciones de la substancia). 
Por substancia entienden los racionalistas "aquello que existe de tal manera que no necesita de ninguna otra cosa para existir" (Descartes). Ahora bien, no todos estos filósofos admitieron el mismo número de ellas ni le otorgaron las mismas características. Descartes afirmó la existencia de tres substancias distintas (res infinita o Dios, res cogitans o pensamiento y res extensa o substancias corpóreas), lo cual le condujo al establecimiento de un acusado dualismo que escindió la realidad en dos ámbitos heterogéneos (lo corporal o
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material y lo espiritual) irreconciliables entre sí y regidos por leyes absolutamente divergentes (leyes mecánicas para el mundo físico). 
Spinoza afirmó la existencia de una única substancia, "Deus sive substancia, sive natura", que le hizo desembocar en una postura panteísta: pensamiento y extensión son atributos de Dios, única substancia existente, por lo que tanto el pensamiento (alma) como las cosas materiales no pueden ser consideradas sino como sus modos, no como entidades independientemente existentes. 
Leibniz, sin embargo, adoptó un pluralismo metafísico que afirmaba la existencia de infinitas substancias simples o mónadas caracterizadas por ser inextensas,, simples, impenetrables y dotadas de percepción y apetición. La mónada es una cierta energía, fuerza o entelequia (alma) que sigue el orden inexorable de una armonía preestablecida por Dios. 
5. El mecanicismo 
Aunque no fue adoptado por todos los racionalistas (Leibniz, por ejemplo), el mecanicismo fue el paradigma científico predilecto para la mayoría de ellos. Según éste, el mundo es concebido como una máquina, despojada de toda finalidad o causalidad que vaya más allá de la pura eficiencia: todo se explica por choques de materia en el espacio (lleno) y no existen fuerzas ocultas o acciones "a distancia". El mundo es como un gigante mecanismo cuantitativamente analizable. 
EMPIRISMO 
En general se suele denominar como Empirismo a aquella postura filosófica para la cual el origen de nuestro conocimiento y el valor del mismo depende de la experiencia. 
El empirismo moderno (siglos XVII y XVIII), situado fundamentalmente en Gran Bretaña, se suele caracterizar como una respuesta al racionalismo del siglo XVII y, en concreto, a la filosofía cartesiana. Dicho movimiento filosófico fue inaugurado por Thomas Hobbes, y continuado, con algunas variantes, por John Locke, George Berkeley y David Hume. Abarca pues un periodo largo desde el punto de vista histórico, ya que Hobbes es coetáneo de Galileo, mientras que Hume lo es del periodo de la Ilustración. 
Vamos a ver en primer lugar una referencia al contexto histórico a nivel mundial sobre el siglo XVIII, en el que vive Hume, para poder hacernos una idea de los cambios producidos desde el siglo anterior. 
En los filósofos empiristas el problema del conocimiento aparece como el tema central de toda discusión filosófica. En este sentido el empirismo comparte con el racionalismo dicho interés. Pero para los empiristas hay una diferencia importante, y es una cuestión obvia: todo conocimiento procede de la experiencia, y antes de ésta nuestra mente sería algo así como un papel en blanco (una "tabula rasa"). Por lo tanto la conclusión es evidente: no pueden existir las ideas innatas. De esta forma la cuestión sobre el origen del conocimiento nos lleva también a la cuestión sobre su alcance y validez. Si la fuente de todo conocimiento es la experiencia, entonces dependemos por completo de ella para nuestro conocer; todo lo que queramos conocer tiene que tener su origen en alguna experiencia, y, por lo tanto, si sobre algo no hay (ni puede haber) experiencia alguna, pues entonces no es posible su conocimiento. De ahí que los empiristas compartan una crítica radical a la Metafísica, fundamental para los racionalistas. 
Pero, además, todos los autores empiristas comparten una misma pasión por la política. El siglo XVII es un siglo de convulsiones, de grandes cambios políticos en su país. En 1642 tiene lugar una guerra civil que termina con la ejecución del rey Carlos y la proclamación de la república, de la mano de Oliver Cromwell; cuando muere éste se vuelve a instaurar la monarquía de los Estuardo, que luego dejará su lugar, con la Revolución Gloriosa (una revolución sin derramamiento de sangre), a Guillermo III de Orange: se pasa así de una monarquía absoluta a otra parlamentaria y constitucional. Así, la Declaración de Derechos de 1689 establece la superioridad de las leyes por encima de la voluntad del rey. No es de extrañar que los filósofos empiristas muestren un gran interés por la política, a diferencia de Descartes, y consideren también la Ética y la Política como temas claves de la propia filosofía, fundamentales para el desarrollo de la humanidad misma (lo que nos muestra un claro antecedente del ideal ilustrado). 
Como hemos visto en el apartado anterior, los empiristas son una serie de autores que comparten una características comunes, lo que nos permite poder hablar de un movimiento filosófico. Sus características principales serían: 
Interés por el tema del conocimiento. La teoría del conocimiento es el eje fundamental de la filosofía en este periodo, como vimos también en el racionalismo. El tema se relaciona, evidentemente, con el desarrollo de la ciencia moderna, lo que obliga a la comparación entre los resultados que han obtenido las diversas ciencias y la propia filosofía. 
Pero mientras que dicho interés por la ciencia en el racionalismo daba como resultado la aplicación del método a través de la Razón, sobre la que teníamos una confianza absoluta, ahora, en cambio, el camino para llegar al conocimiento es nuestra experiencia. La experiencia es, por lo tanto, el criterio básico para obtener información, y la razón misma está supeditada a ella. 
Como consecuencia de lo anterior, de aquello que no tengamos experiencia no podremos llegar a saber nada, realmente. Por lo tanto esto implica la negación de la existencia de las ideas innatas, cuestión que era fundamental para los empiristas. Todo lo que conocemos tiene que proceder de nuestra experiencia. 
¿Y si de algo no se tiene (ni se puede tener) experiencia alguna? Recordemos que para los racionalistas las ideas fundamentales eran las ideas metafísicas, y de estas ideas parece que no podemos tener experiencia alguna (aunque este tema lo desarrollaremos luego detenidamente; en realidad, algunos de los autores empiristas también son metafísicos, como veremos). Pues la conclusión también está clara: hay que negar la Metafísica como conocimiento; al no poder remitir a experiencia alguna, las ideas metafísicas se revelan como ficticias, invenciones vacías de mentes que se dejan enredar por un uso excesivo del propio lenguaje.
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La ilustración que vemos arriba es del De homine, de Descartes, y en ella podemos apreciar cómo el ser humano reacciona ante causas externas. El primer empirista, Thomas Hobbes, también escribió una obra con dicho título. Esta será una cuestión fundamental tanto para empiristas como para racionalistas. En ambas corrientes podemos apreciar la importancia de la idea del mecanicismo: el universo funciona como un gran engranaje, casi como una pieza de relojería. Pero, mientras que en unos autores este mecanicismo no es más que la obra de un "grandioso relojero", es decir, de Dios mismo, para otros, en cambio, la Naturaleza es perfectamente explicable sin necesidad de recurrir a figura divina alguna. De ahí que la controversia sobre la consideración de la Teología como ciencia cause también furor en esta época (recordad que la demostración de la existencia de Dios era una cuestión clave en el sistema cartesiano). 
Pero si aplicamos la idea del mecanicismo al hombre, entonces surge el problema de la libertad y de la existencia del alma. Aquí tendremos otro importante punto de controversia entre los propios empiristas. ¿Tenemos eso que llamamos "alma"? ¿Se puede llegar a conocer? Evidentemente, la postura de Descartes y la de alguno de los empiristas será diametralmente opuesta. 
John Locke 
John Locke es, tal vez, el primer autor empirista que tiene una repercusión importante en la historia de la filosofía. Tanto desde el punto de vista de su teoría del conocimiento, como desde la perspectiva política de su obra, Locke ha entrado en la posteridad como el autor empirista de más hondo calado histórico. Así, su negación ante el absolutismo político y su visión de la necesidad de la división de poderes permiten señalarlo como el padre fundador del liberalismo político. 
Desde el punto de vista de la filosofía es innegable la vinculación de la obra de Locke con la de René Descartes. Casi podríamos decir que la obra de Locke es una respuesta, punto por punto, en primer lugar a la teoría del conocimiento cartesiana. Locke pondrá especial énfasis en la negación de la existencia de las ideas innatas como eje central de su gnoseología. A partir de aquí, como veremos, el empirismo lockeano se desarrolla siguiendo un entramado lógico y conceptual que hizo posible posteriormente la obra de David Hume, un autor mucho más radical. Pero, al mismo tiempo, Locke conserva en cierta forma los planteamientos de Descartes en cuanto a su inclinación metafísica: no tanto en sus conclusiones finales, sino en cuanto a la formulación misma de los problemas. 
Por otro lado, la postura filosófica en torno a los planteamientos políticos es más bien una respuesta a su otro interlocutor empirista, a Thomas Hobbes. De esta forma, Locke intentará combatir, por un lado, los planteamientos absolutistas de la razón en Descartes y, por otro, su versión política en la obra de la justificación del absolutismo político en Hobbes. No en vano, el propio autor sufrió la intolerancia política de su época, teniendo que cambiar su residencia durante un tiempo a Francia y Holanda (donde publicó en 1689 su famosa Carta sobre la tolerancia). 
coincide con Descartes en interponer la idea entre la mente y la cosa; dicho de otra forma: el conocimiento es siempre conocimiento de ideas. Las ideas son el objeto de nuestro conocimiento, su contenido mismo: todo lo que conocemos son ideas. Pero he aquí la primera diferencia fundamental: todas las ideas que tenemos no puede provenir sino de mi misma experiencia. 
Partiendo de que todas nuestras ideas proceden de la experiencia, Locke se dedicó al estudio de su génesis, intentando comprender los mecanismos a través de los cuales pensamos. Por lo tanto el plantemiento es en cierta forma cartesiano, en cuanto a que trata sobre ideas, pero, al mismo tiempo, se aleja de la postura de Descartes, al entrar en una postura psicologista acerca de los contenidos mismos del pensamiento. 
Toda idea procede de la experiencia, tiene en ella su origen y fundamento. Pero las ideas se pueden originar de dos formas distintas: bien por sensación (a través de la experiencia directa de los sentidos: surgen así ideas tales como "rojo" o "calor"), o bien por la reflexión posterior que hacemos sobre lo que captamos directamente a través de los sentidos. De esta forma llegamos a las ideas más elaboradas, y al observar las operaciones de nuestra mente sobre las ideas de sensación podemos llegar a plantearnos cuestiones sobre la "duda" o el mismo "pensamiento". 
Ahora bien, hasta las ideas que podamos considerar como más abstractas tienen que provenir en última instancia de la experiencia. El objetivo de la filosofía consiste en establecer la génesis, la naturaleza y el valor mismo del conocimiento humano. Y para ello tenemos que estudiar al sujero que piensa, pero centrándonos en sus capacidades y, por lo tanto, en sus propias limitaciones. La filosofía de Descartes es un claro ejemplo del absolutismo de la Razón, que todo lo puede (o al menos eso pretende: incluso demostrar que Dios existe). La filosofía empirista de Locke es mucho más modesta, pues se centra en la función de la mente, en su ejercicio y resultados. 
A partir de aquí Locke diferencia entre ideas simples e ideas complejas. Las ideas simples serían como los átomos del conocimiento. En ellas la mente es meramente pasiva, receptiva. Unas ideas simples proceden de la sensación y otras de la reflexión, y entre ellas debemos diferenciar las ideas de cualidades primarias (como la figura, el tamaño...) y las ideas de cualidades secundarias (como el color, el olor...). Locke coincide con Descartes y Galileo en señalar que sólo las ideas primarias existen realmente en los cuerpos. 
2.2 La teoría política en Locke. 
La teoría politica de Locke tiene algunos rasgos parecidos a la teoría de Hobbes, mientras que otros, en cambio, son diametralmente opuestos a su antecesor. Para empezar, Locke señala la importancia de los derechos individuales de las personas (derecho a la propiedad, a la subsistencia, a la salud...). El estado de naturaleza no es una lucha de todos contra todos, como había señalado Hobbes. Es importante destacar la igualdad y la libertad como
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principios sociales, pero sin sociedad no habría modo alguno de hacer respetar los derechos individuales; de ahí la necesidad de un pacto que posibilite la defensa de esos derechos. 
Es decir, para Locke la sociedad surge como una especie de contrato en el que los individuos otorgan un poder al Estado, pero este poder no puede ni deber ser absoluto (a diferencia de la teoría de Hobbes). Al contrario, el Estado mismo es el que se subordina a los intereses individuales. 
Otro de los elementos claves para entender la importancia de Locke en la historia del pensamiento político es su planteamiento acerca de la división de poderes en el sistema político. El poder no puede estar en unas pocas manos (puesto que esto facilitaría la corrupción del poder). Es necesario, por lo tanto, diferenciar entre tres tipos de poderes: el poder legislativo (encargado de elaborar las leyes), el poder ejecutivo (encargado de hacerlas cumplir: aplicar la ley y defenderla, sancionando su incumplimiento), y el poder federativo (que se encargaría de representar a la comunidad ante posibles pactos: alianzas y pactos entre comunidades). 
La tradicional división de poderes diferenciará entre el poder ejecutivo y el judicial, pero esta distinción no se encuentra en la teoría de Locke. 
3. Un empirista "extraño": George Berkeley. 
George Berkeley (1685-1753) suele ser considerado como el autor empirista situado entre John Locke y David Hume, tanto cronológicamente como en cuanto al desarrollo de los principios teóricos del empirismo. Llegó a ser obispo, algo que parece poco usual entre los autores empiristas, normalmente considerados como ateos (aunque no sea siempre el caso, como podemos ver) e interesados en la política. Su filosofía suele resumirse en una sentencia famosa: "esse est aut percipi aut percipere", o sea, "ser es ser percibido o percibir". Vamos a intentar explicar brevemente el pensamiento de este peculiar autor. 
En primer lugar nos interesa centrarnos en la visión de Berkeley sobre las ideas: todo conocimiento es conocimiento de ideas. Ahora bien, al filósofo le interesan particularmente ideas como "sustancia" o "existencia", que no están del todo claras. Locke había dicho que el concepto de sustancia remite a un sustrato oculto e incognoscible. Berkeley no está de acuerdo. Así, este autor mantiene un nominalismo extraño: las palabras significan ideas. Pensemos en los conceptos generales, por ejemplo. "Triángulo" es un concepto general que tiene que remitir a todo tipo de triángulo, pero que no puede ser, sin embargo, "ni oblicuo, ni isósceles, ni escaleno, ni equilátero, ni rectángulo". 
La filosofía de David Hume es la plasmación más radical de los planteamientos empiristas, tanto en lo que respecta a la teoría del conocimiento, como en su aplicación a otros terrenos filosóficos, como la Ética o la crítica de la religión. Hume se inspira tanto en la obra de Locke como en la de Berkeley, pero irá mucho más allá que ellos en su crítica a la metafísica (tanto es así que el propio Kant reconocerá luego su deuda con él). 
En nuestra exposición vamos a intentar mostrar la filosofía de Hume basándonos en un único principio filosófico, que podemos llamar el principio semántico o del significado, para luego ir deduciendo consecuencias de dicho principio. Tal principio no es otro que la plasmación de las posturas empiristas que hemos visto desde el principio del tema, y dice así: 
"Si albergamos la sospecha de que un término filosófico se emplea sin significado o idea alguna (como ocurre con harta frecuencia), sólo habrá que preguntar de qué impresión deriva la supuesta idea; y, si es imposible asignarle una, se habrá confirmado nuestra sospecha". 
Este fragmento está entresacado de la Investigación sobre el entendimiento humano, en su sección segunda. 
(((La semántica es el estudio de los significados de las palabras. Hay que recordar que para Descartes y los primeros empiristas, todo conocimiento es conocimiento de ideas, luego lo que hay que hacer es aclarar el significado de las palabras, es decir, que relación guardan las palabras con las ideas y con las cosas mismas a las que remiten.)) 
Luego ya tenemos el primer principio desde el que vamos a desarrollar toda la filosofía empirista de Hume. Aunque es necesario aclarar un concepto: qué son las impresiones. Y es que, para este autor, todas nuestras ideas no son sino copias de nuestras impresiones, de los datos inmediatos de nuestra experiencia (sea ésta externa o interna). Todo parte por lo tanto de la experiencia sensible, remite al mundo de los sentidos, como en Berkeley, pero ahora habrá que diferenciar entre las percepciones primeras, más intensas, al ser directas, y las ideas, que serían entonces percepciones como "de segundo grado", es decir, menos vivas o intensas. Hume parte de todas nuestras percepciones iniciales, sean sensaciones o sentimientos, para llegar luego a la reflexión. Por eso, como hemos dicho antes, cuando tenga dudas acerca del significado de una palabra (lo que en ocasiones ocurre con los propios términos filosóficos), lo que tengo que hacer es buscar la impresión sensible de la que deriva dicho término. Si no encuentro impresión alguna en la que basarme para dicho término, pues entonces es que estoy utilizando un término vacío, sin significado alguno. 
.1 La teoría del conocimiento en Hume. 
A partir del principio semántico, Hume elabora otro principio, que podríamos denominar sintáctico, y que no es más que la clasificación de nuestras ideas, bien procedan éstas de la experiencia directa o indirecta. Dice así: "Todos los objetos de la razón e investigación humana pueden dividirse en dos grupos: relaciones de ideas y cuestiones de hecho; a la primera clase pertenecen las ciencias de la Geometría, Álgebra y Aritmética y, brevemente, toda afirmación que es intuitiva o demostrativamente cierta". Investigación sobre el entendimiento humano, sección 4, 1. 
Las cuestiones de hecho remiten en cambio directamente a la experiencia y, por lo tanto, no puedo dudar de ellas. Pero hay una diferencia clara: lo contrario de una cuestión de relaciones entre ideas implica una contradicción, mientras que no ocurre lo mismo con las cuestiones de hecho. 
En el mismo texto, concluye Hume: "Que el sol no salga mañana es una proposición ni menos inteligible ni más contradictoria que la afirmación de que saldrá. En vano, pues,
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intentaríamos demostrar su falsedad". Nada puedo demostrar sobre el futuro; tengo que esperar a que ocurra. 
Las palabras finales del texto son esclarecedoras: 
"Si [al recorrer los libros de una biblioteca] cae en nuestras manos, por ejemplo, algún volumen de teología, o de metafísica escolástica, preguntémonos: ¿contiene algún razonamiento abstracto relativo a una cantidad o a un número? No. ¿Contiene algún razonamiento experimental sobre cuestiones de hecho y de existencia? No. Entonces, arrojémoslo a las llamas, porque sólo puede contener sofismas y supercherías". 
La conclusión es evidente: la Física, al no tratar sobre relaciones entre ideas, sino sobre cuestiones de hecho, no puede implicar proposiciones que sean siempre verdaderas, como ocurre en las Matemáticas. El caso más claro en el que podemos ver la radicalidad de la postura de Hume es en el conocido ejemplo de las bolas de billar. Con la "hipótesis de Adán", Hume nos dice que un ser humano que no haya tenido experiencia previa al respecto, no puede inferir que cuando una bola de billar golpea a otra, ésta segunda se debe mover. Y es que la experiencia pone límites a nuestro conocimiento, y no podemos superarlos. Además, nada hay en nuestra experiencia que nos permita inferir tampoco que una cosa es la causa, y la otra el efecto: todo lo más que yo puedo captar es que primero ocurre una cosa, y luego la otra. La alternancia, la sucesión en el tiempo, no implica necesidad alguna. Yo no capto de ningún modo sensación alguna sobre el concepto de causa. Luego, aplicando el principio semántico, Hume critica el uso indebido que los metafísicos practican del principio de causalidad: no hay nada en mi experiencia que me pueda sugerir la idea de poder o de conexión necesaria. 
Luego la crítica a la Metafísica se extiende no sólo al uso de conceptos vacíos como el de sustancia, sino que abarca también al mundo exterior, a través de la crítica al principio de causalidad. Recordemos que gracias a este principio Descartes o el propio Locke no habían dudado de la verdad del mundo exterior. Pero Hume tiene algo más que decir: 
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¿Recuerdas la referencia que hicimos en la teoría del conocimiento de Locke a una manzana? ¿Existen las cualidades secundarias realmente en la manzana o las pongo yo, más bien? Este problema lo había replanteado Berkeley. Dicho de otra forma: si no existiera alguien que la captara tal cual es, entonces, ¿sería la manzana roja o amarilla, ácida o dulce? 
Lo que llamamos realmente color no es sino una percepción visual que se genera en el cerebro, pero hace falta un complejo sistema nervioso, así como órganos sensoriales que lo puedan captar. Hoy en día sabemos que todo ello es resultado de un complicado proceso evolutivo, pero lo que nos interesa aquí es el planteamiento humeano: es el sujeto el que conoce, y, por lo tanto, lo que tenemos que hacer es analizar sus capacidades cognoscitivas y ver sus propias limitaciones. Todo lo demás es metafísica, y no supone conocimiento alguno. 
Jamás podremos afirmar con certeza la existencia del mundo exterior, pero eso no nos importa para seguir viviendo. Lo único que quiere mostrar Hume con esta crítica es la excesiva confianza tanto de los racionalistas como de algunos empiristas en las capacidades humanas; la creencia en la existencia independiente y continua del mundo exterior está tan arraigada en nuestra imaginación que es imposible desarraigarla. Pero ello no significa que podamos demostrar, como pretendían los filósofos anteriores, ni siquiera nuestra propia existencia. 
Así, el concepto del yo o alma, fundamental hasta entonces en toda la historia de la filosofía, se nos muestra también como el último reducto metafísico. Si aplicamos a la idea del yo la misma crítica que hemos realizado en el caso de las bolas de billar, si de nosotros mismos no tenemos más que impresiones sueltas, fotogramas o recuerdos de nuestra propia existencia, entonces, ¿dónde habita ese supuesto "yo" del que hablan los otros filósofos? El "yo" se nos muestra así como un "haz de percepciones", como el río de Heráclito en su devenir constante. No existe impresión alguna constante e invariable del propio sujeto; esa es la conclusión de la crítica humeana a la metafísica tradicional. 
La crítica psicologista de Hume a la teoría del conocimiento anterior ha dado como resultado un cierto escepticismo, a la manera de los antiguos griegos. Esta crítica se extenderá del terreno del conocimiento a la práctica, a la Ética. 
Pero el escepticismo de Hume no es tan radical. Existen unos principios de asociación de la experiencia que nos permiten movernos en nuestra vida diaria (y en la misma filosofía); dichos principios son tres: semejanza, contigüidad y, por último, la relación de causa y efecto. Como son principios de nuestra propia experiencia, es obvio que no han de servir para intentar demostrar, a la manera de los cartesianos, acerca del mundo mismo. No obstante, dice Hume, nos sirven en nuestra vida cotidiana, y nos deben servir también desde el punto de vista filosófico. 
Del mismo modo, en la Ética no debemos buscar unos principios absolutos. Si la Razón nos ha engañado en cuanto a su poder en lo relativo a las cuestiones de hecho (la Física es cuestión de probabilidad, dirá Hume, adelantándose siglos a los propios científicos), no digamos ya en cuanto a la creencia en un poder absoluto que debe regir la vida de los hombres desde el más allá. 
Para empezar, la Ética, dice Hume, no se fundamenta en principios abstractos y racionales. La base de la vida práctica ha de ser la emotividad y los sentimientos. Volviendo de nuevo a los antiguos griegos, si el placer y el dolor rigen la vida de los hombres (y las mujeres), entonces han de ser la base desde la que edifiquemos una nueva concepción de la sociedad: la simpatía o el desagrado que siento ante determinados hechos serán en definitiva el criterio último desde un punto de vista moral. No hay más. La compasión y la solidaridad tienen su fundamento en la naturaleza humana, igual que el egoísmo y lo que llamamos maldad. Así, la ética utilitarista de Hume encuentra de nuevo su raíz en el análisis del ser humano (como pretendía en su gran obra de juventud, una nueva ciencia: con el Tratado de la naturaleza humana). 
Pero si las pasiones (como las impresiones) son la base de nuestra conducta, entonces la razón práctica nos muestra una nueva cara: lo que habría que establecer serían criterios para dilucidar nuestras acciones desde un nuevo punto de vista. Hume habla aquí de lo que se
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denomina como la falacia naturalista, es decir, el paso indebido del ser al deber ser. Hasta ahora los filósofos y los moralistas nos han engañado intentando encontrar un fundamento racional a nuestra conducta, cuando al final vemos que todo depende en definitiva de nosotros mismos: la utilidad es la fuente del sentimiento moral y, por lo tanto, da razón del origen de la moralidad misma. Nadie tiene que decirnos lo que tenemos que hacer. 
Igualmente, y en el mismo sentido, se debe entender entonces la crítica que nuestro autor realiza a los radicalismos religiosos. Si la Ética no tiene un fundamento racional, ¿qué decir entonces de la propia religión? Entre religión y ética no existe una verdadera conexión. El fundamento mismo de la religión es instintivo, y no es otro que el miedo a la muerte. Lo que habría que evitar a toda costa es todo tipo de absolutismo, tanto en el terreno del conocimiento, como en el de las ideas morales o religiosas. De ahí que Hume pueda ser considerado, finalmente, como "el filósofo de la tolerancia". 
CARACTERÍSTICAS FUNDAMENTALES DEL EMPIRISMO MODERNO El término ‘empirismo’ proviene de la voz griega empeiría, la cual puede ser traducida como ‘experiencia’. A lo largo de la historia del pensamiento han sido constatadas varias formas de empirismo, unas radicales y otras moderadas. Así, por ejemplo, en la Antigüedad griega puede ser citada la filosofía aristotélica; en la Edad Media, el pensamiento de Guillermo de Ockham; en la Edad Moderna, el empirismo clásico; y en el siglo XX, el neopositivismo. 
El empirismo clásico ─o moderno─ se desarrolló en las Islas Británicas en los siglos XVII y XVIII en simultaneidad con el racionalismo de la Europa continental. Sus representantes más conocidos fueron: Thomas Hobbes (Inglaterra, 1588-1679), John Locke (Inglaterra, 1632- 1704), George Berkeley (Irlanda, 1685-1753) y David Hume (Escocia, 1711-1776). Por lo demás, el empirismo clásico puede ser definido brevemente como la corriente filosófica según la cual el origen y el límite del conocimiento vienen dados por la experiencia sensible. 
El principal problema que intenta resolver el empirismo es el del origen, límite y validez del conocimiento humano. Este problema es considerado como previo e ineludible antes de comenzar cualquier otra investigación. Las características fundamentales del empirismo se mencionan a continuación. 
El origen de todo conocimiento se halla en la experiencia. 
La experiencia ─tanto externa o sensación como interna o reflexión─ constituye el origen y límite del conocimiento, sirviendo de criterio de validez para el mismo. La experiencia externa consiste en la percepción de los objetos sensibles, mientras que la interna hace referencia a la percepción de nuestra propia vida anímica. No existen las ideas innatas. Al igual que el racionalismo, el empirismo también considera que el objeto del conocimiento son las ideas, y no el mundo exterior. Sin embargo, en oposición a la corriente filosófica continental, el empirismo niega la existencia de ideas innatas, así como la validez de la intuición intelectual a través de la cual el racionalismo dice obtener aquéllas. En su lugar admite tan sólo como legítima la intuición empírica, ya sea ésta externa o interna. Asimismo, el empirismo acepta la deducción como método únicamente válido para la lógica y las matemáticas, pero no ya para el estudio del mundo empírico, al cual le corresponde el método inductivo. El conocimiento humano es limitado. 
El empirismo afirma que el conocimiento humano no puede trascender los límites de la experiencia. De ahí que la metafísica ─especialmente la racionalista─ fuera considerada por los empiristas como un saber infundado y abocado al fracaso y el error. 
La razón debe orientarse hacia finalidades prácticas. 
Al contrario que los pensadores racionalistas, los cuales adoptaron las matemáticas como modelo filosófico de conocimiento, los filósofos empiristas prefirieron seguir el modelo de las ciencias naturales y experimentales. Así, pues, entre éstos el conocimiento puramente teorético quedó desplazado en favor de un tipo de conocimiento útil para el progreso y el bienestar humanos, esto es, un conocimiento orientado hacia finalidades prácticas ─éticas, políticas, pedagógicas, etc.─. 
La Filosofía Positivista: su Evolución y sus Características Esenciales. Artículo, 2011. 
La filosofía positivista, dice Nicola Abbagano, es elaborada desde Saint Simon, “para designar el método exacto de las ciencias y su extensión a la filosfía” (Saint Simon,1830). Por entonces, era su secretario Augusto Comte, el cual, años después, utilizó el término para titular así a su filosofía. 
Abbagnano ubica dos etapas en su evolución: primera, la que denomina del “positivismo social”, de Saint Simon, Comte y Stuart Mill, entre 1830 y 1870 aproximadamente; y segunda, la llama del “positivismo evolucionista”, principalmente caracterizado por la teoría del organicismo, de Spencer, luego de 1862. Sin embargo, autores en la línea del materialismo dialéctico como Rosental e Iudin, Foroba, o Blauberg, establecen tres etapas: en la primera estarían las dos antes mencionadas por Abbagnano; luego, una segunda etapa es la caracterizada por el empirocriticismo de Ernest Mach y Avenarius en el último quinto del siglo XIX, a partir de 1880; y una tercera caracterizada por el llamado neopositivismo del Círculo de Viena, que fusiona varios otros sistemas filosóficos, surgido entre los años veinte a treinta del siglo XX. Entre esas corrientes, están la filosofía analítica, el empirismo lógico, la filosofía lingüística, el positivismo lógico, la Escuela Lvoviano-Varsoviana de Lógica, y la pragmático-positivista “filosofía de la ciencia”. 
Pudiéramos agregar ahora una variante posterior, aparecida entre los años cincuenta a sesenta del siglo XX, en la llamada filosofía del racionalismo crítico, de Karl Popper (también llamada, etapa del postpositivismo, en función de que es así como se enuncia, a nuestro parecer un tanto erróneamente, pues con tal denominación pareciera ya no pertenecer a la
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misma corriente de pensamiento; y aun cuando la somete a crítica, incurre en limitaciones semejantes). Ubicamos al racionalismo crítico como continuidad más, que lo niega, del positivismo, en tanto que a éste se le conoce también como “empirismo crítico”, “criticismo” o “falsacionismo” Un real rompimiento con el positivismo desde sus principios, ya real postpositivismo, ocurre hasta los años ochenta del siglo XX, con el desarrollo del llamado, “posmodernismo”. 
Las características esenciales de la filosofía positivista, aparecen como un rompimiento con la llamada “filosofía especulativa”, dada en la metafísca y el conocimiento a priori, y de ahí ahora el nombre de “filosofía positiva”, y en ese sentido, fue un rompimiento con los sistemas de Kant y Hegel principalmente, y que en mayor o menor medida o con otras formas, se presentan en todas sus etapas y variantes, son: 
1 La ciencia es el único conocimiento posible y el método de la ciencia es el único válido. 
2 El método de la ciencia es puramente descriptivo concreto, en el sentido de que describe los hechos y muestra las relaciones constantes entre los hechos que se expresan mediante la leyes y permiten la previsión, o en el sentido que muestra la génesis evolutiva de los hechos más complejos partiendo de los más simples. 
3 La descripción se fundamenta en el conocimiento del empirismo materialista. 
4 De acuerdo con el empirismo, nada que no sea sujeto de experimento pertenece al conocimiento científico. 
5 El método empírico descriptivo y experimental, se expresará en términos matemáticos y sistemáticamente mediante el orden enciclopeédico de lo simple a lo complejo. 
La corriente de pensamiento positivista ha sido muy influyente entre las ciencias, dado que, por un lado, enarbola el estandarte de la ciencia y el método científico de la modernidad (ese nacido con Galileo y Kepler, y con Bacon y Descartes), aparentando objetividad en la posición empírico materialista (como reconocimiento de la existencia de un mundo de los objeto materiales fuera del pensamiento, y en ese sentido superando la teoría del conocimiento idealista subjetiva del fenomenalismo); pero, por otro, reduciendo la posibilidad del conocimiento a la pura descripción de lo empíricamente dado negando la posibilidad del conocimiento de la esencia, con lo cual (no obstante las limitaciones y contradicciones), exime así al científico del vínculo de ese empirismo objetivo materialista con la dialéctica, liberándolo de ser asociado con la dialéctica materialista y el marxismo, que tanto terror infunde en el intelectual burgués “oficialista” e “institucionalista”. 
No causalmente, dadas las aparentes “proximidades” del positivismo y la dialéctica materialista, es que desde el llamado “posmodernismo” (la negación del método científico de la modernidad), en una supuesta crítica de éste al positivismo, en realidad, en medio de una confusión que deliberadamente genera, está enfilando su ataque al marxismo. 
EL POSITIVISMO 
NIETZSCHE 
Nietzsche y los positivistas de su época, niegan la metafísica y promuga la muerte de Dios entendida como la pérdida de un fundamento último suprasensible que dé sentido al mundo sensible y a la inmortalidad del alma como base de la afirmación de la vida, que se eterniza en el placer. 
EL POSITIVISMO 
El positivismo designa el movimiento dirigido en el siglo XIX y XX a exaltar los hechos en contra de las ideas, a resaltar las ciencias experimentales frente a las teóricas, y las leyes físicas y biológicas contra las construcciones filosóficas, el cual fue iniciado por Auguste Comte (1798 – 1875), quien afirmaba que el espíritu humano había superado tres estados: El estado teológico. El estado metafísico El estado positivo. En el siglo XIX los críticos del Kantisismo tomaron dos posiciones filosóficas radicalmente opuestas respecto a la metafísica, que revivieron el problema del ser: el idealismo de Hegel, que intento explicar el ser a partir de la sola razón; y el positivismo de Comte, que intento explicar la realidad a partir de la sola experiencia de los sentidos. La filosofía positivista de Comte difiere radicalmente del idealismo de Hegel. Para los positivistas, lo único real y existente era aquello que puede ser experimentado, medido y catalogado a traves del método científico. Todo lo demás era falso e ilusorio. Por lo tanto, las proposiciones de la metafísica no pueden considerarse como verdaderas, pues sus contenidos no provienen de la experiencia. Para Comte, la metafísica era un modo de conocer propio de una epoca de la humanidad, que estaba condenada a ser superada por la epoca positivista, en donde las ilusiones de la razón, aquellas ideas que no tenían base en la realidad positiva, seria desechadas y olvidadas. 
AUGUSTE COMTE (1798 – 1875) 
Nació en Montpellier, fue educado en el catolicismo pero perdió la fe durante su adolescencia, mientras hacia sus estudios como interno en el liceo. Matemático precoz, entro en la escuela politécnica de Paris a los 16 años. En 1817 fue nombrado secretario de Saint – simón, Su relación con este personaje le hace tomar conciencia de los problemas políticos y sociales, además de completar su formación intelectual. En 1842 escribe”Curso de Filosofía positiva”, su obra más trascendental desde el punto de vista económico y social. Para Comte la filosofía surge de la colectividad, no del individuo. Sus obras más importantes son: Sistema de política positiva, El catecismo del positivismo El discurso sobre el espíritu positivo El positivismo se considera el principio fundamental para el verdadero conocimiento, en donde el saber solo es posible desde la experiencia adquirida por los sentidos. Esta se considera como la fuente y el criterio ultimo de la certeza. El positivismo desea establecer una clara identidad entre el conocimiento científico y el conocimiento filosófico. Dentro de las influencias generadas por la filosofía comteana hay que destacar el positivismo
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ingles, que se caracteriza por dos grandes tendencias: El utilitarismo: es un positivismo ético, cuyo fin ultimo es la consecución de la felicidad. Lo mejor es lo más útil, por lo cual la utilidad se convierte en la base o medida de la moralidad. El pragmatismo: es un empirismo que concibe la verdad en términos de utilidad y de éxito. Privilegia la acción sobre los principios teóricos, por lo que considera el valor practico como criterio de verdad. El sentido positivista se entiende como algo útil y real, traducido en un sentimiento de solidaridad que llega a todas las clases sociales sin excepción, en consecuencia la ciencia tendría que abarcar aquellas actividades que promovieran desarrollo. El orden y el progreso son los principales componentes del Estado y los responsables de la felicidad Su relación sentimental tuvo tropiezos; Comte se caso muy joven con una mujer que tuvo que ganarse la vida como prostituta, su relación no era la mejor luego Comte se enamora de Clotilde de Vaux la cual influye en su pensamiento que a partir de este momento aboga por formar una religión en la que los grandes hombres fueran los verdaderos santos. esta señora fallece un año después del inicio de la relacion. 
ERNST MACH (1838 – 1916) 
Ernst Mach, fue un destacado físico austriaco, además de filósofo y psicólogo. En sus labores investigativos, logró establecer importantes principios para la óptica, la acústica, la mecánica, y la dinámica ondulatoria. Además, propugnó la idea de que todo el conocimiento es una organización conceptual y que apoyó la visión que todo el conocimiento es una organización conceptual de los datos que se obtienen a través de la experiencia sensorial o de la observación. Se desempeño como profesor de física en 1901 en Viena. Su principal interés fue el estudio de la naturaleza y algunos principios físicos, en especial de la mecánica, uso en sus investigaciones un método a la vez histórico y analítico; el primero para hallar la naturaleza intrínseca; y el segundo para observar la manera como se desarrollaron estos. Para Mach, conceptos tales como el de yo, son un complejo de sensaciones, las cuales pueden ser de diverso genero: sabor, color, temporales, espaciales, dolor, placer, etc. Descarta la existencia de realidades físicas y síquicas antagónicas entre sí, ambos aspectos lo son de una misma realidad. 
POINTCARÉ HENRI (1854 – 1912) 
Científico - filosofo francés, estudió en la Escuela Politécnica y en la Escuela Superior de Minas de París. Enseñó en la Universidad de Caen desde 1879 hasta 1881; fue conferenciante en la Universidad de París desde 1881 hasta 1885, fecha en la que fue nombrado profesor de mecánica física y después de física matemática (1886) y mecánica celeste (1896) Uno de los más celebre sustentadores del llamado convencionalismo, tesis que intenta demostrar las leyes científicas solo proporcionan informaciones parciales o subjetivas sobre el curso de los fenómenos y probar que, para superar esta limitación, es preciso recurrir a otras actividades del espíritu humano. Dentro de las investigaciones epistemológicas sobresalen sus observaciones acerca del espacio y la explicación mecánica de los fenómenos. Sobre el primer tema, y a partir del descubrimiento de las geometrías que corresponde a la naturaleza del espacio real; para él, los axiomas geométricos no son ni juicios sintéticos a priori ni hechos experimentales, de manera que la geometría no es una ciencia necesaria, ni una física, sino una idealización de la experiencia.Para Poncaré, la misión principal de la ciencia consiste en informarnos sobre las relaciones entre objetos, lo cual se cristaliza en las leyes físicas 
CHARLES Peirce (1839 – 1914) 
Filósofo y físico estadounidense, nacido en Cambridge (Massachussets). Cursó estudios en la Universidad de Harvard. Entre 1864 y 1884 dio clases de manera intermitente de lógica y filosofía en las universidades Johns Hopkins y Harvard, y en 1877 fue el primer delegado estadounidense en el Congreso Internacional Geodésico. Fundador del método filosófico denominado pragmatismo, al que más tarde se denomino pragmaticismo, sugiere buscar en sus efectos prácticos el significado de las ideas y ve en creencias las reglas de acción originadas por el pensamiento; por esto, según él en la acción y solo en ella, encuentra su sentido y valor en el pensamiento; 
ESTADOS DEL POSITIVISMO 
Comte afirma que en todos los campos de su actividad, la humanidad evoluciona al pasar por tres fases sucesivas: El estado teológico, durante el cual la humanidad explico los fenómenos recurriendo al mito y a la creencia. El estado metafísico, durante el cual el hombre supera el estado teológico, haciendo uso de la razón. El ultimo estado, el más perfecto, es el positivo o real, que supera los dos anteriores. 
EL POSITIVISMO EN AMERICA 
A medi8ados del siglo XIX la sociedad y la educación en América Latina seguían presentando esquemas coloniales, a pesar de la dura critica surgida a partir de la ilustración. Por tanto, sé hacia necesario un pensamiento que atacara esas viejas formas coloniales y que propusiera un nuevo camino para llegar a la verdad, distinto del método escolástico. Una novedosa corriente filosófica, el positivismo, proporciono entonces a los pensadores latinoamericanos los fundamentos teóricos para hallar la verdad de las cosas en los hechos y en los fenómenos. Los pensadores latinoamericanos asimilaron la doctrina positivista, creada por Comte, y la aplicaron a nuestra realidad. Con el positivismo se lograron superar los rezagos coloniales y se creo una conciencia empírica. El país que recibió más influencia del positivismo fue México. Allí marcó la vida política, educativa y social, al punto que Gabino Barreda, discípulo de Comte, organizo la educación del país por encargo del gobierno. 
EL ANTIPOSITIVISMO 
El positivismo recibió duras críticos a comienzos del siglo XX, debido a que hacia demasiado énfasis en lo experimental y rechazaba toda expresión relacionada con la espiritualidad e interioridad del hombre latinoamericano.
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Esta reacción dio lugar al comienzo de una nueva etapa en el desarrollo del pensamiento de América Latina, cuando un grupo de pensadores, entre 1900 y 1930, teniendo como base las corrientes Europeas del historicismo y el vitalismo, empezó a hacer aportes originales. Las principales características de este movimiento fueron: el estudio del hombre latinoamericano, resaltando el fenómeno del mestizage; el análisis de ciertas circunstancias que entorpecían la creación filosófica, tales como el dogmatismo y la superficialidad; la toma de posición frente a la situación de dependencia cultural del continente a la simple imitación. 
ESTRUCTURAS DE LA SOCIEDAD 
Auguste Comte plantea la existencia de unas estructuras sociales básicas, permanentes y siempre idénticas, aunque éstas progresan y se perfeccionan a medida que la sociedad pasa de un estadio a otro. Estas estructuras sociales básicas son fundamentalmente las siguientes: La familia, que proporciona la verdadera unión social y en la que el papel rector lo lleva el hombre; La propiedad privada; Los poderes espirituales y temporales en mutua relacion. Los sociólogos positivistas, advirtieron el peligro tanto de las teorías del contrato, en las que el individuo parece tener la explicación total de la sociedad, como la del universalismo social de Hegel, que puede anular al individuo. Por eso explicaron el origen de la sociedad como una interacción entre individuos y grupos. 
CLASIFICACION DE LAS CIENCIAS 
Se admiten seis únicas ciencias fundamentales que constituyen una jerarquía muy bien estructurada en la cual cada una ocupa un lugar preciso no intercambiable con el otra, así: matemática astronomía física química fisiología sociología . Para Comte cada una de las seis ciencias fundamentales se encuentra sometida a una evolución gradual pasando por los tres estadios consecutivos. Tiempo después coloca la ética como la séptima ciencia fundamental y como la ultima y más alta de todas. 
RELIGIÓN POSITIVA 
Conjunto de creencias y practicas religiosas basadas en dogmas y manifestadas en cultos consignados dentro de una normatividad. Son religiones positivas el judaísmo, el cristianismo, el islamismo y budismo. Con esta religión se estimulo una benéfica conducta social. 
EL POSITIVISMO INFLUENCIA EN UNA IDEOLOGÍA MODERNA 
“El positivismo”: Nombre que se le asigna a una corriente filosófica del siglo XIX, que exalta los hechos en contra de las ideas, las ciencias experimentales o empíricas frente a las teóricas y las leyes físicas y biológicas contra las construcciones filosóficas, en donde se busca formar una línea directriz de las ciencias que las organice y forme una secuencia entre ellas; muestra la evolución de la humanidad al pasar por tres fases (estadios): El teológico, metafísico y científico o positivo (ver estadios de Comte); Bajo estos criterios de positivismo y más exactamente del positivismo científico es claro un fomento de los procesos ideológicos vividos en la humanidad moderna, la critica del entorno, de la tradición y el cambio renovador que genera una ruptura estructural en la ciencia. La evolución según Comte era dejar atrás la estructura totalmente pasiva que dejaba una época antigua y medieval; marcada por la imagen de un ser, ente o organismo sobrenatural que explicara los hechos y acontecimientos del mundo. En cambio desea fomentar la explicación de los hechos y buscar la tan anhelada y esquiva “verdad”: por la experiencia, por lo tangible, observable y vivenciable de esta manera crea en la modernidad un incentivo a la observación y por lo tanto de critica sobre los criterios del conocimiento. Al experimentar y descubrir un mundo más “razonable” en donde los acontecimientos son objetivos y menos mágicos, se deslumbra que la tradición es refutable y que lo que jamás podrá negarse es lo que a los ojos de todos sea verificable. Los avances que genera un pensamiento positivo son bastantes considerables, puesto que incentiva a la investigación importante en un espacio ideológico moderno donde el cambio y el descubrir el mundo son la base de sociedad. Isadore Aguste Comte: el precursor o padre del positivismo nació bajo una estricta familia católica (“Es comprensible entonces su deseo obsesivo de cambiar su dogma religioso”), al parecer Comte tubo serios problemas con sus relaciones amorosas, su situación económica y su cordura; es claro el porque sus acciones arbitrarias de alejar las ideas por los hechos, “es mejor vivir y observar que pensar en una vida con tantas carencias”. No obstante, las ideas de experimentación de Comte; Ejerce un pobre pero útil método de organización de las ciencias mostrándolas como un todo subdivididas pero con una dependencia teórica mutua y con un orden de desarrollo histórico, que ha contribuido a medida que pasa el tiempo a una disminución o reducción del pensamiento para un incremento del conocimiento: Esto es positivo puesto que un estudio estructural positivo de las ciencias crea una persona y una sociedad más integra, “sabia” y por ende competitiva, sin embargo es difícil pretender adquirir o conocer la ciencia como un todo ya que seria superficial y no habría una entera profundización de la ciencia como general. El desarrollo que asignó Comte a la evolución de la humanidad, es un paso importante ya que muestra una nueva visión y abre los ojos al mundo moderno que deja atrás toda explicación teológica de los fenómenos del universo, aunque el positivista es bastante radical ya que es
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considerable y evidente además el desarrollo que genera la genética y el átomo, con estas posiciones es demostrable que el extremismo es siempre nocivo para la sociedad. 
Definición 
El Materialismo es una doctrina según la cual todo lo que existe no está determinado y se explica por algo superior y previo a lo experimentable y aprehendible empíricamente (Dios, espíritu, inteligencia del mundo, ideas), sino que está determinado en su ser sólo por algo material y en su comportamiento sólo por la causalidad eficiente. 
"Desde la antigua Grecia con Parménides en el 540 al 470, se definen como fundadores del materialismo a los mismos fundadores del Atomismo: Leucipo (siglo V a.C.), y Demócrito (460 – 370 a.C.)". Por ello, el materialismo es tan antiguo como la filosofía: sus exponentes del siglo XIX lo reexpusieron en el lenguaje de la ciencia contemporánea y lo expresaron como una concepción del mundo que pone la materia como primer principio de toda la realidad y considera toda forma y toda energía, lo mismo que la vida y la conciencia, como derivados de la materia misma. 
La materia es entendida como sustancia originaria, único fundamento existencial del mundo. El materialismo "rechaza todo dualismo de materia y espíritu y lleva a la negación de Dios". La materia no ha sido creada, es eterna e infinita, su causa hay que buscarla en ella misma. 
REPRESENTANTES 
1. Carlos Marx. 
a. Vida. Nació en Teveris (Alemania) en 1818. De familia y confesión religiosa judía, pero perdió la fe desde muy joven cuando su padre se convirtió por motivos políticos y económicos al protestantismo, realizó sus estudios en Boon y Berlín donde se doctoró y entró en contacto con los filósofos de la izquierda Hegeliana. Con sus amigos editó una revista llamada: "La Gaceta Renana", la cual fue prohibida por el gobierno. En 1843 contrajo matrimonio y se trasladó a París donde conoció a Friederich Engels, el cual se convirtió en su gran amigo y compañero, tanto en la vida como en las obras políticas y literarias. De aquí en adelante anduvo de país en país, pues donde llegaba pronto lo expulsaban por sus ideas políticas y sociales, hasta que se establece definitivamente en Londres, donde murió en 1883. 
b. Obras. "El Capitalismo", que se publicó en tres partes en tiempos distintos: la primera división la publicó él mismo en 1867, la segunda Engels en 1885 y la tercera después de la muerte de ambos en 1895. 
Otras obras son: "El Manifiesto del Partido Comunista", "La Ideología Alemana", "La Sagrada Familia", "Manuscritos Económicos y Filosóficos". 
c. Pensamiento . "El pensamiento de Marx estuvo claramente influenciado por cuatro autores: Hegel, Feuerbach, Saint Simon y Prudhon". De Hegel tomó el método dialéctico pero aplicado a la materia y no al espíritu; de Feuerbach asimila el materialismo ateo; de Saint Simon y Prudhon sus ideas económicas. 
Marx consideró que la dialéctica fue el mayor descubrimiento de Hegel como método en el materialismo; el progreso de la ciencia demuestra que ésta es la ley, tanto de la naturaleza como del pensamiento. "Esta dialéctica se presenta entonces en las típicas etapas de tesis, antítesis y síntesis; la aplicación más importante de estas etapas dialécticas está en la interpretación del devenir histórico como una continua lucha de clases". 
Marx dice que la praxis es lo mismo que la acción. Esta es la orientación final de todo el pensamiento de Marx, lo cual dice no quedarse en la mera contemplación o en la teoría. 
En cuanto al ateísmo nos dice Marx que "el hombre es para el hombre el ser supremo, no es Dios quien ha creado la materia, sino que es la materia, concretamente el cerebro humano, el que ha creado la idea de Dios. El hombre ha brotado del proceso evolutivo de la materia animada por un movimiento ascendente cuyo punto culminante es el cerebro humano que segrega el espíritu". 
No es el espíritu quien crea sino que éste entendido materialmente es el que alumbra al espíritu y a la idea; los cuales no tendrían sustento si no fuera por la fisiología cerebral. El cerebro es un producto social. El hombre no es otra cosa que el resultado de influencias físico – fisiológicas y sociológicas que lo determinan desde fuera y hacen de él una cosa entre las cosas. 
El pensamiento de Marx estuvo influido por el socialismo y nos dice que el ser humano es el conjunto de las relaciones sociales, ya que el individuo no tiene humanidad sino sólo en y por la sociedad. 
El trabajo naturaliza al hombre, lo objetiviza en las cosas. Marx nos dice que "el capitalismo es una explotación del trabajador, lo cual trae como consecuencia en primer lugar, del lado del trabajador, que éste se convierta en proletario". Lo que quería Marx ante todo era una sociedad sin clases; el estado queda suprimido o mejor se suprime así mismo por una debilitación progresiva y la administración de las cosas sustituyen al gobierno de los hombres. Con el comunismo hallamos de nuevo el humanismo real que engloba y absorbe el humanismo teórico que había sido obtenido ya desde antes al suprimir toda religión. 
2. Federico Engels. 
a. Vida. Nació el 18 de Noviembre de 1820 en Barmen. Descendía de una familia de industriales, su padre era fabricante de tejidos y Engels abrazó la profesión comercial. Fue educado en un ambiente familiar pietista, desde su juventud se ocupó de las cuestiones religiosas y murió el 5 de agosto de 1895 en Londres. 
"La Ideología Alemana" (1845-1846), "La Dialéctica de la Naturaleza" (1873-1882), "El Capital" (1885-1894), "El Origen de la Familia, de la Propiedad Privada y del Estado" (1874).
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c. Pensamiento. En 1841 durante su servicio militar frecuentó el círculo académico de los Hegelianos llamados "Los Libres", adhiriéndose más tarde a la izquierda Hegeliana. "Engels había abrazado abiertamente las ideas de la democracia revolucionaria, anunciando la necesidad de una transformación revolucionaria de la vida social llevada a cabo por el propio pueblo y en nombre de la libertad". 
Combate la religión y el imperio como los poderes opresores que esclavizan al hombre, así proclama y manifiesta su ateísmo. Engels en su pensamiento pasa de la democracia revolucionaria al comunismo. Critica desde el punto de vista del socialismo los fenómenos y la presión del régimen económico reinante como consecuencia necesaria de la propiedad privada. 
3. Ludwig Feuerbach. 
a. Vida. Nació en Landshut (Baviera) en 1804 y murió en 1872 en Rechenberg, cerca de Nuremberg. Estudió teología y filosofía. Hacia 1839 los filósofos se dividieron en dos escuelas: los hegelianos ortodoxos y los de izquierda. Feuerbach se adhirió a la izquierda hegeliana en la cual fue durante un tiempo el más destacado e influyente. 
b. Obras. "Pensamientos sobre la Inmortalidad" (1830), "La Esencia del Cristianismo"(1841), "Lecciones sobre la Esencia de la Religión" (1851). 
c. Pensamiento. Feuerbach no reconoció la independencia del espíritu frente a la naturaleza sino que "afirmaba que todos los valores ideales y, entre ellos la religión son producto de la mente, de sus deseos y necesidades". 
Habló también del absurdo de lo absoluto y se opone a que la realidad sea puesta por la idea, que el concepto transmita la realidad, y afirma que sólo se pueden ver cosas sensibles, puesto que el espíritu recibe la forma del cuerpo ya que "el hombre es lo que come". Feuerbach cambió la idea por la naturaleza, el espíritu por la materia y a Dios por el hombre; "Feuerbach aplicó el concepto de enajenación al tema religioso diciendo que la enajenación de la esencia humana es la creación de la imagen ideal del hombre proyectada en un ser extraordinario a quien llamó Dios". 
Ante las contradicciones sociales "Feuerbach propone la supresión de la religión y su reemplazo por una nueva doctrina en la cual el hombre ocupe el lugar de Dios, pues según él, si se quiere hablar de un ser divino, éste es el hombre mismo, al que hay que ayudar en su desamparo". 
Frente a todo este replanteamiento Feuerbach mantiene, sin embargo, la necesidad de la existencia del estado al que considera la suma de toda la realidad y la providencia del hombre. 
CLASES DE MATERIALISMO 
1. Materialismo Dialéctico. "Es una concepción filosófica científica del mundo, fue creado por Marx y Engels. Surgió en la década de 1840 y se ha desarrollado en indisoluble conexión con los resultados de la ciencia y la práctica del movimiento obrero revolucionario". 
El nacimiento del materialismo dialéctico representó una auténtica revolución en la historia del pensamiento humano y en la historia de la filosofía, por la concepción del mundo y por la filosofía materialista, al igual que por la concepción dialéctica del mundo. Se basa en los resultados más recientes de la ciencia natural. Surgió como síntesis filosófica que abarca en una concepción única toda la compleja red de fenómenos de la naturaleza, de la sociedad, del pensar humano como idea de transformación práctico – revolucionario del mundo. 
El materialismo dialéctico tiene como piedra angular la teoría relativa a la naturaleza material del mundo, al hecho de que en el mundo no existe nada al margen de la materia y las leyes de su nacimiento y cambio. Es enemigo de todas las representaciones acerca de las esencias sobrenaturales, pues la naturaleza se desarrolla y alcanza sus formas superiores, no en fuerzas del más allá, sino por las causas dadas en ella misma, en sus leyes. El materialismo dialéctico constituye una ciencia en desarrollo, con cada descubrimiento científico y con el cambio de las formas de la vida social. Constituye la base filosófica del programa, de la estrategia y de la práctica de toda la actividad de los partidos comunistas. 
2. Materialismo Histórico. Es la filosofía de la historia, todo el materialismo histórico es dialéctico, por ser una interpretación desde la vida material del hombre, inmerso, por la actividad productiva, en la naturaleza material y sensible de los hechos económicos y sociales, base del devenir de la historia. 
En su aspecto negativo, el materialismo histórico implica la repulsa de toda la filosofía idealista de la historia. "El fundamento de este materialismo histórico es también la visión materialista del hombre en el mundo, en sus relaciones con la naturaleza". Este materialismo histórico explica también el curso de la historia dado por causas materiales y económicas, afirmando que la estructura social y la vida colectiva son determinadas por la estructura y la vida económica de la sociedad. 
"Todos los hombre dependen de la naturaleza, que les proporciona los medios de existir, pues el hombre es una animal de necesidades". Los hombres, antes que por la conciencia y el pensar, se distinguen de los animales en cuanto empiezan a producir sus medios de vida material. 
3. Materialismo Filosófico. Es la ruptura con el idealismo y la afirmación del materialismo. Este materialismo filosófico ataca la religión y la teología al igual que la metafísica en el sentido de especulación ebria, a diferencia de la filosofía sobria. 
Este materialismo tiene la idea de ver la materia como traspuesta y traducida en la cabeza del hombre, y afirma, que la unidad del mundo no consiste en su ser. La unidad real del mundo consiste en su materialidad que tiene su prueba en el largo y penoso desarrollo de la filosofía y las ciencias naturales.
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El movimiento es la forma de existencia de la materia; jamás ni en parte alguna ha existido ni puede existir materias sin movimiento, ni movimiento sin materia. Para este materialismo filosófico el pensamiento y la conciencia son producto del cerebro humano y con el hombre no es más que un producto de la naturaleza que se ha formado y desarrollado en su ambiente y con ella. 
Este materialismo filosófico era predominantemente mecánico y no tenía en cuanta los últimos progresos de la química y la biología, ni tenía un carácter histórico ni dialéctico, sino metafísico en el sentido antidialéctico, y no mantenía de un modo consecuente ni en todos sus aspectos el criterio de la evolución en el que concebía la esencia humana en abstracto y, no como el conjunto de las relaciones sociales históricamente concretas y determinadas. Es esta la razón por la cual no hacía más que interpretar el mundo, cuando en realidad se trata de transformarlo, es decir, en que no comprendía la importancia de la actuación revolucionaria práctica. 
4. Materialismo Científico. El materialismo científico es aquel que no se limita a una perspectiva metodológica presupuesta por la investigación científica "sino que busca la relación entre el entendimiento y el cuerpo, es decir, una relación entre cualquier fenómeno mental y un proceso físico". Esto implica que el materialismo científico tiene una noción positivista de la uniforme competencia de la ciencia en el campo del conocimiento. 
El materialismo científico no mira otros campos, es decir, los valores morales que están en el hombre. Hay que insistir en que los valores morales son independientes de los credos religiosos y que "no debe interpretarse el materialismo científico como algo que incluye o implica un empequeñecimiento de los ideales más altos del hombre, por no interesarse por los valores morales de éste". 
ACTUALIDAD DEL PENSAMIENTO 
Hoy el materialismo sigue teniendo un protagonismo muy relevante, y sigue vigente en todos los campos de la ciencia y del saber, podría decirse que ha ganado espacio en el mundo y que ha visto disminuir la credibilidad y la fuerza de las ciencias sociales, de los conocimientos intangibles y de las afirmaciones espirituales. 
Hoy en día se cuenta con nuevos factores que han ayudado enormemente al posesionamiento del materialismo, como son: el desarrollo de la técnica, los nuevos descubrimientos científicos tanto geográficos como espaciales. 
La tecnología es el triunfo del materialismo en nuestros días. Poder explicar cada vez más cosas, hacer cada día mayores tareas en menos tiempo y menos esfuerzo gracias a objetos materiales, que aplicando la lógica física, matemática y biológica, son la mayor muestra de que la realidad fundamental está en lo tangible, lo que se puede ver, tocar, y en otras palabras experimentar por su materialidad. 
La superación de muchos mitos que había mantenido el hombre por mucho tiempo frente al espacio, la tierra y la vida misma han llevado al hombre de nuestro tiempo a cercarse de trascendentalidad y a fijar toda su atención en lo físico. Por ello quiere tener respuesta a todo, nada de lo que no se puede demostrar en un laboratorio es válido para nuestros días, según el sentir de muchos. 
La especulación de tanta importancia para el conocimiento en otras épocas, hoy es considerado como retroceso, o simple conocimiento elemental, esto es por el campo que ha ganado el materialismo proporcionado por los científicos. Las ciencias sociales de nuestros días pierden cada vez menos espacios, la palabra pierde auditorio y lo gana la demostración lógica; los estudios basados en la teoría pierden todo piso de credibilidad, de aplicación pragmática y de seguidores. 
Hoy hay menos filósofos, filólogos, antropólogos, sociólogos y demás estudiosos de ciencias teóricas, porque si bien, puede haber más recursos para estudiarlas, hay menos campos para aplicarlas. Ese es otro logro del materialismo. A nivel religioso el materialismo ha ganado mucho espacio, porque la religión está basada en el misterio y lo que no puede palparse, se cree lo indemostrable, y se espera lo que la tradición ha prometido, pero como nada de esto es cuantificable, satisface cada vez menos a los hombres de nuestro tiempo. 
Puede verse que Dios, como en otro tiempo, ya no es preocupación del hombre actual, su no cosificación y demostración física hacen que no sea atractivo y eso se le debe al materialismo. Todos los campos de la vida del hombre, actualmente son influenciados por esta corriente que aporta en muchos casos al logro de avances tecnológicos, pero que también en detrimento de otros aspectos del saber histórico. Sin embargo, vale reconocer que el materialismo bien discernido sigue siendo importante para nuestros días. 
MATERIALISMO 
Para el materialismo no sólo lo real es material, sino que la única causa de las cosas es la materia. Así, si se habla de la realidad, el único referente son los cuerpos materiales, pues la materia es el fundamento de la realidad y la causa de toda transformación. Por supuesto, incluye las nociones fuerza y energía, espacio y tiempo, etc…. 
En realidad, el materialismo es una doctrina muy antigua. Como botones de muestra, lo hallamos, por ejemplo en el sistema indio Charvaka, en casi todos los atomistas griegos (Demócrito, Epicuro), en el pensamiento de Hobbes, y en los sistemas de La Mettrie, Holbach (siglos XVIII), hasta nuestros días… 
Ferrater Mora, en su Diccionario (“Materialismo”), distingue varios tipos de materialismo: 
1. El materialismo mecanicista, para el que la realidad material es un modelo mecánico. Sus primeros defensores fueron Demócrito y Leucipo (S. V - IV a.C.), para los cuales el universo se explica a partir de átomos materiales y el movimiento de los mismos. Dicha tesis la volvemos
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a encontrar en el siglo XVII en Hobbes, y en el XVIII, dentro del pensamiento ilustrado, en autores como La Mettrie y Holbach. 
2. El materialismo epistemológico, según el cual los enunciados que se pueden formular con valor pretendidamente cognoscitivo tienen que ser enunciados sobre cuerpos materiales. 
3. Materialismo metafísico: la única realidad existente es la realidad material 
4. Materialismo monista: sólo hay un tipo de realidad –la realidad material- al cual se reducen todos los otros tipos, o supuestos tales. 
5. Materialismo hilozoísta: la materia está animada. 
6. EI materialismo dialéctico y el materialismo histórico. 
Por materialismo dialéctico (véase Marxismo) se entiende la concepción del mundo mantenida por el marxismo, según la cual, sólo existe una realidad material, pero no inerte y guiada por leyes mecánicas, sino con un carácter dinámico y dialéctico, cuyo motor es la lucha de contrarios inherente a la propia materia y a su continua contradicción. 
Por materialismo histórico, se entiende la concepción de la Historia mantenida por el marxismo, según la cual, el desarrollo histórico esta constituido por los diversos "modos de producción" que dialécticamente se han ido sucediendo desde que el hombre aprendió a servirse de instrumentos de trabajo para crear su propia existencia material. Desde este punto de vista la Historia se concibe: a) como el lugar donde se desarrolla la actividad económica del hombre. b) como dialéctica: los cambios históricos se producen por las contradicciones internas de los modos de producción. 
Estos tipos de materialismo pueden combinarse entre sí, dando lugar a nuevas modalidades de materialismo. 
EXISTENCIALISMO 
Características del Existencialismo 
EL Existencialismo reflexiona sobre el sentido de la existencia y/o la muerte 
Tiene actitudes pesimistas y desasosiego por el mundo, el cual, según el existencialismo, no presenta ninguna seguridad. 
Los existencialistas piensan que los individuos no son parte de un todo si no que cada ser humano es un ente libre separado de los demás. 
Estas características se evidencian en “El Extranjero” de Albert Camus, en donde el personaje principal se siente ajeno a su sociedad y se cuestiona constantemente acerca del funcionamiento de ésta. Al mismo tiempo, considera que su paso por el mundo y su ausencia no serían notadas por nadie y siente que la sociedad no se interesa en integrarlo, haciéndolo un tanto pesimista y con un sentimiento de desilusión del mundo. 
“Pero lo hará sin duda pasado mañana, cuando me vea de luto. Por ahora, es un poco como si mamá no estuviera muerta. Después del entierro, por el contrario, será un asunto archivado y todo habrá adquirido aspecto más oficial.” (Camus, 23) 
En el fragmento anterior de “El Extranjero”, se observa cómo el protagonista de la obra, Meursault no siente pena a pesar de que su madre acaba de morir y considera el evento algo pasajero, sin mayores consecuencias. Esta clase de actitudes sin duda nos hacen reflexionar puesto que son inesperadas y no coinciden con lo que una persona perteneciente a nuestra comunidad haría. Con esto observamos que esta corriente literaria plantea situaciones que lindan en lo absurdo y el sin sentido, como una forma de provocar en el lector una reflexión profunda. 
Existencialismo – Definición, Caracteristicas, Autores, Obra Principal - 
Definición 
El existencialismo es un movimiento filosófico que se preocupa por la existencia humana (la cual posteriormente se plantea que es la única) y pretende dar respuesta a los problemas del hombre, ese hombre que existe y que es algo principal pues es el principio de la existencia, pues el mundo solo es para el hombre lo que este crea de él. 
Según el existencialismo, nada existe en si, todo es mas no existe; el existencialismo supone que solo existe el hombre en si pues la existencia es el pensamiento de el yo mismo, los pensamientos que no son conocimiento lo que hace a ese ser es en sin el modo de ser del ser lo que en realidad existe; el existencialismo plantea popularmente que la existencia precede a la esencia (sastre), esto implica el concepto de que el hombre es libertad y que existe en la medida en la que es creador de sus ideas, de él mismo y de su mundo, ya que solo el hombre puede crear ideas de esa manera es lo único que existe en esta concepción. El hombre es libre de crear su esencia por medio de sus decisiones; la libertad del ser se encuentra en él mismo por tanto son tomados como sinónimos. 
El hecho de “sinonimizar” la existencia con la libertad del hombre, todo es mas no existe, y además el hombre podría “dejar de existir” renunciando a su libertad. 
Características 
El existencialismo centra su atención en la existencia y cuestiones propias del hombre, de su ser, y en dar solución a los problemas del hombre. 
No solo la razón descubre la realidad: también sentimientos básicos como la angustia y frustración la descubren.
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El pesimismo: los existencialistas se caracterizan por un remarcado pesimismo en sus ideas. 
El hecho de crear su propia esencia: el existencialismo plantea que solo el hombre existe y que a pesar de haber un pesimismo remarcado se encuentra un positivismo en poder crear la propia esencia. 
Su popularidad se dio después de la segunda guerra mundial pues era una salida de pensamiento a la bancarrota de valores que dejó la guerra. 
Las cosas son pero solo existe el hombre: el hombre es el único que se crea su mundo y el existencialismo se concentra en esto se toman como sinónimos existencia al hombre y a la existencia, dado eso las cosas son pero no existen, solo el hombre existe de verdad en función de su libertad. 
Positivamente afirma la existencia humana y concreta. 
Sus representantes mantenían una lucha con el racionalismo que terminó con Hegel. 
Su existencia es libre y precede a la esencia. 
El hombre es libre. 
Salir de la propia conciencia para dirigirse hacia el Mundo: El hecho de existir consiste en estar en el mundo e interactuar con el entorno creando la esencia de las cosas saliendo de la propia conciencia. 
La existencia es tomada como trascendencia: ya que consiste en reconocer lo externo. 
Los valores son creaciones de la libertad humana: eso se da gracias a que solo el hombre existe y crea sus ideas del mundo. 
Autores Representativos 
Jean-Paul Sartre 
(París, 1905-id., 1980) Filósofo y escritor francés. Precoz lector de los clásicos franceses, en 1915 ingresó en el liceo Henri IV de París y conoció a Paul Nizan, con quien inició una estrecha amistad. Al año siguiente, el segundo matrimonio de su madre lo obligó a trasladarse a La Rochelle; hasta 1920 no regresó a París. En 1924 inició sus estudios universitarios en la École Normale Supérieure, donde conoció a Simone de Beauvoir, con quien estableció una relación que duraría toda su vida. Tras cumplir el servicio militar, empezó a ejercer como profesor de instituto; en 1933 obtuvo una beca de estudios que le permitió trasladarse a Alemania, donde entró en contacto con la filosofía de Husserl y de Heidegger. En 1938 publicó La náusea, novela que pretendía divulgar los principios del existencialismo y que le proporcionó cierta celebridad, al tiempo que se convertía en símbolo de aquel movimiento filosófico. Movilizado en 1939, fue hecho prisionero, aunque consiguió evadirse en 1941 y regresar a París, donde trabajó en el liceo Condorcet y colaboró con A. Camus en Combat, el periódico de la Resistencia. 
En 1943 publicó El Ser y la Nada, su obra filosófica más conocida, versión personal de la filosofía existencialista de Heidegger. 
Albert Camus 
(Mondovi, Argelia, 1913-Villeblerin, Francia, 1960) Novelista, dramaturgo y ensayista francés. Nacido en el seno de una modesta familia de emigrantes franceses, su infancia y gran parte de su juventud transcurrieron en Argelia. Inteligente y disciplinado, empezó estudios de filosofía en la Universidad de Argel, que no pudo concluir debido a que enfermó de tuberculosis. 
En 1939 publicó Bodas, conjunto de artículos que incluyen numerosas reflexiones inspiradas en sus lecturas y viajes. En 1940 marchó a París, donde pronto encontró trabajo como redactor en Paris-Soir. Empezó a ser conocido en 1942, cuando se publicaron su novela corta El extranjero, ambientada en Argelia, y el ensayo El mito de Sísifo, obras que se complementan y que reflejan la influencia que sobre él tuvo el existencialismo. 
Durante la Segunda Guerra Mundial se implicó en los acontecimientos del momento: militó en la Resistencia y fue uno de los fundadores del periódico clandestino Combat, y de 1945 a 1947, su director y editorialista. Sus primeras obras de teatro, El malentendido y Calígula, prolongan esta línea de pensamiento que tanto debe al existencialismo, mientras los problemas que había planteado la guerra le inspiraron Cartas a un amigo alemán. 
Su novela La peste (1947) supone un cierto cambio en su pensamiento: la idea de la solidaridad y la capacidad de resistencia humana frente a la tragedia de vivir se impone a la noción del absurdo. La peste es a la vez una obra realista y alegórica, una reconstrucción mítica de los sentimientos del hombre europeo de la posguerra, de sus terrores más agobiantes. El autor precisó su nueva perspectiva en otros escritos, como el ensayo El hombre en rebeldía (1951) y en relatos breves como La caída y El exilio y el reino, obras en que orientó su moral de la rebeldía hacia un ideal que salvara los más altos valores morales y espirituales, cuya necesidad le parece tanto más evidente cuanto mayor es su convicción del absurdo del mundo. 
Simone de Beauvoir 
(París, 1908-1986) Pensadora y novelista francesa, representante del movimiento existencialista ateo y figura importante en la reivindicación de los derechos de la mujer. Originaria de una familia burguesa, destacó desde temprana edad como una alumna brillante. Estudió en la Sorbona y en 1929 conoció a J.-P. Sartre, que se convirtió en su compañero durante el resto de su vida. 
Se graduó en filosofía y hasta 1943 se dedicó a la docencia en los liceos de Marsella, Ruan y París. Su primera obra fue la novela La invitada (1943), a la que siguió La sangre de los otros (1944) y el ensayo Pyrrhus y Cineas (1944). 
Fue fundadora junto a Sartre, A. Camus, y M. Merleau-Ponty, entre otros, de la revista Tiempos Modernos, cuyo primer número salió a la calle el 15 de octubre de 1945 y se transformó en un referente político y cultural del pensamiento francés de mitad del siglo XX. Posteriormente publicó la novela Todos los hombres son mortales (1946), y los ensayos Para una moral de la ambigüedad (1947) y América al día (1948). 
Su libro El segundo sexo (1949) significó un punto de partida teórico para distintos grupos feministas, y se convirtió en una obra clásica del pensamiento contemporáneo. Fundó con algunas feministas la Liga de los Derechos de la Mujer. Ganó el Premio Goncourt con Los mandarines (1954), donde trató las dificultades de los intelectuales de la posguerra para
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asumir su responsabilidad social. En 1966 participó en el Tribunal Russell, en mayo de 1968 se solidarizó con los estudiantes liderados por Daniel Cohn-Bendit, en 1972 presidió la asociación Choisir, encargada de defender la libre contracepción, y hasta sus últimos días fue una incansable luchadora por los derechos humanos. 
Sus abundantes títulos testimoniales y autobiográficos incluyen Memorias de una joven formal (1958), La plenitud de la vida (1960), La fuerza de las cosas (1963), Una muerte muy dulce (1964), La vejez (1968), Final de cuentas (1972) y La ceremonia del adiós (1981). 
Obra representativa: La nausea – Jean Paul Sartre 
Aunque la obra más conocida por Jean Paul Sartre es “Ser y Nada”, esta como ya lo mencionamos anteriormente es su versión e la filosofía existencialista de Heidegger; mientras “La Nausea” se propone explicar los principios del existencialismo pasando a ser símbolo de dicho movimiento. 
Mucho es lo que se habla de este relato, lo que sabemos es que su contenido es estrechamente filosófico sobre lo absurdo de la existencia, mostrándose esta como algo superfluo, en donde se dice Sartre plasmo alguna de sus experiencias personales. 
“La nausea es la experiencia filosófica fundamental. Sensación que nos produce la realidad al comprender su gratuidad, su contingencia absoluta.” En palabras de mismo Sartre “Lo esencial es la contingencia. Quiero decir que, por definición, la existencia no es la necesidad Existir es estar ahí, simplemente; los existentes aparecen, se dejan encontrar, pero nunca es posible deducirlos. Creo que hay quienes han comprendido esto. Sólo que han intentado superar esta contingencia inventando un ser necesario y causa de sí. Pero ningún ser necesario puede explicar la existencia: la contingencia no es una máscara, una apariencia que puede disiparse; es lo absoluto, en consecuencia, la gratuidad perfecta. Todo es gratuito: ese jardín, esta ciudad, yo mismo. Cuando uno llega a comprenderlo, se le revuelve el estómago y todo empieza a flotar… eso es la Náusea” 
De esta manera en “La Nausea” se plantea el existencialismo, visto desde los zapatos de Sartre en donde este expone sus principales tesis; que en parte son influenciadas por otros autores filósofos. Tal fue el eco que causo que lo jóvenes entraron en furor por los libros y las teorías sartrianas, al punto que copiaban su vestuario, su estilo de vida personal y frecuentaban los lugares de actividad social como algo casi que obligatorio y de atracción turística. 
Se rescata que a pesar del contexto histórico en lo político y cultural de gran agitación que se presentaba en esta época, Sartre no hizo alusión a ninguna de las problemáticas; pero logro captar tanto público que permitió la divulgación del existencialismo durante toda la segunda guerra mundial. 
PRAGMATISMO 
PRAGMATISMO 
1. PRINCIPIOS GENERALES 
El pragmatismo nació en los Estados Unidos, durante las últimas décadas del siglo pasado. Su fuerza expansiva llegó a un punto culminante en los primeros quince años del siglo actual. Desde una perspectiva sociológica, el pragmatismo representa la filosofía de una nación que avanza con confianza hacia el futuro; desde el punto de vista de la historia de las ideas, se configura como la aportación más significativa de los Estados Unidos a la filosofía occidental. El pragmatismo es la forma que asumió el empirismo tradicional al otro lado del Atlántico. En efecto, el empirismo tradicional -desde Bacon hasta Locke, Berkeley y Hume- consideraba como válido aquel conocimiento que se basaba en la experiencia y se reducía a ella, concibiéndola como una acumulación progresiva y una organización de los datos sensibles pasados o presentes. Para el pragmatismo, en cambio, la experiencia es apertura hacia el futuro, es previsión, es regla de acción. 
Los representantes más prestigiosos del movimiento pragmatista son Charles Peirce, William James, George Herbert Mead y John Dewey en los Estados Unidos; Ferdinand Schiller en Inglaterra (sin embargo, Schiller acabó dando clases en Los Angeles, Estados Unidos); Giovanni Papini, Giuseppe Prezzolini, Giovanni Vailati y Mario Calderoni en Italia; Hans Vaihinger en Alemania, y Miguel de Unamuno en España. La simple enumeración de estos pensadores nos muestra lo complejo y variado que fue el movimiento de la filosofía pragmatista. En realidad, ya en 1908, Arthur O. Lovejoy había clasificado hasta trece tipos diversos de pragmatismo, que se distinguían según los casos por su teoría del conocimiento, de la verdad, del significado o de los valores. Por eso, la gama de significados de la noción de pragmatismo se extiende desde el «pragmatismo lógico» de Peirce y Vailati, hasta formas de voluntarismo y de vitalismo irracionalistas e incontroladas. 
2. EL PRAGMATISMO LÓGICO DE CHARLES S. PEIRCE 
2.1. Los procedimientos para establecer las creencias 
El pragmatismo de William James fue el más afortunado en su época, pero el de Charles Peirce (Cambridge, Mass., 1839-Milford, 1914) ejercció y continúa ejerciendo en nuestros días un influjo mucho más importante sobre las investigaciones metodológicas y semiológicas. Para diferenciarse de la concepción de James, Peirce -que fue el primero en utilizar el término «pragmatismo» en 1898- propuso denominar a su propia teoría con el nombre de «pragmaticismo», palabra lo bastante poco atractiva como para que nadie se la apropiase. 
En contra de Descartes, Peirce afirma que el conocimiento no es intuición; contra la filosofía del sentido común de los escoceses, sostiene que el conocimiento no es una aceptación acrítica de las suposiciones del sentido común; y contra Kant, dice que el conocimiento no es una síntesis a priori. 
Según Peirce, el conocimiento es búsqueda, y la búsqueda parte desde la duda. La irritación de la duda es la que provoca una lucha para conseguir un estado de creencia, que es un
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estado de calma y de satisfacción. Tratamos de conseguir creencias porque éstas son hábitos que determinan nuestras acciones: «La creencia no nos hace actuar de inmediato, pero nos pone en condiciones de comportamos de una determinada manera, cuando surge la ocasión. La duda no posee ningún efecto de esta clase, pero nos estimula a la acción hasta que aquélla desaparece.» 
¿Cómo, por qué caminos o procedimientos, se pasa desde la duda hasta la creencia? En el ensayo de 1877 The fixation of belief (La fijación de la creencia), Peirce sostiene que pueden reducirse básicamente a cuatro los métodos para establecer con fijeza una creencia: 1) el método de la tozudez; 2) el método de la autoridad; 3) el método del a priori, y 4) el método científico. El método de la tozudez consiste en la conducta propia del avestruz que esconde la cabeza en la arena cuando se aproxima un peligro; es el camino que sigue aquel que sólo se muestra seguro en apariencia, pero que en su interior es terriblemente inseguro; dicha inseguridad saldrá a la superficie siempre que se tropiece con alguna otra creencia que los demás consideran como igualmente buena. El impulso social, escribe Peirce, se muestra contrario a dicho método. El método de la autoridad es el que utiliza quien -mediante la ignorancia, el terror y la imposición- pretende lograr el asentimiento de los que no piensan como él, o conseguir la armonía con el grupo al que pertenece. Este método posee una «incomparable superioridad mental y moral con respecto al método de la tozudez», ha tenido gran éxito y «en la práctica siempre ha obtenido una y otra vez los resultados más impresionantes». Es el método propio de la fe organizada. Sin embargo, ninguna fe organizada ha sido eterna: en opinión de Peirce, la crítica ha ejercido sobre ellas un efecto corrosivo, y la historia les ha otorgado una nueva dimensión y en todos los casos les ha dado un carácter particular. El método del a priori considera que las propias proposiciones fundamentales están de acuerdo con la razón; sin embargo, señala Peirce, la razón de un filósofo no se identifica con la razón de otro filósofo, como demuestra la historia de las ideas metafísicas. El método del a priori conduce al fracaso porque «convierte la investigación en algo parecido al desarrollo del gusto»; es un método que «no difiere de manera esencial del método de la autoridad». Como consecuencia, por uno u otro motivo, los tres métodos -la tozudez, la autoridad Y el a priori- resultan inadecuados. Si queremos establecer con validez nuestras creencias, según Peirce hemos de apelar al método científico, que es el único correcto. 
2.2. Deducción, inducción y abducción 
En la ciencia encontramos tres modos distintos y fundamentales de razonamiento: la deducción, la inducción y lo que Peirce llama «abducción». La deducción es un razonamiento que no puede conducir desde premisas verdaderas a conclusiones falsas. La inducción es «una argumentación que -partiendo del conocimiento de que determinados miembros de una clase, elegidos al azar, poseen determinadas propiedades- extrae la conclusión de que todos los miembros de la misma clase las poseerán igualmente». La inducción, afirma Peirce, se mueve en una línea de hechos homogéneos; clasifica y no explica. En cambio, el salto desde los hechos homogéneos hasta sus causas se produce a través del tipo de razonamiento que Peirce califica de abducción, y cuyo esquema es el siguiente: 
1. Es observado C, que es un hecho sorprendente. 
2. Empero, si fuese verdad A, entonces C sería natural. 
3. Por lo tanto, hay motivo para sospechar que A es verdad. 
Este tipo de argumentación nos indica que, con objeto de hallar una explicación acerca de un hecho problemático, debemos inventar una hipótesis o conjetura desde la cual se puedan deducir consecuencias. A su vez, éstas deben ser examinadas inductivamente, es decir, de modo experimental. De esta manera la abducción queda vinculada íntimamente con la deducción y con la inducción. Por otra parte, la abducción muestra que las creencias científicas siempre son falibles, porque las comprobaciones experimentales siempre podrán desmentir las consecuencias de nuestras conjeturas: «Para una mente científica, una hipótesis siempre se halla en comprobación.» 
2.3. Cómo aclarar nuestras ideas: la regla pragmática 
El método para fijar las creencias es el método científico. Éste consiste en formular hipótesis y someterlas a control, basándose en sus propias consecuencias. De esta forma, Peirce aplicaba a la lógica de la investigación científica su regla pragmática, que es válida también en el ámbito de la teoría del significado y que su autor presenta en el ensayo How to make our Ideas clear (Cómo aclarar nuestras ideas), de 1878. En esencia, Peirce sostiene que «un concepto -el significado racional de una palabra o de otra expresión- consiste exclusivamente en sus reflejos concebibles acerca de la conducta vital; por eso, a partir del momento en que resulta obvio que nada de lo que resulte del experimento tiene un reflejo directo sobre la conducta vital, si uno logra definir con precisión todos los fenómenos experimentales concebible s que implique la afirmación o la negación de un concepto, se tendrá como consecuencia una definición completa de dicho concepto, y en éste no hay absolutamente nada más». Por lo tanto un concepto se reduce a sus efectos experimentales concebibles; a su vez estos efectos experimentales se reducen a acciones posibles (acciones que pueden llevarse a cabo en el momento en que se presente la ocasión). La acción, por su parte, se refiere exclusivamente a aquello que afecta los sentidos. Por ejemplo, el concepto de vino se reduce a determinados efectos controlables de esta substancia, que constituyen para nosotros un anuncio de que -a este respecto, ante aquellas cosas que creemos que son vino- nos hemos de comportar de una manera adecuada a las cualidades que creemos que el vino posee. De este modo, para nosotros las creencias son reglas de acción posible. Así se pone en claro la máxima pragmática: 
«Consideremos cuáles son los efectos, cuyas consecuencias prácticas sean concebibles, que pensamos que tiene el objeto de nuestra concepción. Entonces, toda nuestra concepción del objeto consiste en la concepción de estos efectos.» 
Lo dicho sirve para poner en evidencia que el pragmatismo de Peirce no reduce en absoluto la verdad a la utilidad, sino que más bien se estructura como una lógica de la investigación o una regla metodológica que contempla la verdad in fieri, en el sentido de que considera verdaderas aquellas ideas cuyos efectos concebibles resultan fortalecidos por un éxito en la práctica, éxito que jamás es definitivo y absoluto. La verdad, escribe Peirce, reside en el futuro. Por eso, el pragmatismo de Peirce es un empirismo que, a diferencia del empirismo clásico, manifiesta una tendencia hacia el futuro, e insiste sobre el control continuado y el posible uso futuro de nuestros conocimientos. Éstos no son fruto de experiencias
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autoevidentes, ni tampoco proposiciones absolutas e incontrovertibles, sino ideas sometidas a un control (que nunca es definitivo) sobre sus consecuencias prácticas concebibles. 
2.4. La semiótica 
Junto con estas concepciones Peirce formuló una teoría de los signos. Para Peirce, «todo el pensamiento es un signo y participa esencialmente de la naturaleza propia del lenguaje»; «no es posible pensar sin signos»; «todo pensamiento es signo». «Un signo o "representamen" es algo que ocupa el lugar de alguien, en vez de otra cosa, desde una capacidad o un punto de vista determinados.» En otras palabras, Peirce sostiene que en toda situación comunicativa existe una propiedad característica, que consiste en que la estructura de dichas situaciones está integrada por un triple término; el signo (primer término) está en función del objeto (segundo término) en relación con el intérprete (tercer término). Esta concepción pone de manifiesto el aspecto pragmático (relación de los signos con el intérprete) de toda situación o acontecimiento significativo, sobre lo cual Charles Morris insistirá más adelante. 
Una vez que se ha puesto en evidencia la naturaleza triádica del signo, Peirce elabora tablas semióticas mediante un análisis del signo en sí mismo respecto del objeto o en relación con el intérprete. En sí mismo considerado, un signo puede ser 1) un «cualisigno» (qualisign), por ejemplo, una percepción de un color: 2) un «signisigno» (signisign), que puede ser cualquier objeto; 3) un «legisigno» (legisign), por ejemplo, una ley o una convención. En cambio, considerado en relación con el propio objeto un signo puede ser: 1) icono (icon), por ejemplo, una imagen especula; un dibujo o un diagrama; 2) índice (index), por ejemplo, una señal, un gemido, una escala graduada; 3) un símbolo (symbol), en el sentido en que un relato, o sustantivo o un libro son un signo. Si analizamos el signo en relación con el intérprete, tenemos: 1) un «rema» (rhema), es decir, una proposición con objeto indeterminado y cuyo predicado indica caracteres posibles: por ejemplo, x es amarillo; 2) un «dicisigno» (dicísign), por ejemplo, una proposición cuyo sujeto indica un objeto o un acontecimiento, y su predicado indica una de sus cualidades: la rosa es amarilla; 3) un argumento (argument), que es una cadena de tres dicisignos por lo menos, sometidos a las leyes de la inferencia; todo silogismo es un ejemplo de argumento. 
Peirce calificó de cuasi necesaria su teoría de los signos y, de acuerdo con su falibilismo, consideró que los resultados de su investigación eran propuestas «eminentemente falibles». Mientras tanto, sin embargo, se había internado por una senda que, a continuación, los estudios de semiótica exploraron en profundidad. Para Peirce, todo el pensamiento es signo; llega incluso a decir que «la palabra o el signo que utiliza el hombre es el hombre mismo). El pensamiento es de naturaleza lingüística; no se piensa sin signos. Este es el fundamento del carácter público del conocimiento humano, porque el lenguaje es público por su propia naturaleza. En resumen, al igual que Kant trató de deducir de modo trascendental las categorías y constituir una tabla con ellas, Peirce estudió las propiedades fundamentales de los signos. 
2.5. La faneroscopía 
Según Peirce existen tres tipos de razonamiento (deducción, inducción y abducción); además, el signo es de naturaleza triádica. En su opinión, hay asimismo tres categorías distintas y fundamentales, que denomina «primeridad» (firstness), «segundidad» (secondness) y «terceridad»(thirdness), aunque también las llame a veces modos de ser (modes of being) o ideas (ideas). En opinión de Peirce, se trata de tres conceptos tan amplios e indefinidos que resultan difíciles de aprehender y que pueden descuidarse con facilidad. Sin embargo, son tres conceptos «presentes de manera perpetua en cualquier punto de la teoría de la lógica». Lo primero, lo segundo y lo tercero constituyen los rasgos esenciales del fenómeno o, como Peirce lo denomina, phaneron. La investigación acerca de dichos caracteres es la «faneroscopía», que a criterio de Peirce se configura como «la más primaria de las ciencias positivas», como «un método para examinar cualquier experiencia con el propósito de extraerle sus características más generales y más absolutamente necesarias [...]; es un camino para llegar a las categorías universales». Éste es el camino que recorrieron Aristóteles, Kant y Hegel. Desde un principio, Peirce estuvo convencido de que las categorías kantianas poseían un carácter restringido, y no concibió las categorías como estructuras estáticas sino como modelos dinámicos. 
Ahora bien, «lo primero es el concepto de ser o existir con independencia de cualquier otra cosa». Lo primero es la pura presencia del fenómeno. Lo primero es el universo durante su primer amanecer. «Lo que fue el mundo para Adán eI día que éste abrió los ojos ante él, antes de que pudiese llevar a cabo distinciones o hacerse consciente de su propia existencia: esto es lo primero, presente, inmediato, fresco, vital, original espontáneo, libre, vivido: consciente y evanescente.» Quizás el lenguaje de la música, la poesía o cierto tipo de pintura nos pueden permitir vislumbrar la inefabilidad, la inmediatez y lo puramente cualitativo que hay en las cosas, tal como éstas se presentarían más allá de las distintas redes conceptuales a través de las cuales entramos en relación con el mundo. Lo primero es el ámbito del feeling, el sentir. Expresa las «nociones de frescura, vitalidad, espontaneidad y libertad», manifiesta una naturaleza que se muestra «espontáneamente con vida». 
Lo segundo es el hecho en bruto. Existencia quiere decir presencia en un universo de experiencias. «y dicha presencia comporta que todo existente se halle en una relación de reacción dinámica ante todas las demás cosas del universo. La existencia, pues, posee un carácter diádico.» Esto ocurre en el sentido de que la existencia es aquel modo de ser que se vuelve explícito a través de la oposición ante otro. Por ejemplo, dice Peirce, afirmar que una mesa existe quiere decir que es dura, opaca, pesada, que resuena, esto es: produce efectos inmediatos sobre los sentidos y también produce efectos puramente físicos, atrae la tierra (es pesada); reacciona dinámicamente ante las demás cosas (posee fuerza de inercia); resiste a la presión (es elástica), posee una específica capacidad de calor, etc. «El hecho combate por llegar a la existencia […]. El hecho sucede. Tiene su aquí y su ahora; y en dicho espacio debe ganarse la vida [...]; sólo se puede concebir un hecho en la medida en que éste conquiste su realidad en lucha con las demás realidades.» La existencia, por lo tanto, es diádica. La segundidad es el concepto de «relación con». 
Lo primero ofrece la presencia posible de un hecho, y lo segundo, su efectiva presencia en bruto. La terceridad, en cambio, hace referencia al aspecto inteligible de la realidad. Lo tercero es el reino de la ley, ley que «está por encima de toda multitud» y no tiene nada de rígido o de monolítico. Es «el hábito de contraer hábitos, que un universo en continuo desarrollo adquiere y manifiesta cada vez en un grado mayor».
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2.6. La cosmología: tiquismo, sinequismo y agapismo 
Llegamos así a la cosmología de Peirce. Éste ve en el universo una tendencia a establecer leyes. «En el pasado infinitamente distante vemos que hubo un momento en el que no había ninguna ley, sino exclusivamente indeterminación; en el futuro, infinitamente distante, presagiamos que habrá un momento en el que ya no subsistirá ninguna indeterminación, ya no existirá el azar, sino el reino total de la vida. No obstante, en cualquier fecha pasada que se pueda establecer, por atrás que uno se remonte, seguirá existiendo una cierta tendencia a la uniformidad; y en cualquier fecha que se pueda prever en el futuro, siempre se dará una ligera distorsión de la ley.» En substancia, la atrevida conjetura cosmológica de Peirce consiste en la tesis según la cual todas las cosas tienden a adquirir hábitos, aunque en la naturaleza siempre existirá la discontinuidad, es decir, la irregularidad y lo imprevisible. En esto consiste el «tiquismo» (τύκε, azar, hado) de Peirce, al que se une el sinequismo» (συνεκέ, continuo), que significa que el principo de continuidad estructura todo el Universo, en la medida en que la materia y la psique evolucionan de acuerdo con una tendencia a la generalización, la repetición, la continuidad y la adquisición de costumbres o -mejor dicho- de leyes-costumbres. Estrechamente vinculada con el sinequismo se halla la noción de agapismo (αγαπή, amor), la doctrina del amor evolutivo. El universo avanza, evoluciona; las cosas en interacción mutua, crecen. La evolución transcurre desde un momento inicial extremadamente indeterminado, hasta la determinación absoluta. La evolución parece tener una finalidad, y por esto Peirce rechaza el enfoque materialista y mecanicista del universo. Para comprender la evolución del universo hemos de admitir la presencia de una fuerza, una energía que mueve y Peirce llama ágape, o amor, a esta fuerza. En palabras de Dante, el amor es el «que mueve el sol y las demás estrellas». Este amor evolutivo que impulsa la aventura del universo es semejante a la tensión platónica hacia el sumo bien, o si se prefiere, es análogo a la progresiva realización de la idea hegeliana. 
Si se consideran las aportaciones de Peirce a la lógica simbólica (Peirce profundizó y amplió el cálculo de Boole, y la lógica de las relaciones le debe significativos avances), a la metodología científica ya la semiótica, y si además tenemos en cuenta su indeterminismo Y su falibilismo («Sócrates -dice Peirce- [...] habría quedado muy satisfecho de que se le hubiese vencido en una discusión, porque gracias a ello habría aprendido algo»), comprenderemos con toda claridad las razones del éxito que tuvo Peirce -aunque con carácter tardío- y del influjo considerable y duradero que ejerció sobre el pensamiento contemporáneo. 
3. EL EMPIRISMO RADICAL DE WILLIAM JAMES 
3.1. El pragmatismo es sólo un método 
John Dewey dijo que «Peirce escribió como un lógico, y James, como un humanista». En efecto, con Peirce nos enfrentamos a la versión lógica del pragmatismo, mientras que con James aparece su versión moral y religiosa, a pesar de que James fuese doctor en medicina y hubiese enseñado fisiología y anatomía en la universidad de Harvard. 
James (Nueva York, 1842-Chocorua, New Hampshire, 1910) fue quien lanzó el pragmatismo como nueva filosofía en 1898. Bajo su dirección el pragmatismo se hizo famoso en todo el mundo. A través de las concepciones propuestas por James, el pragmatismo llegó a gran cantidad de personas. 
«EI pragmatismo -afirma James- representa una actitud muy corriente en filosofía, la actitud empirista, pero la representa en mi opinión de una forma más radical y menos criticable que en el pasado. Un pragmatista da resueltamente la espalda, de una vez por todas, a gran número de posturas muy apreciadas por los filósofos profesionales. Huye de la abstracción de las soluciones verbalistas, de las malas razones a priori de los principios fijos, de los sistemas cerrados y de los falsos absolutos. Aspira a la concreción y a la adecuación, a los hechos, a la acción y a la fuerza. Esto significa que hace prevalecer una actitud empirista sobre la racionalista, la libertad y la posibilidad contra el dogma, el artificio y la pretensión de una verdad definitiva. El pragmatismo no se declara a favor de un resultado en particular. No es más que un método.» Por lo tanto, el pragmatismo se configura en primer lugar como una actitud de búsqueda, como «una disposición a apartar la mirada de las cosas primeras, de los principios, de las categorías y de las pretendidas necesidades, para contemplar en cambio las cosas últimas, los resultados, las consecuencias y los hechos». El pragmatismo es un método para obtener claridad en las ideas que poseemos acerca de los objetos. Este método nos obliga a «considerar cuáles son los efectos concebibles que ésta [idea] puede implicar, qué sensaciones debemos esperar y qué reacciones hemos de preparar. Nuestra concepción de estos efectos, ya sea inmediata o remota, se identifica con la concepción que tengamos del objeto en su integridad, en la medida en que dicha concepción posea un significado positivo.» 
3.2. La verdad de una idea se reduce a su capacidad de actuar 
En este punto, parecería que las ideas de James sobre el pragmatismo (expuestas en su ensayo Pragmatismo de 1907) no difieren de las de Peirce. Sin embargo, no es así exactamente. Para James, «las ideas (que son parte de nuestra experiencia) se convierten en verdaderas en la medida en que nos ayudan a obtener una relación satisfactoria con las demás partes de nuestra experiencia, resumiéndolas por medio de esquemas conceptuales [...]. Una idea es verdadera cuando nos permite avanzar y nos lleva de una parte a otra de nuestra experiencia, enlazando las cosas de un modo satisfactorio, actuando con seguridad, simplificando y economizando esfuerzos». Tal es, continúa James, «la concepción "instrumental" de la verdad que se enseña en Chicago con tanto éxito, la concepción difundida con tanta brillantez en Oxford, según la cual la verdad de nuestras ideas significa su capacidad de "actuar".» De este modo, la verdad de las ideas se identificaba con su capacidad de actuar, con su utilidad para mejorar o volver menos precaria la condición vital de un individuo. 
El haber defendido la equivalencia entre la verdad de una idea y su capacidad de actuar -su satisfactoriness, su utilidad- hizo que se le dirigieran a James toda una serie de críticas. La primera de todas afirmaba que la satisfacción inmediata del sujeto no garantiza a la idea el amplio consenso y la validez que le brindan las técnicas de control experimental. Por ello, en el escrito El significado de la verdad (1909), James rectificó algunas de sus tesis, afirmando que lo verdadero es útil, con la condición de que se añada que es útil para nuestro intelecto, que exige coherencia y referencia a los hechos. No hay que olvidar el hecho de que -también
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en el ensayo Pragmatismo- James había sostenido que «la verdad de una idea no consiste en una estancada propiedad suya.» Existe un proceso de verificación que es el que convierte en verdadera la idea. «Una idea se convierte en verdadera, los acontecimientos la vuelven verdadera. Su verdad es de hecho un acontecimiento, un proceso: más exactamente, el proceso de su verificarse, de su verificación.» Las ideas, según James, «son aquellas que podemos asimilar, convalidar, confirmar y verificar. Son falsas aquellas con las cuales no podemos hacer tal cosa.» Las ideas o teorías verdaderas, para James, son aproximaciones mejores que las ideas precedentes, y solucionan los problemas de un modo más satisfactorio. «La posesión de la verdad, lejos de ser un fin, no es más que un medio para otras satisfacciones vitales.» 
3.3. Los principios de la psicología y la mente como instrumento de adaptación 
El haber interpretado erróneamente la regla pragmática de Peirce; el haber identificado a éste con Schiller y Papini; el haber puesto en un mismo saco y no siempre con claridad el convencionalismo de Duhem y Poincaré, el empiricriticismo de Mach y de Avenarius, junto con elementos voluntaristas, han provocado que, con respecto a la teoría del significado y la teoría de la verdad, se alzasen contra James las críticas más diversas. En cualquier caso, afirma A. Santucci, esto no es óbice para que aún en nuestros días el pragmatismo de James se nos aparezca como una ventana abierta sobre las acciones humanas, dentro de un edificio epistemológico. 
En 1890 James publica los dos volúmenes que constituyen sus Principios de psicología. Esta obra tuvo distintas fuentes, muy avanzadas para su época, como por ejemplo la psicofísica de Fechner (para quien la intensidad del estímulo crece en proporción geométrica, mientras que la propia sensación crece en proporción aritmética), la psicología evolucionista de Wundt, la psicopatología (que con Binet, por ejemplo, tocaba el tema de la conciencia subliminal) y las doctrinas evolucionistas de Darwin y Huxley. 
James considera que la fórmula spenceriana -según la cual «la esencia de la vida mental y la esencia de la vida corporal son idénticas, esto es, la adaptación de las relaciones internas a las externas»- había prestado un gran servicio a la psicología. Dicha fórmula -comenta James- puede calificarse de encarnación de la vaguedad, pero «dado que considera el hecho de que las mentes habitan en medios que actúan sobre ellas y sobre los cuales reaccionan a su vez, y puesto que coloca a la mente en lo concreto de sus relaciones, esta fórmula resulta inmensamente más fecunda que la vieja psicología racional, que consideraba que el alma era una cosa separada y autosuficiente, y lo único que pretendía estudiar era su naturaleza y su prioridad». En realidad, James transforma la mente en un instrumento dinámico, que sirve para la adaptación ambiental. La vida psíquica se caracteriza por un fatalismo que se manifiesta como una energía selectiva, ya desde el acto elemental de la sensación. Por todo ello, a James ya no le servía la vieja noción de alma; asimismo, criticaba a los asociacionistas que reducían la vida psíquica a una combinación de sensaciones elementales; criticaba a los materialistas, con su pretensión de identificar los fenómenos psíquicos con los movimientos de la materia cerebral. James considera que la conciencia es una especie de fluir continuado: habla de una stream of thought (corriente de pensamiento). La única unidad que se puede hablar en la stream of consciousness es aquella por la cual el pensamiento «difiere en todo momento del que aparecía en un momento anterior, y se lo apropia junto con todo lo que este último llama suyo.» La «experiencia pura» se le aparece como «el gigantesco flujo vital que suministra el material para nuestra reflexión posterior». La relación sujeto-objeto es algo derivado, en opinión de James. (La «experiencia pura» recuerda a Mach ya Avenarius. El «flujo vital» nos hace pensar en el élan vital de Bergson.) 
Concebir la mente como instrumento de adaptación al ambiente llevó a James a ampliar el objeto de estudio de la psicología. Este ya no se limitaría exclusivamente a los fenómenos perceptivos e intelectivos, sino también a los condicionamientos sociales o fenómenos como los concernientes al hipnotismo, la disociación o el inconsciente. Sobre estos temas James llevó a cabo análisis muy sofisticados y críticas sagaces, y además anunció con antelación muchas doctrinas que el conductismo, la psicología de la Gestalt y el psicoanálisis desarrollarían con posterioridad. 
3.4. La cuestión moral: ¿cómo se jerarquizan y se escogen ideales contradictorios? 
En numerosos escritos de James está presente el problema ético, que se afronta de manera explícita en dos escritos fundamentales para su concepción pragmatista: El filósofo moral y la vida moral, de 1891 y La voluntad de creer, de 1897. En este último ensayo James plantea cuestiones relativas a los valores, que no pueden decidirse apelando a las experiencias sensibles. «En primer lugar, las cuestiones morales no consienten que su solución provenga de una prueba sensible. En efecto, una cuestión moral no es una cuestión acerca de lo que existe, sino de lo que está bien o estaría bien que existiese.» La ciencia puede decimos lo que existe o no. Sin embargo, con respecto a las cuestiones más urgentes tenemos que consultar las «razones del corazón». Hay decisiones que debe tomar cada hombre: se refieren al sentido último de la vida, al problema de la libertad humana, la dependencia del mundo con respecto a una inteligencia ordenadora y rectora, la unidad monista del mundo, etc., cuestiones que en todos los casos son imposibles de solucionar en un plano teórico y que únicamente pueden afrontarse a través de una elección pragmática. 
Volvamos al tema de los valores, no obstante. Los hechos físicos existen o no existen, y en cuanto tales, no son ni buenos ni malos: «El ser mejor no es una relación física.» Lo cierto es que el bien y el mal sólo existen en relación con el hecho de que satisfacen o no las exigencias de los individuos. Tales exigencias, que reflejan una enorme diversidad de necesidades e impulsos diferentes, generan un universo de valores que a menudo resultan contradictorios. Entonces, ¿cómo unificar y jerarquizar estos ideales distintos y a menudo en contradicción? James responde a este interrogante decisivo lo siguiente: habrá que preferir aquellos ideales cuya realización comporte la destrucción de la menor cantidad posible de otros ideales, y un universo más rico en posibilidades. Como es natural, un universo de esta clase no es un dato de hecho, no está en absoluto garantizado y se plantea como simple regla que caracteriza la voluntad moral en cuanto tal. 
Pocos filósofos han exaltado tanto como James las energías del individuo, defendiéndolo contra cualquier forma de autoritarismo y de absolutismo ideológico. En contra de Spencer - que hablaba de un orden moral resultante de un continuado y necesario progreso, indiferente a las iniciativas del individuo- James (en su escrito Los grandes hombres y su
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ambiente, 1880) sigue las huellas de la idea darwiniana de las variaciones espontáneas sobre las que actúa el ambiente, y pone de manifiesto la iniciativa Y la originalidad del individuo, iniciativa y originalidad que el ambiente puede adoptar y rechazar. No cabe duda de que la acción de los individuos no siempre tiene éxito, pero en opinión de James las comunidades humanas llegan a marchitarse sin el impulso innovador y creativo de los individuos y, por otro lado, los impulsos fenecen cuando carecen de la simpatía de la comunidad. En cualquier caso, James apreciaba en gran medida el respeto por los demás, la tolerancia de las ideas, la preocupación porque los talentos mejor dotados y las cualidades más excelentes pudiesen consolidarse. En 1903 James escribía: «Nos ha absorbido el gran partido cosmopolita e internacional de la libertad, el partido de la conciencia y de la inteligencia. Somos únicamente su sección norteamericana, que combate contra las fuerzas oscuras e inferiores, que cumple con su propia obligación en la larguísima campaña a favor de aquella verdad y aquella conducta leal que habrán de fortalecerse en todos los países del mundo hasta que éste acabe. En todas partes se libra la misma guerra con nombres diferentes: la luz contra las tinieblas, el derecho contra la arbitrariedad, el amor contra el odio. El Señor de la vida está con nosotros, y no podemos fracasar siempre.» James no se limitó a proclamar estos ideales. 
También se esforzó por indicar cuáles podían ser algunas de las condiciones necesarias para su realización, como cuando en El equivalente moral de la guerra. (1904) proponía un servicio civil y no militar, en el que las virtudes militares (el pundonor, la virilidad, la pasión por la lucha, etc.) se habrían de ejercer contra las adversidades de la naturaleza y en obras de justicia social «luchando por el reinado de la paz» y por «el paulatino advenimiento de una especie de equilibrio socialista». 
3.5. La variedad de la experiencia religiosa y .el universo pluralista 
La otra gran obra de William James, La variedad de la experiencia religiosa, es de 1902, y en ella se propone antes que nada una rica fenomenología de la experiencia religiosa. James se muestra contrario a los positivistas, que vinculaban la religión a fenómenos degenerativos. El empirismo radical de James no quiere que la comprobación de la riqueza de las experiencias humanas se vea obstaculizada por un juicio de valor. La vida religiosa no da pie a equívocos: pone a los hombres en contacto con un ordenamiento invisible y modifica la existencia humana. Según James, el estado místico es el momento más intenso de la vida religiosa y actúa como si ensanchase el campo perceptivo, abriéndose posibilidades desconocidas para el control racional. La actitud mística no puede convertirse en garantía de una teología en particular. Al contrario, James piensa que la experiencia mística tiene que defenderse de la filosofía. Vemos aquí cómo James pasa desde una descripción de la experiencia mística hasta su valoración, considerándola como acceso privilegiado -inalcanzable por medios ordinarios- a un Dios que potencia nuestras acciones y que es «el alma y la razón interior del universo», un universo pluralista en el que Dios (que no es el mal ni es el responsable del mal) es concebido como una persona espiritual que nos trasciende y nos llama a cooperar con él. Un universo pluralista (1909) es una de las últimas obras de James, en la que éste trata de liberar la experiencia religiosa de la angustia del pecado angustia arraigada en la tradición puritana de Nueva Inglaterra, y en la que se concibe a Dios como ser finito. «Dios, en la vida religiosa del hombre corriente, no designa la totalidad de las cosas, líbrenos el cielo sino únicamente su tendencia ideal. Es una persona sobrehumana que no llama a colaborar con sus propósitos y que lleva a buen fin los nuestros, si poseen valor. Actúa en un medio externo, tiene enemigos y límites [...]. Dios, se ha dicho, no puede ser finito. Pero yo creo que el único Dios que merece tal nombre tiene que ser finito. [...]. Además, si es que existe lo absoluto -y se trata de una hipótesis que hay que dejar abierta- consistirá en la totalidad más amplia, de la cual Dios sólo representa su parte ideal, y difícilmente puede entenderse como hipótesis religiosa de acuerdo con el punto de vista generalizado de los hombres. El nombre más adecuado para la emoción que puede suscitar es el de "emoción cósmica".» Según James, Dios no es el todo: para utilizar la expresión de Whitehead, se trata de un Dios-compañero. 
Para Huxley la religión era «un abismo de inmortalidad». En cambio, la noción que de ella tiene James es muy distinta. Este se dirige hacia la religión con una mirada profundamente humana, como enfrentándose con un postulado práctico o una hipótesis vital, fruto de una opción que no podemos rehuir. El hombre religioso compromete en su fe sus días y su destino, y se descubre a sí mismo sin ninguna garantía, en toda su riqueza de posibilidades. A diferencia de otros filósofos, por ejemplo, los positivistas, James -a pesar de todas las críticas de orden teórico que se puedan formular contra él- elaboró una filosofía arraigada en la concreción; trató de captar los elementos humanos y las urgentes exigencias de orden práctico que se hallaban vinculadas con la filosofía y con la religión. Y si bien es cierto que en él confluyen y se encarnan las esperanzas y los entusiasmos del nuevo mundo, las energías y las tensiones de una sociedad industrial en expansión, también es verdad que James jamás rindió culto a la ciencia. La consideraba como una fidelidad a los hechos, a la realidad, Y como un baluarte contra el pensamiento carente de significación. Sin embargo, para James la vida va más allá de la ciencia. «La deshumanización de las ciencias» significaba para él una amenaza que pendía sobre la felicidad y la realización del individuo.

Hebert

  • 1.
    1 1. ¿Quées el escepticismo? RTA: Corriente basada en la duda, representada en la escuela “skeptioi” . Es una postura filosófica en la cual el conocimiento absoluto e infalible es imposible de lograr. Es necesaria una constante actitud de cuestionamiento y de verificación para aproximarse a un conocimiento cada vez más certero. 2. Como podemos clasificar el escepticismo y cuáles son sus características? /Cuales son las ramas del escepticismo y sus características? RTA: *Escepticismo filosófico: -está basada en la duda -esta actitud los lleva a la paz del alma -su fundador fue Pirron de Elis -etimológicamente significa “quien duda e investiga” *escepticismo religioso: - es relativo a la religión -cuestiona la autoridad religiosa y desconfía o duda de la verdad o eficacia de varias prácticas religiosas -muchos son ateístas, creen en dios pero rechazan la religión organizada *escepticismo científico: -está basado en un pensamiento critico - se opone a afirmaciones que carecen de prueba empírica verificable y contrastada -sus característica más destacadas son : verificabilidad, falsabilidad y reproducibilidad 3. Cuáles fueron las fases del escepticismo? FASES del escepticismo como corriente filosófica I. PIRRONISMO (escepticismo antiguo) (segunda mitad del s. IV y el s. III a. C.) A. Pirrón (365-275 a. C.) B. y su discípulo Timón de Flionte (325-235 a. C.) II. ESCEPTICISMO DE LA ACADEMIA DE PLATÓN (ss. III y II a. C.) A. Academia Media: Arcesilao (315-241 a. C.) B. Academia Nueva: Carnéades (214-129 a. C) III. NEOESCEPTICISMO (s. I a. C- s. II d. C.) A. el neopirronismo dialéctico de 1. Enesidemo (s. I a. C.) 2. Agripa (s. I a. C.) B. neopirronismo de Sexto Empírico (180-220 d. C.) 4. haga una descripción de la filosofía cínica Es una manifestación dela filosofía y es la más incomprendida. El cinismo es un movimiento que se desarrolló en Grecia, durante los siglos IV y III a.C., y siguió en las grandes ciudades del Imperio Romano: Roma, Alejandría y Constantinopla hasta el siglo V. Fue fundada por Antistenes y Diógenes de Sinopes fue uno de los filósofos mas reconocidos, se volvió una especie de moda, en la que se creía que para ser feliz solo se necesita una vida simple y acorde con la naturaleza afirmando que nos necesitaban riquezas, ni bienes materiales. Fueron muy famosos por criticar la política y su corrupción. Los cínicos tomaron como modelo la naturaleza y los animales como ejemplo de autosuficiencia y se inspiraron a vivir con humildad y como las cosas naturalmente deberían ir por su curso y a través de esta autosuficiencia llegar a la verdadera felicidad, al final este se consideró como un comportamiento ético. La libertad radical es libertad de pensar, de acción y de palabra. El cínico se diferenciaba de los demás por su desvergüenza radical, por adoptar modos de vida que escandalizaban a su sociedad, por predicar la autosuficiencia, la libertad de palabra y la austeridad como cosas necesarias para alcanzar la tranquilidad de ánimo y con ello la felicidad. Se proclamaban cosmopolitas y liberados de cualquier obediencia a las instituciones, convenciones o leyes, ya que estas son siempre locales, y ellos se consideraban ciudadanos del mundo. En cualquier sitio se encontraban en su casa. El sabio cínico considera que para alcanzar la felicidad es necesario la libertad, la autosuficiencia y el desapego. Los cínicos no estaban dispuestos a conceder que la felicidad dependiera de cuestiones ajenas a sí mismos, la libertad está en el centro de la forma de pensar cínica y se refiere a la libertad de acción y a la libertad de expresión. La teoría cínica proviene de la práctica y su fundamento se encuentra en la exigencia de libertad frente a todo aquello que pueda esclavizarle. Como parte de esta libertad radical se encuentra la libertad de palabra (parrhesia). Se pueden distinguir dos fases en el movimiento cínico: la primera fase se desarrolló básicamente en Grecia, durante los siglos -IV y -III, la segunda fase se desarrolló en las grandes ciudades del imperio romano: Roma, Alejandría y Constantinopla, y duró desde los siglos I a V. Algunos de sus representantes más destacados: Antisteres Crates de Tebas Diogenes de Sinobe Metrodes e hiparquia Diogenes Laercio Menedemo Onesicrito Astipalea 5. CUAL ES EL ORIGEN D EL NOMBRE CINISMO? El nombre de cínicos tiene dos orígenes diferentes asociados a sus fundadores. El primero viene del lugar donde Antístenes solía enseñar, que era un gimnasio llamado Cinosarges, que se puede traducir como el perro blanco o el perro veloz. El segundo origen tiene que ver con comportamiento de Antístenes y de Diógenes, que se asemejaba al de los perros, por lo cual la gente les apodaba con ese nombre (kinicós). Está comparación viene por el modo de vida que habían elegido estos personajes, por su idea radical de libertad, su desvergüenza y sus continuos ataques a las tradiciones y los modos de vida sociales. 6. QUIEN FUE ANTISTERES Y CUAL FUE SU INFLUENCIA EN EL CINISMO? Antístenes fue el prototipo de sabio austero y solitario, con una confianza radical en el ser humano individual y una desconfianza total en las instituciones de cualquier clase. Fue uno de los filósofos más relevantes de su época, discípulo de Sócrates, tuvo a su vez una influencia decisiva en algunas de las escuelas que se formaron en este periodo, tanto por sus teorías, como por su actitud y su forma de vida.
  • 2.
    2 Es consideradoprecursor de la escuela cínica a través de Diógenes y de Crates, y de la escuela estoica a través de otro de sus seguidores, Zenón de Citio. Antístenes nació en Atenas, entre los años -450 y -445 y murió en al año -366 (fechas aproximadas dependiendo de las fuentes). Comenzó su andadura filosófica como discípulo del famoso sofista Gorgias, que como todo sofista cobraba por enseñar, por lo cual se podría deducir que Antístenes o bien gozaba de una posición económica desahogada o que él mismo ejercía de sofista y cobraba por esto. En este mismo tiempo se inició también en los misterios órficos. Sin embargo, su principal aprendizaje fue con Sócrates, de quien se hizo discípulo y amigo hasta la muerte de éste. Un buen día Antístenes decidió prescindir de todo lo superfluo y fundar su propia escuela. Lo hizo en un gimnasio en las afueras de Atenas llamado cinosarges, que quiere decir el perro blanco (perro raudo o veloz, según otras versiones), dando lugar a la duda de si de esta circunstancia deriva el nombre de la escuela cínica. El cambio es tan radical que se manifiesta también externamente, pasa a vestir un manto, un zurrón y un bastón, indumentaria que se convierte en el uniforme del cínico. Prescinde de una manera decisiva de todo lo que no puede llevar encima, con la intención de librarse de los caprichos de la fortuna y regir su propio destino. 7. CUALES SERIAN LAS PRINCIPALES IDEAS HEDONISTAS -Todos los seres humanos hemos nacido con la posibilidad de experimentar placer. - El placer no es bueno, ni malo, simplemente existe. - Lo bueno o lo malo del placer reside en cómo se busca y hasta dónde llega. - Todos los extremos son inconvenientes, el exceso de placer se convierte en vicio. - El placer no es solamente la gratificación sensual o sexual como piensan la mayoría de las personas. - Hay placeres tan simples y deliciosos como comerse un pedazo de torta, o mirar la última alineación planetaria. - Existen placeres que a la postre traen infelicidad, insatisfacción o contratiempos, por ejemplo la popularidad o la fama. - El mayor placer para el género humano debe girar entorno del servicio de los demás. - Si aprendemos a distinguir verdaderamente lo que es placer, podremos vivir muchos momentos de felicidad. 8. CUÁLES SON LAS ESCUELAS CLÁSICAS EL HEDONISMO? Entre las escuelas clásicas del hedonismo, por un lado se encuentra la escuela cirenaica (que se desarrolló entre los siglos IV y III A.C.), creada por Aristipo de Cirene, quien sostenía que no hay bien superior al placer y resaltaba el placer del cuerpo en lugar de los placeres mentales. La escuela epicúrea, en cambio, asociaba al placer con la paz y la calma. El principal énfasis de esta doctrina se encontraba en reducir el deseo, y no en obtener placer de manera inmediata. 9. Que es epicureísmo? Doctrina filosófica de Epicuro de Samos (-341,-270) y de su Escuela, fundada por él en Atenas el año 306 a.c. . Epicuro adquirió la finca llamada “El Jardín” en las afueras de Atenas y fundó su escuela de filosofía. Formada tanto por varones como por mujeres (gran novedad en las escuelas griegas), en ella vivió aislado de la vida política y de la sociedad, practicando la amistad y la vida estética y de conocimiento. El objetivo de esta filosofía es (como el del resto de escuelas morales helenísticas) el arte de la vida, la realización de una vida buena y feliz. Para el cumplimiento de este objetivo Epicuro consideró que la filosofía tiene una doble tarea: combatir las ideas falsas que fomentan el miedo y el sufrimiento y crear en el sabio un estado de ánimo o talante favorable en toda circunstancia y lugar. Entre aquellas ideas hay que incluir fundamentalmente el miedo al dolor, el temor a la muerte, a los dioses y al destino; la parte de la filosofía que permite resolver estas cuestiones será la Física. La segunda tarea está en manos de la Ética. La filosofía es para Epicuro el arte de la vida feliz. Por eso la física y la lógica son solo medios para conseguir este fin. Uno de sus seguidores más destacados fue el romano Lucrecio (Titus Lucrecius Carus) del siglo I a.c. del que se conserva su obra "De la naturaleza de las cosas", en la que se encuentran expuestas las principales ideas de esta escuela filosófica que, como tal, mantuvo su actividad hasta finales del siglo II de nuestra era. 10. Como fue dividida la filosofía para el epicureísmo la filosofía? Divide la filosofía en Ética (que incluye también consideraciones psicológicas o relativas al alma), Física y Canónica (fundamentalmente lógica y teoría del conocimiento). -Canónica: por considerarla poco útil para la vida, descuidaron esta parte de la filosofía; la teoría del conocimiento que aceptaron fue sensualista. -Física: practicaron esta disciplina sólo en la medida en que algunas de sus conclusiones pueden ser útiles en el mundo práctico. Defendieron el atomismo de Demócrito, con la única novedad de su teoría del clinamen o desviación espontánea en la trayectoria de los átomos, creencia que les permitió defender la existencia de la libertad y rechazar el determinismo atomista de Demócrito, a la vez que el punto de vista fatalista y determinista de los estoicos. Rechazaron también la astrología y otras formas de adivinación al negar el carácter divino o espiritual de los astros. La materia es eterna. El nacer y el perecer de las cosas es debido a la unión y separación de los átomos. Creyeron en la existencia de los dioses y los concibieron formados por una sustancia corporal, más fina y perfecta que la del hombre. Sin embargo, criticaron la religión popular por su claro antropomorfismo y las creencias en las predicciones. Los dioses, felices, inmortales, ajenos a las pasiones, incluso al amor y al odio, viven en paz completa e indiferente al curso del mundo y de la vida humana, y nada hay que temer de ellos. -Ética: el alma humana es mortal dado que, como todas las cosas, está compuesta de átomos, aunque formada por los más perfectos, los redondeados y lisos. Desaparece con la destrucción del cuerpo. No hay que temer a la muerte pues, en primer lugar, nada se sigue tras la desaparición del cuerpo, y, en segundo lugar, la propia experiencia de la muerte no es tal: “el más terrible de los males, la muerte, no es nada para nosotros, pues cuando nosotros existimos, la muerte no existe, y cuando la muerte existe, nosotros no existimos” (Epicuro, “Carta a Meneceo”). 11. Epicuro filosofo fundador del epicureísmo nos dice” El placer y el dolor son pues los motivos fundamentales de todas las acciones de los seres vivos. El placer puro es el bien supremo, el dolor el mal supremo.” Cuáles son esos placeres? Los placeres y sufrimientos son consecuencia de la realización o impedimento de los apetitos. Distingue Epicuro tres clases de apetitos: los naturales y necesarios: comer, beber, alimentarse; son fáciles de satisfacer;
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    3 los naturalespero no necesarios: como los eróticos; no son difíciles de dominar y no se necesitan para la felicidad; los que no son naturales ni necesarios; hay que rechazarlos completamente. Tipos de placeres: dado que el hombre está formado por cuerpo y alma habrá dos tipos generales de placeres: Placeres del cuerpo: aunque considera que son los más importantes, en el fondo su propuesta es la de renunciar a estos placeres y buscar la carencia de dolor corporal. Existen dolores del alma y dolores del cuerpo, pero el mal es el del dolor corporal pues el del alma es consecuencia directa o indirecta de los dolores del cuerpo presentes o venideros. No hay que temer el dolor corporal pues cuando es intenso e insoportable generalmente dura poco y cuando dura más tiempo es menos fuerte y más soportable. Cabe aliviar el dolor físico con el recuerdo de alegrías pasadas y en casos extremos con el suicidio. placeres del alma: el placer del alma es superior al placer del cuerpo: el corporal tiene vigencia en el momento presente mientras que los del alma son más duraderos; además, los placeres del alma pueden eliminar o atenuar los dolores del cuerpo. 12. Enuncia las principales características de la doctrina del epicureísmo El bien supremo y el mal supremo Para Epicuro, los placeres y sufrimientos son consecuencia de la realización o impedimento de los apetitos. Epicuro distingue entre tres clases de apetitos, por tanto placeres: Los naturales y necesarios, como alimentarse, abrigo, y el sentido de seguridad, que son fáciles de satisfacer; Los naturales pero no necesarios, conversación amena, gratificación sexual. Los no naturales ni necesarios, la búsqueda del poder, la fama, el prestigio Los placeres del cuerpo y los del alma Es importante aclarar que Epicuro no era dualista, es decir, no postulaba la oposición cuerpo- alma; el alma, igual que el cuerpo, es material y está compuesta de átomos. También distinguía entre dos tipos de placeres, basados en la división del hombre entre dos diferentes pero unidos, el cuerpo y el alma: Placeres del cuerpo: aunque se considera que son los más importantes, en el fondo su propuesta es el equilibrio voluntario y consciente de estos placeres, no su eliminación; no es posible conocer el placer si no se conoce el dolor, no se disfruta de un banquete si no se conoce el hambre. Placeres del alma: el placer del alma es superior al placer del cuerpo: el corporal tiene vigencia en el momento presente, pero es breve, mientras que los del alma son más duraderos y además pueden eliminar o atenuar los dolores del cuerpo. La razón Pese a que el placer es un bien y el dolor un mal, hay que administrar inteligentemente el placer y el dolor: en ocasiones debemos rechazar placeres a los que les siguen sufrimientos mayores y aceptar dolores cuando se siguen de placeres mayores. La razón representa un papel decisivo en lo que respecta a nuestra felicidad, nos permite alcanzar la total imperturbabilidad (ataraxia), la cual Epicuro compara con "un mar en calma" cuando ningún viento lo azota y nos da libertad ante las pasiones. Finalidad La finalidad de la filosofía de Epicuro no era teórica, sino más bien práctica que buscaba sobre todo procurar el sosiego necesario para una vida feliz y placentera en la que los temores al destino, los dioses o la muerte quedaran definitivamente eliminados. Para ello se fundamentaba en una teoría empirista del conocimiento, en una física atomista inspirada en las doctrinas de Leucipo y Demócrito y en una ética hedonista. No había motivo para temer a los dioses porque estos, si bien existen, no pueden relacionarse con nosotros ni para ayudar ni para castigar, y por tanto ni su temor ni su rezo o veneración posee utilidad práctica. La muerte tampoco puede temerse, porque siendo nada, no puede ser algo para nosotros: mientras vivimos no está presente y cuando está presente nosotros no estamos ya." cuando el hombre se libere de sus falsos temores y elija racionalmente sus placeres, llegará a ser un buen actor. 13. ¿Qué es el idealismo? El término “idealismo” tiene distintos significados. Desde el punto de vista metafísico es la creencia en que el fundamento de la realidad es de índole espiritual o sea de poderes ideales; y desde el enfoque epistemológico es la postura que sostiene que no existen cosas reales fuera de la conciencia. O sea que al eliminar la existencia de todos los objetos, quedan solamente como objetos reales los contenidos de la conciencia (representaciones, imágenes, sentimientos, etc.) y los objetos ideales (la lógica y la matemática) 2.- ¿Cuál es el fundamento principaldel idealismo para explicar la realidad? R= La realidad es de naturaleza mental; es una extensión de la conciencia humana además no existe una realidad independiente del sujeto. Según el idealismo larealidad es dualista es decir que provee 2 principios supremos: Ideas y objetos materiales. La conciencia es decir nuestro yo interno la mente o el espíritu es el inicio, el origen de toda lameditación y pensamiento del planeta. Es el sujeto el punto de partida de todo el conocimiento, es aquel que da sentido y coherencia e incluso modifica, construye o crea la realidad. 14.cuales son las dos formas del idealismo? surgen dos formas de idealismo: el subjetivo o psicológico y el objetivo o lógico. En el idealismo subjetivo o psicológico la realidad se encuentra contenida dentro de la conciencia del sujeto. Los objetos son sólo contenidos de la conciencia, el ser de los objetos consiste en ser percibidos por el hombre y cuando dejan de ser percibidos dejan también de existir al no poseer ser, fuera de nuestra conciencia, que es lo único real. A esta posición también se la llama conciencialismo. El obispo inglés Berkely es el clásico representante de esta cosmovisión que identifica el ser con el percibir y que considera a los objetos externos puras sensaciones de los sentidos. Sin embargo, para Berkely, Dios, que es la causa de nuestras percepciones, y las almas; tienen existencia independiente. El idealismo de Berkely tiene base metafísica y teológica, característica que no aparece en las nuevas formas de idealismo subjetivo como por ejemplo, el empiriocriticismo de Avenarus y Mach, que creen nada más que en las sensaciones, y la filosofía de la inmanencia de Schupe y de Schubert-Soldern, que proponen que todo es inmanente a la conciencia. En el caso de este último lo único existente es la conciencia cognoscente. En cuanto al idealismo objetivo o lógico es diferente, porque parte de la conciencia objetiva de la ciencia, cuyo contenido es una suma de juicios lógicamente ideales, elementos lógicos, que distinguen lo dado en la percepción de la percepción misma y consideran al objeto como nacido del pensamiento, un producto del pensamiento, un concepto, un ser lógico ideal, postura que es denominada panlogismo 15. Cuáles fueron los principales representantes del idealismo REPRESENTANTES DEL IDEALISMO
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    4 PLATÓN Filósofogriego (Atenas, 427 - 347 a. C.). Nacido en el seno de una familia aristocrática, abandonó su vocación política por la Filosofía, atraído por Sócrates. Siguió a éste durante veinte años y se enfrentó abiertamente a los sofistas (Protágoras, Gorgias…). Tras la muerte de Sócrates (399 a. C.), se apartó completamente de la política; no obstante, los temas políticos ocuparon siempre un lugar central en su pensamiento, y llegó a concebir un modelo ideal de Estado. Viajó por Oriente y el sur de Italia, donde entró en contacto con los discípulos de Pitágoras; luego pasó algún tiempo prisionero de unos piratas, hasta que fue rescatado y pudo regresar a Atenas. Platòn sostiene que deben existir ciertos modelos, paradigmas o esquemas, que llamó Ideas, inmutables, por afinidad con los cuales puede existir el conocimiento. FREGE Nació el 8 de noviembre de 1848 en Wismar. Cursó estudios en las universidades de Jena y Gotinga. Fundador de la moderna lógica matemática y la filosofía analítica. Trabajó intentando deducir los principios de la aritmética de los principios de la lógica. Inventó muchas notaciones simbólicas, como cuantificadores y variables, estableciendo así las bases de la lógica matemática moderna. Defensor del logicismo, la tesis de que las matemáticas son reducibles a la lógica, en el sentido que las verdades de la matemática son deducibles de las verdades de la lógica. Frege fue también un importante filósofo del lenguaje. La distinción entre sentido y referencia y entre concepto y objeto se deben a él. Su obra influyó en el filósofo británico Bertrand Russell. Su escrito Notación conceptual (1879) es la más importante de sus publicaciones, también escribió Fundaciones de la aritmética (1884) y Leyes básicas de la aritmética(1893-1903). HEGEL Stuttgart, actual Alemania, 1770 - Berlín, 1831) Filósofo alemán. Hegel estudió primero en el instituto de su ciudad natal, y entre 1788 y 1793 siguió estudios de teología en Tubinga, donde fue compañero del poeta Hölderlin y del filósofo Schelling, gracias al cual se incorporó en 1801 como docente a la Universidad de Jena, que sería clausurada a la entrada de Napoléon en la ciudad (1806). Al tiempo que se introducía en la obra de pensadores como Schiller, Herder, Lessing y Kant, Hegel compartió con sus compañeros el entusiasmo por la Revolución Francesa. Aunque al principio se hallaba muy próximo al idealismo de Fichte y Schelling, a medida que fue elaborando su propio sistema filosófico, ya profesor en la Universidad de Heidelberg (1816-1818) y luego en Berlín (1818-1831), se alejó progresivamene de ellos. Para Hegel, lo único existente es el Ente-lógico, al que también denomina idea-concepto, y toda la llamada realidad, es el desenvolvimiento de esta idea. Este desenvolvimiento dialéctico se realiza en tres momentos: tesis, antítesis y síntesis. o sea, por posición, negación superación de esa negación en una nueva posición 16.. En que consiste la escolástica? Con el término escolástica nos referimos de un modo general a la filosofía de la Edad Media, inspirada por cuestiones fundamentalmente religiosas. A partir del siglo VI la actividad cultural en Europa queda reducida a la actividad desarrollada en las escuelas monacales y catedralicias, fundamentalmente, de ahí que se denominase, tanto a los maestros como a los discípulos, con el nombre de escolásticos. Una parte sustancial de los estudios se centraba en cuestiones teológicas y filosóficas, dominadas por planteamientos al servicio de la religiosidad, y con una metodología propia, basada en el planteamiento y discusión de cuestiones con el maestro, por lo que el termino escolástica se aplicó a la filosofía desarrollada en dicho contexto, denominación que persistió para referirse a dichas corrientes filosóficas incluso tras haberse creado las universidades, (en las que muchos escolásticos impartieron docencia), que fueron asumiendo un papel cultural creciente en toda Europa. Generalmente se distinguen tres fases en el desarrollo de la escolástica: la primera escolástica, hasta el siglo XII; la alta escolástica, que representa su período de apogeo, en el siglo XIII; y la escolástica tardía, en el siglo XIV, que supone la crisis y decadencia de sus planteamientos y metodología, tras la que se abrirá paso la renovación filosófica del Renacimiento y de la modernidad. También hablamos de una escolástica latina o de una escolástica árabe, según estuviera inspirada por el cristianismo o el islamismo. 18.Características principales de la ecolistica? El objetivo esencial de los escolásticos determinó algunas actitudes comunes, de las que la más importante fue su convicción de la armonía fundamental entre razón y revelación. Los escolásticos afirmaban que el mismo Dios era la fuente de ambos tipos de conocimiento y la verdad era uno de Sus principales atributos. No podía contradecirse a Sí mismo en estos dos caminos de expresión. Cualquier oposición aparente entre revelación y razón podía deberse o a un uso incorrecto de la razón o a una errónea interpretación de las palabras de la revelación. Como los escolásticos creían que la revelación era la enseñanza directa de Dios, ésta tenía para ellos un mayor grado de verdad y certeza que la razón natural. En los conflictos entre fe religiosa y razonamiento filosófico, la fe era siempre el árbitro supremo, la decisión de los teólogos prevalecía sobre la de los filósofos. Después de principios del siglo XIII, el pensamiento escolástico puso mayor énfasis en la independencia de la filosofía en su campo propio. A pesar de todo, durante el periodo escolástico la filosofía estuvo al servicio de la teología, no sólo porque la verdad de la filosofía estaba subordinada a la de la teología, sino también porque los teólogos utilizaban la filosofía para comprender y explicar la revelación. ………………………………….El Escolasticismo. Movimiento filosófico y teológico que intentó utilizar la razón natural humana, en particular la filosofía y la ciencia de Aristóteles, para comprender el contenido sobrenatural de la revelación cristiana. Principal movimiento en las escuelas y universidades medievales de Europa, desde mediados del siglo XI hasta mediados del siglo XV, su ideal último fue integrar en un sistema ordenado tanto el saber natural de Grecia y Roma como el saber religioso del cristianismo. El término escolástica también se utiliza en un sentido más amplio para expresar el espíritu y métodos característicos de ese momento de la historia de la filosofía o cualquier otro espíritu o actitud similar hacia el saber encontrados en otras épocas. El término escolástica, que en su origen designaba a los maestros de las escuelas monásticas o catedralicias medievales, de las que surgieron las universidades, acabó por aplicarse a cualquiera que enseñara filosofía o teología en dichas escuelas o universidades.
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    5 17.. Enel siguiente cuadro se presenta el desarrollo de la Escolástica dividido en cuatro etapas. De cada una de ellas se indica: su ubicación en el tiempo, sus principales representantes y algunos acontecimientos que la caracterizaron Método escolastico Esta concepción de la lógica como método de la filosofía es heredada de Aristóteles por los filósofos de la Edad Media; los cuales la aplican con un rigor extraordinario. El método escolastico como método de enseñanza constaba de: LECTIO, QUAESTIO y DISPUTATIO LECTIO consistia en crear comentarios de textos de autoridad, en tres niveles de profundidad hermenéutica (litera, sensus, sentencia). Enseñar era leer en su sentido más técnico. Sobre todo la Biblia. Se amplió a otros textos, primero religiosos, y luego profanos. Cuando había dificultades de comprensión se confrontaban las posibles sentencias o interpretaciones. Nace así la QUAESTIO. Fue Pedro Abelardo quien lo utilizó por primera vez al comparar las sentencias de los Padres en el Sic et Non. “Del desacuerdo que parece haber entre algunas (de las sentencias distintas de los Santos Padres) se produce la cuestión”. La elaboración de los distintos pasos en que se articulaban las quaestiones dio lugar a la DISPUTATIO, en la que se consolida en el método dialéctico. Se independizaron de las lectio. Las había ordinarias (frecuentes y sobre textos), y solemnes, en épocas señaladas del año, dos o tres veces a lo largo del curso, y en presencia de todos los maestros y alumnos de la Universidad, y que versaban sobre cualquier cosa (quodlibet, de quolibet). De ahí las quaestiones disputatae y las quaestiones quodlibetales. El método que siguen los filósofos de la Edad Media no es solamente, como en Aristóteles, la deducción, la intuición racional, sino que además es la contraposición de opiniones divergentes. Santo Tomás, cuando examina una cuestión, no solamente deduce de principios generales los principios particulares aplicables a la cuestión, sino que además pone en columnas separadas las opiniones de los distintos filósofos, que son unas en pro y otras en contra; las pone frente a frente, las critica unas con otras, extrae de ellas lo que puede haber de verdadero y lo que puede haber de falso. Son como dos ejércitos en batalla; son realmente una reviviscencia de la dialéctica platónica. Y entonces el resultado de esta complementación con el ejercicio de la educación y de la prueba, da lugar a las conclusiones firmes del pensamiento filosófico. Si resumimos lo esencial en el método filosófico que arranca de Sócrates, pasando por Platón y Aristóteles, llega hasta toda la Edad Media en la Escolástica, nos encontramos con que lo más importante de este método es su segunda parte. No la intuición primaria de que se parte, de que se arranca, sino la discusión dialéctica con que la intuición ha de ser confirmada o negada. Lo importante, pues, en este método de los filósofos anteriores al Renacimiento, consiste principalmente en el ejercicio racional, discursivo; en la dialéctica, en el discurso, en la contraposición de opiniones; en la discusión de los filósofos entre sí o del filósofo consigo mismo.
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    6 Qué esHumanismo: El humanismo, en el sentido amplio, significa valorar al ser humano y, sobre todo, la condición humana. Está relacionado con la generosidad, la compasión y la preocupación por la valoración de los atributos y las relaciones humanas. El Humanismo fue un movimiento filosófico, intelectual y cultural que comenzó en Italia en el siglo XIV con el Renacimiento y se desarrolló y se extendió a través de Europa, rompiendo la fuerte influencia de la Iglesia y del pensamiento religioso de la Edad Media. El teocentrismo (Dios como el centro de todo) deja paso alantropocentrismo, pasando el hombre a ser el centro de interés y como la medida de todas las cosas. El Humanismo exalta las cualidades de la naturaleza humana y busca lo mejor de los seres humanos y para los seres humanos sin hacer uso de ninguna religión. La filosofía humanista ofrecía nuevas formas de pensar y reflexionar acerca de las artes, las ciencias y la política, revolucionando el ámbito cultural y marcando la transición entre la Edad Media y la Edad Moderna. A través de sus obras, los intelectuales y los artistas comenzaron a explorar los temas que tienen relación con la figura humana, inspirados por los clásicos de la antigüedad greco romana como modelos de la verdad, la belleza y la perfección. Algunos autores humanistas conocidos son: Gianozzo Manetti, Marsilio Ficino, Erasmo de Rotterdam, Guillermo de Ockham, Carlos Bernardo González Pecotche, Francesco Petrarca, François Rabelais, Pico de la Mirandola, Tomás Moro, Andrea Alciato, Auguste Comte, entre otros. En las artes plásticas y visuales y en la medicina, el humanismo estuvo representado en las obras y en los estudios sobre la anatomía y el funcionamiento del cuerpo humano. En la ciencia, se produjeron importantes descubrimientos en diversas ramas del saber como la física, las matemáticas, la ingeniería, la medicina, etc., lo que contribuyó a un estudio real de la Historia de la humanidad. Humanismo y Renacimiento El Humanismo sentó las bases y los fundamentos ideológicos del Renacimiento europeo. El humanismo renacentista surgió con una nueva postura hacia las doctrinas religiosas en vigor en ese momento, y con un consiguiente alejamiento de estas doctrinas para poder realizar una evaluación más racional de estas. Durante el Renacimiento, el Humanismo también se caracterizó por los intentos de liberar al ser humano de las rígidas reglas del cristianismo de la época medieval. En un sentido amplio, el Humanismo en esta época sirvió como una lucha contra la oscuridad medieval, y llevó a la creación de un comportamiento y una conducta científica libre de normas teológicas. Humanismo y Literatura El Humanismo también corresponde a una escuela literaria que tuvo gran importancia en los siglos XIV y XV. En la literatura, se destacó la poesía palaciana (que surge dentro de los palacios), escrita por nobles que retrataron los usos y las costumbres de la corte. Algunos escritores italianos que causaron más impacto fueron: Dante Alighieri con la Divina comedia, Petrarca con el Cancionero y Boccaccio con el Decamerón. Humanismo secular El Humanismo secular, también conocido como el Humanismo laico, es un movimiento filosófico que se ocupa de la justicia social, la razón humana y la ética. Seguidores del Naturalismo, los humanistas seculares son generalmente ateos o agnósticos, al mismo tiempo que reniegan de la doctrina religiosa, la pseudociencia, la superstición y el concepto de sobrenatural. Para los humanistas seculares, estas áreas no son vistas como el fundamento de la moralidad y de la toma de decisiones. Por el contrario, un humanista secular se basa en la razón, la ciencia, el aprendizaje a través de los relatos históricos y de la experiencia personal, y estos son los soportes éticos y morales que pueden dar sentido a la vida. Humanismo y Psicología La psicología humanista tuvo su origen en los años 50, y su importancia aumentó significativamente en las décadas de los años 60 y 70. Siendo una rama de la psicología y más específicamente de la psicoterapia, la psicología humanista surgió como una reacción al análisis exclusivamente realizado al comportamiento. Se considera como una teoría adicional juntamente con la terapia de la conducta y el psicoanálisis. Teniendo como base el humanismo, la fenomenología, el existencialismo y la autonomía funcional, la psicología humanista enseña que el ser humano tiene en su interior un potencial de auto-realización. La psicología humanista no tiene el propósito de revisar o realizar una adaptación de los conceptos psicológicos existentes, pero sí ser una nueva aportación al campo de la psicología Humanismo En un sentido general llamamos “humanista” a toda teoría filosófica que destaca el valor del hombre frente al resto de realidades, o que desarrolla sus tesis principales a partir de la reivindicación de valores humanos. En sentido estricto, recibe este nombre el movimiento que aparece en Italia a finales del siglo XIV y se extiende por muchos países europeos durante los siglos XV y XVI. El humanismo renacentista comienza siendo un movimiento preocupado por el estudio de las lenguas y la cultura clásica y la reivindicación de los “estudios humanistas”, pero pronto se convierte en un afán de renovación de la cultura a partir de los ideales morales y vitales de la antigüedad clásica: en el mundo grecolatino encuentran un modelo que les sirvió fundamentalmente para la reivindicación de la libertad y la dignidad humana, y del pensamiento libre de las
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    7 ataduras dela religión. Pico della Mirandola (1463-1494), Marsilio Ficino (1433-1499),Erasmo de Rotterdam (1466-1536), Luis Vives (1492-1540), son algunos de los autores más destacados de este humanismo renacentista. A lo largo de la historia se han dado, además de éste, otras formas de humanismo:  el humanismo cristiano, que pone la dignidad humana en su dimensión espiritual y sobrenatural, se enfrenta a la identificación del hombre con las cosas y subraya los peligros de la técnica, los excesos del capitalismo y del poder del Estado;  el humanismo marxista, caracterizado por la necesidad de entender al hombre desde el ámbito de la finitud, desde el ámbito del hombre mismo, y por la reivindicación de la dignidad y libertad humanas a partir de la crítica a la alienación;  el humanismo existencialista. Precisamente una de las obras más conocidas de Sartre se titula “El existencialismo es un humanismo”, al final de la cual nos indica en qué sentido se debe entender su filosofía como un humanismo: no es humanista en el sentido de que admire a la humanidad por las producciones o valores de algunos hombres concretos, ni porque considere que el hombre es el más perfecto de todos los seres. Este humanismo no es correcto, pues, por lo demás, nunca podremos estar seguros de la altura moral del hombre del futuro. El que Sartre reivindica es otro:  es humanismo porque es una filosofía de la acción y de la libertad: la dignidad humana está en su libertad, que es la categoría antropológica fundamental, y gracias a la cual el hombre siempre trasciende de su situación concreta, aspira al futuro sin estar determinado por su pasado, se traza metas y en este trazarse metas construye su ser; de ahí que el existencialismo sea también una doctrina de la acción;  además es una teoría para la cual el único universo es el universo humano; esto quiere decir que la esfera de cosas con las que el hombre trata no están marcadas o influidas por algo trascendente, ni por la naturaleza misma; la esfera de cosas que atañen al hombre depende de su propia subjetividad; no hay otro legislador que el hombre mismo. Ideal humanista:”El hombre es vicario de dios en la tierra” Características generales del racionalismo El racionalismo es una de las corrientes filosóficas, junto con el empirismo, que trataremos más adelante, más significativas del siglo xvn. Se caracteriza por propugnar la supremacía de la razón sobre el conocimiento sensible. Los rasgos principales de este movimiento son los siguientes: • Consideración de la razón como la única fuente válida de conocimiento. Entre los racionalistas se produce una tendencia a rechazar el criterio de autoridad y a defender la autosuficiencia de la razón. La confianza en la capacidad de la razón es tal que sus criterios se aceptan sin crítica alguna. • Infravaloración del conocimiento sensible. Para los racionalistas los sentidos son engañosos. El conocimiento sensible no puede fundamentar, pues, un conocimiento umversalmente válido, es decir, un conocimiento científico. • Afirmación de que el conocimiento puede ser construido deductivamente a partir de unos primeros principios. • Afirmación de la existencia de las ideas innatas, verdades fundamentales que se hallan potencialmente en el entendimiento, que surgen gracias a determinadas experiencias y a partir de las cuales la razón obtiene todas las demás verdades por deducción. • Aspiración de crear una ciencia única, universal y necesaria. La razón humana es siempre una y la misma, por lo que la ciencia también debe ser una, aunque los objetos a los que se aplique sean muy diversos. El racionalismo adopta las matemáticas como modelo de ciencia. • Consideración de la deducción y, más aún, de la intuición intelectual como los métodos más adecuados para el ejercicio del pensamiento. !
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    8 • Defensade la racionalidad del mundo. Todo lo que sucede en el mundo, todo lo que compone la realidad tiene una justificación que la razón puede llegar a conocer. Características generales del racionalismo El Racionalismo moderno de los siglos XVII y XVIII se inicia con Descartes (1596-1650) y se desarrolla en la Europa continental con autores como Malebranche (1638-1715), Spinoza (1632-1677) y Leibniz (1646-1716). Desde un punto de vista de conjunto, los rasgos fundamentales que lo caracterizan son los siguientes: 1. Nuestro conocimiento acerca de la realidad procede, no de los sentidos, sino de la razón y el entendimiento. 2. El conocimiento sólo puede ser construido deductivamente a partir de unos primeros principios o ideas innatas del entendimiento que nada tienen que ver con las experiencias sensibles. 3. El entendimiento sólo conoce directamente sus propios contenidos, a los que denomina ideas. Esta concepción de las ideas difiere tanto de la platónica como de la agustiniana. 4. La deducción y especialmente la intuición intelectual son los instrumentos más adecuados para alcanzar un conocimiento cierto: a) La intuición es la operación intelectual a través de la cual se captan determinadas ideas de un modo tan claro y distinto que no existe la posibilidad de poner en duda la absoluta certeza de lo así captado. b) La deducción es la operación intelectual que permite obtener un conocimiento verdadero a partir de otros conocimientos previamente reconocidos como ciertos y verdaderos. De ahí que la inferencia deductiva sea en el fondo una intuición que se prolonga a lo largo de una cadena de razonamientos. 5. El modelo y paradigma de conocimiento es el de las matemáticas ─geometría y aritmética─. 6. Confianza en la razón, la cual no tiene límites y puede alcanzar a conocer todo lo real. 7. Defensa de la racionalidad del mundo. Todo lo que sucede en el mundo, todo lo que compone la realidad, tiene una justificación que la razón puede llegar a conocer ____________________________________________________________________________ ___ La Razón es, para Descartes, la única que puede llevarnos al conocimiento verdadero. De ahí el nombre de esta corriente de pensamiento. Según esto, con las capacidades naturales y operaciones propias de la razón nos bastaría para conocer todo aquello que podemos conocer. Hay por lo tanto una fe absoluta en la razón como motor y guía del conocimiento (y por contra, como veremos, casi un desprecio absoluto por los sentidos como fuente del conocimiento). La divergencia de opiniones entre los hombres sólo se explica por el mal uso que hacemos de la razón. Y esto pone de manifiesto, además, la necesidad de un método para dirigir correctamente a la razón misma, y con ella a los hombres. La ciencia moderna, que culminará posteriormente en la obra de Newton, es la empresa racional más importante que cabe en la historia de la humanidad. Su desarrollo permitirá la acción transformadora del hombre sobre el mundo, sobre la Naturaleza. Pero en esta época filosofía y ciencia se dan la mano. Como fruto de las mismas corrientes sociales que generan el mercantilismo y el estado absolutista, la filosofía pondrá el acento en la Razón, única, objetiva, universal. La idea del Método es la plasmación de este pensamiento: el ideal matemático trasladado a la vida misma, al ejercicio del pensamiento en acción, a aquello que nos define como seres humanos y nos diferencia de los animales. La filosofía racionalista es precisamente el ejercicio correcto de la Razón, la pureza del pensamiento sin ataduras, en pleno ejercicio de sus facultades. La confianza absoluta en el poder de nuestra mente nos lleva, en el ambiente triunfalista del Barroco, a una concepción del ser humano en toda su complejidad, pero alejándonos de sus pasiones y emociones. Por ello la teoría del conocimiento es el punto central, la clave de la filosofía en la época moderna. ____________________________________________________________________________ RACIONALISMO Se ha criticado el idealismo subyacente a los postulados racionalistas, acusándolo de "petrificar" y "falsificar" la realidad en detrimento de "lo vital". Pese a ello, su mérito consistió en liberar e higienizar a la razón de todos los prejuicios heredados. Si en el lenguaje ordinario se denomina racionalista a aquella persona que rehuye de toda creencia infundada o superstición y que no reconoce más evidencia que la aportada por la sola luz de la razón, en el contexto de la filosofía este término hace relación a una particular corriente filosófica surgida en el siglo XVII de manos de René Descartes (La Haye, Francia, 1596-1650) y cuyos máximos exponentes fueron Baruch Spinoza (Amsterdam, 1632-1677) y G. Wilhelm Leibniz (Leipzig, 1646-1716). Tradicionalmente se suele contraponer el racionalismo a otro movimiento aparecido paralelamente en Inglaterra, el empirismo de Locke, Berkeley y Hume, aunque ambas corrientes mantienen ciertos rasgos generales propios de la modernidad a la que representan. Rasgos epocales de la filosofía racionalista Cabría destacar en primer lugar, la primacía otorgada al problema del conocimiento. Efectivamente, los filósofos modernos se caracterizan por anteponer la gnoseología a toda otra cuestión, gnoseología que posee un carácter genético, es decir, se investiga el origen, la génesis de los procesos de conocimiento, cuyo valor de verdad o falsedad es determinado con posterioridad a su origen.
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    9 La segundacaracterística que comparten las corrientes filosóficas de la modernidad consiste en la asunción de una postura claramente subjetivista. El hombre se encuentra imposibilitado para conocer directamente la realidad, las cosas en sí, tal y como son. Perdida la ingenuidad de un realismo goseológico, se hace necesario reorientar la pregunta acerca de lo real: ¿Conocemos las cosas tal y como son o son las cosas tal y como las conocemos?. La realidad ha dejado de ser evidente, porque no puede ser conocida más que mediatamente, a partir de nuestras ideas o representaciones mentales, esto es: a partir del propio sujeto cognoscente y no del mundo en sí. Racionalistas y empiristas tendrán que enfrentarse antes que nada con la cuestión del sujeto como origen de todo conocimiento acerca de lo real y con la cuestión de las posibilidades y límites de tal conocimiento. Lo obvio es el sujeto que conoce, a partir del cual se construye lo real, el mundo "extramental": Subjetivismo y gnoseología tienen como consecuencia inmediata la importancia otorgada a la investigación sobre el método. Se tiene conciencia de una ruptura con el Renacimiento y la seguridad de que se está haciendo y estrenando un nuevo saber. De la preocupación fundamentalmente filológica de los renacentistas, de su revolución orientada hacia el pasado, se pasa a una revolución que, desde el presente, se ordena hacia el futuro desde una perspectiva optimista de progreso. El paulatino despegue de las ciencias particulares, favorecido por la independencia gradual de toda investigación respecto a los dogmas de la religión y la tradición hacía necesaria la investigación de un método que desechara todo aquello que no pudiera diferenciarse rigurosamente ni de lo verdadero ni de lo falso. El ámbito de la conjetura, de lo probable no puede mantenerse si lo que se pretende es construir una ciencia cuya característica fundamental sea la certeza, su absoluta indubitabilidad. Por eso, la preocupación por establecer un método seguro y riguroso fue uno de los intereses primordiales de esta época. Características fundamentales de la filosofía racionalista 1. Plena confianza en la razón humana los filósofos racionalistas le otorgan un valor extremo a la razón entendida como la única facultad susceptible de alcanzar la verdad. La oposición típica en la Edad Media entre razón y fe (Revelación) o entre filosofía y religión, es sustituida ahora por la contraposición entre las verdades racionales frente a los engaños o ilusiones de los sentidos. Razón se opone a sensibilidad, experiencia, conocimiento sensoperceptual, no a fe. 2. Existencia de ideas innatas Siguiendo la tradición abierta por Platón, para el cual el conocimiento verdadero podía ser alcanzado a través del recuerdo, al estar las Ideas de algún modo "presentes" en el alma humana, los racionalistas afirman que la conciencia posee ciertos contenidos o ideas en las que se encuentra asentada la verdad. La mente humana no es un receptáculo vacío, ni una "tabla rasa" como defendieron los empiristas, sino que posee naturalmente un número determinado de ideas innatas o naturalezas simples (como las denomina Descartes) a partir de las cuales se vertebra y fundamenta deductivamente todo el edificio del conocimiento. La característica fundamental de tales ideas es su simplicidad, claridad y distinción, es decir, la evidencia. En Descartes las ideas innatas y en particular la idea de Dios garantizan y son los pilares desde los que reconstruir con plena certeza todos los saberes, desde la física hasta la metafísica. En Leibniz, por ejemplo, las mónadas contienen ("como semillas") una perspectiva parcial de la totalidad del universo, son un microcosmos en el que se refleja el macrocosmos. 3. Adopción de un método de carácter matemático Todos los racionalistas tomaron como modelo el método utilizado por la matemática y la geometría: Descartes lo desarrolló en su obra Reglas para la dirección del espíritu; Spinoza en el Tratado de la reforma del entendimiento y Leibniz en su De Arte combinatoria, que estaba inspirado en Ramón Llull. La utilidad del método estriba no sólo en escapar del error, sino que persigue una intención clara: la unificación de las ciencias e incluso la creación de una "Mathesis Universalis" o ciencia cierta de carácter universal que pudiera utilizar un lenguaje simbólico matemático con el que analizar y reducir a lo simple (y cierto) toda proposición compleja de la ciencia. En las Regulae ad directionem ingenii (Regla IV) define Descartes el método de la siguiente manera: "Así pues, entiendo por método reglas ciertas y fáciles, mediante las cuales, el que las observe exactamente no tomará nunca nada falso por verdadero, y, no empleando inútilmente ningún esfuerzo de la mente, sino aumentando gradualmente su ciencia, llegará al conocimiento verdadero de todo aquello de que es capaz." El método es una propedeútica: sana, cura el entendimiento y lo orienta a la conquista de la verdad, reduciendo toda cuestión compleja a elementos simples, claros y distintos (evidentes) que son conocidos mediante una intuición intelectual, despojada de toda sensibilidad e independiente del ámbito de la experiencia (a priori). 4. Metafísica basada en la idea de substancia La metafísica racionalista desvía la atención del ser (to ón) a la substancia (substantia) y adelgaza la división categorial de Aristóteles a tres únicos fundamentos: substancia, atributos (esencia o naturaleza de la substancia) y modos (cualificaciones, afecciones y variaciones de la substancia). Por substancia entienden los racionalistas "aquello que existe de tal manera que no necesita de ninguna otra cosa para existir" (Descartes). Ahora bien, no todos estos filósofos admitieron el mismo número de ellas ni le otorgaron las mismas características. Descartes afirmó la existencia de tres substancias distintas (res infinita o Dios, res cogitans o pensamiento y res extensa o substancias corpóreas), lo cual le condujo al establecimiento de un acusado dualismo que escindió la realidad en dos ámbitos heterogéneos (lo corporal o
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    10 material ylo espiritual) irreconciliables entre sí y regidos por leyes absolutamente divergentes (leyes mecánicas para el mundo físico). Spinoza afirmó la existencia de una única substancia, "Deus sive substancia, sive natura", que le hizo desembocar en una postura panteísta: pensamiento y extensión son atributos de Dios, única substancia existente, por lo que tanto el pensamiento (alma) como las cosas materiales no pueden ser consideradas sino como sus modos, no como entidades independientemente existentes. Leibniz, sin embargo, adoptó un pluralismo metafísico que afirmaba la existencia de infinitas substancias simples o mónadas caracterizadas por ser inextensas,, simples, impenetrables y dotadas de percepción y apetición. La mónada es una cierta energía, fuerza o entelequia (alma) que sigue el orden inexorable de una armonía preestablecida por Dios. 5. El mecanicismo Aunque no fue adoptado por todos los racionalistas (Leibniz, por ejemplo), el mecanicismo fue el paradigma científico predilecto para la mayoría de ellos. Según éste, el mundo es concebido como una máquina, despojada de toda finalidad o causalidad que vaya más allá de la pura eficiencia: todo se explica por choques de materia en el espacio (lleno) y no existen fuerzas ocultas o acciones "a distancia". El mundo es como un gigante mecanismo cuantitativamente analizable. EMPIRISMO En general se suele denominar como Empirismo a aquella postura filosófica para la cual el origen de nuestro conocimiento y el valor del mismo depende de la experiencia. El empirismo moderno (siglos XVII y XVIII), situado fundamentalmente en Gran Bretaña, se suele caracterizar como una respuesta al racionalismo del siglo XVII y, en concreto, a la filosofía cartesiana. Dicho movimiento filosófico fue inaugurado por Thomas Hobbes, y continuado, con algunas variantes, por John Locke, George Berkeley y David Hume. Abarca pues un periodo largo desde el punto de vista histórico, ya que Hobbes es coetáneo de Galileo, mientras que Hume lo es del periodo de la Ilustración. Vamos a ver en primer lugar una referencia al contexto histórico a nivel mundial sobre el siglo XVIII, en el que vive Hume, para poder hacernos una idea de los cambios producidos desde el siglo anterior. En los filósofos empiristas el problema del conocimiento aparece como el tema central de toda discusión filosófica. En este sentido el empirismo comparte con el racionalismo dicho interés. Pero para los empiristas hay una diferencia importante, y es una cuestión obvia: todo conocimiento procede de la experiencia, y antes de ésta nuestra mente sería algo así como un papel en blanco (una "tabula rasa"). Por lo tanto la conclusión es evidente: no pueden existir las ideas innatas. De esta forma la cuestión sobre el origen del conocimiento nos lleva también a la cuestión sobre su alcance y validez. Si la fuente de todo conocimiento es la experiencia, entonces dependemos por completo de ella para nuestro conocer; todo lo que queramos conocer tiene que tener su origen en alguna experiencia, y, por lo tanto, si sobre algo no hay (ni puede haber) experiencia alguna, pues entonces no es posible su conocimiento. De ahí que los empiristas compartan una crítica radical a la Metafísica, fundamental para los racionalistas. Pero, además, todos los autores empiristas comparten una misma pasión por la política. El siglo XVII es un siglo de convulsiones, de grandes cambios políticos en su país. En 1642 tiene lugar una guerra civil que termina con la ejecución del rey Carlos y la proclamación de la república, de la mano de Oliver Cromwell; cuando muere éste se vuelve a instaurar la monarquía de los Estuardo, que luego dejará su lugar, con la Revolución Gloriosa (una revolución sin derramamiento de sangre), a Guillermo III de Orange: se pasa así de una monarquía absoluta a otra parlamentaria y constitucional. Así, la Declaración de Derechos de 1689 establece la superioridad de las leyes por encima de la voluntad del rey. No es de extrañar que los filósofos empiristas muestren un gran interés por la política, a diferencia de Descartes, y consideren también la Ética y la Política como temas claves de la propia filosofía, fundamentales para el desarrollo de la humanidad misma (lo que nos muestra un claro antecedente del ideal ilustrado). Como hemos visto en el apartado anterior, los empiristas son una serie de autores que comparten una características comunes, lo que nos permite poder hablar de un movimiento filosófico. Sus características principales serían: Interés por el tema del conocimiento. La teoría del conocimiento es el eje fundamental de la filosofía en este periodo, como vimos también en el racionalismo. El tema se relaciona, evidentemente, con el desarrollo de la ciencia moderna, lo que obliga a la comparación entre los resultados que han obtenido las diversas ciencias y la propia filosofía. Pero mientras que dicho interés por la ciencia en el racionalismo daba como resultado la aplicación del método a través de la Razón, sobre la que teníamos una confianza absoluta, ahora, en cambio, el camino para llegar al conocimiento es nuestra experiencia. La experiencia es, por lo tanto, el criterio básico para obtener información, y la razón misma está supeditada a ella. Como consecuencia de lo anterior, de aquello que no tengamos experiencia no podremos llegar a saber nada, realmente. Por lo tanto esto implica la negación de la existencia de las ideas innatas, cuestión que era fundamental para los empiristas. Todo lo que conocemos tiene que proceder de nuestra experiencia. ¿Y si de algo no se tiene (ni se puede tener) experiencia alguna? Recordemos que para los racionalistas las ideas fundamentales eran las ideas metafísicas, y de estas ideas parece que no podemos tener experiencia alguna (aunque este tema lo desarrollaremos luego detenidamente; en realidad, algunos de los autores empiristas también son metafísicos, como veremos). Pues la conclusión también está clara: hay que negar la Metafísica como conocimiento; al no poder remitir a experiencia alguna, las ideas metafísicas se revelan como ficticias, invenciones vacías de mentes que se dejan enredar por un uso excesivo del propio lenguaje.
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    11 La ilustraciónque vemos arriba es del De homine, de Descartes, y en ella podemos apreciar cómo el ser humano reacciona ante causas externas. El primer empirista, Thomas Hobbes, también escribió una obra con dicho título. Esta será una cuestión fundamental tanto para empiristas como para racionalistas. En ambas corrientes podemos apreciar la importancia de la idea del mecanicismo: el universo funciona como un gran engranaje, casi como una pieza de relojería. Pero, mientras que en unos autores este mecanicismo no es más que la obra de un "grandioso relojero", es decir, de Dios mismo, para otros, en cambio, la Naturaleza es perfectamente explicable sin necesidad de recurrir a figura divina alguna. De ahí que la controversia sobre la consideración de la Teología como ciencia cause también furor en esta época (recordad que la demostración de la existencia de Dios era una cuestión clave en el sistema cartesiano). Pero si aplicamos la idea del mecanicismo al hombre, entonces surge el problema de la libertad y de la existencia del alma. Aquí tendremos otro importante punto de controversia entre los propios empiristas. ¿Tenemos eso que llamamos "alma"? ¿Se puede llegar a conocer? Evidentemente, la postura de Descartes y la de alguno de los empiristas será diametralmente opuesta. John Locke John Locke es, tal vez, el primer autor empirista que tiene una repercusión importante en la historia de la filosofía. Tanto desde el punto de vista de su teoría del conocimiento, como desde la perspectiva política de su obra, Locke ha entrado en la posteridad como el autor empirista de más hondo calado histórico. Así, su negación ante el absolutismo político y su visión de la necesidad de la división de poderes permiten señalarlo como el padre fundador del liberalismo político. Desde el punto de vista de la filosofía es innegable la vinculación de la obra de Locke con la de René Descartes. Casi podríamos decir que la obra de Locke es una respuesta, punto por punto, en primer lugar a la teoría del conocimiento cartesiana. Locke pondrá especial énfasis en la negación de la existencia de las ideas innatas como eje central de su gnoseología. A partir de aquí, como veremos, el empirismo lockeano se desarrolla siguiendo un entramado lógico y conceptual que hizo posible posteriormente la obra de David Hume, un autor mucho más radical. Pero, al mismo tiempo, Locke conserva en cierta forma los planteamientos de Descartes en cuanto a su inclinación metafísica: no tanto en sus conclusiones finales, sino en cuanto a la formulación misma de los problemas. Por otro lado, la postura filosófica en torno a los planteamientos políticos es más bien una respuesta a su otro interlocutor empirista, a Thomas Hobbes. De esta forma, Locke intentará combatir, por un lado, los planteamientos absolutistas de la razón en Descartes y, por otro, su versión política en la obra de la justificación del absolutismo político en Hobbes. No en vano, el propio autor sufrió la intolerancia política de su época, teniendo que cambiar su residencia durante un tiempo a Francia y Holanda (donde publicó en 1689 su famosa Carta sobre la tolerancia). coincide con Descartes en interponer la idea entre la mente y la cosa; dicho de otra forma: el conocimiento es siempre conocimiento de ideas. Las ideas son el objeto de nuestro conocimiento, su contenido mismo: todo lo que conocemos son ideas. Pero he aquí la primera diferencia fundamental: todas las ideas que tenemos no puede provenir sino de mi misma experiencia. Partiendo de que todas nuestras ideas proceden de la experiencia, Locke se dedicó al estudio de su génesis, intentando comprender los mecanismos a través de los cuales pensamos. Por lo tanto el plantemiento es en cierta forma cartesiano, en cuanto a que trata sobre ideas, pero, al mismo tiempo, se aleja de la postura de Descartes, al entrar en una postura psicologista acerca de los contenidos mismos del pensamiento. Toda idea procede de la experiencia, tiene en ella su origen y fundamento. Pero las ideas se pueden originar de dos formas distintas: bien por sensación (a través de la experiencia directa de los sentidos: surgen así ideas tales como "rojo" o "calor"), o bien por la reflexión posterior que hacemos sobre lo que captamos directamente a través de los sentidos. De esta forma llegamos a las ideas más elaboradas, y al observar las operaciones de nuestra mente sobre las ideas de sensación podemos llegar a plantearnos cuestiones sobre la "duda" o el mismo "pensamiento". Ahora bien, hasta las ideas que podamos considerar como más abstractas tienen que provenir en última instancia de la experiencia. El objetivo de la filosofía consiste en establecer la génesis, la naturaleza y el valor mismo del conocimiento humano. Y para ello tenemos que estudiar al sujero que piensa, pero centrándonos en sus capacidades y, por lo tanto, en sus propias limitaciones. La filosofía de Descartes es un claro ejemplo del absolutismo de la Razón, que todo lo puede (o al menos eso pretende: incluso demostrar que Dios existe). La filosofía empirista de Locke es mucho más modesta, pues se centra en la función de la mente, en su ejercicio y resultados. A partir de aquí Locke diferencia entre ideas simples e ideas complejas. Las ideas simples serían como los átomos del conocimiento. En ellas la mente es meramente pasiva, receptiva. Unas ideas simples proceden de la sensación y otras de la reflexión, y entre ellas debemos diferenciar las ideas de cualidades primarias (como la figura, el tamaño...) y las ideas de cualidades secundarias (como el color, el olor...). Locke coincide con Descartes y Galileo en señalar que sólo las ideas primarias existen realmente en los cuerpos. 2.2 La teoría política en Locke. La teoría politica de Locke tiene algunos rasgos parecidos a la teoría de Hobbes, mientras que otros, en cambio, son diametralmente opuestos a su antecesor. Para empezar, Locke señala la importancia de los derechos individuales de las personas (derecho a la propiedad, a la subsistencia, a la salud...). El estado de naturaleza no es una lucha de todos contra todos, como había señalado Hobbes. Es importante destacar la igualdad y la libertad como
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    12 principios sociales,pero sin sociedad no habría modo alguno de hacer respetar los derechos individuales; de ahí la necesidad de un pacto que posibilite la defensa de esos derechos. Es decir, para Locke la sociedad surge como una especie de contrato en el que los individuos otorgan un poder al Estado, pero este poder no puede ni deber ser absoluto (a diferencia de la teoría de Hobbes). Al contrario, el Estado mismo es el que se subordina a los intereses individuales. Otro de los elementos claves para entender la importancia de Locke en la historia del pensamiento político es su planteamiento acerca de la división de poderes en el sistema político. El poder no puede estar en unas pocas manos (puesto que esto facilitaría la corrupción del poder). Es necesario, por lo tanto, diferenciar entre tres tipos de poderes: el poder legislativo (encargado de elaborar las leyes), el poder ejecutivo (encargado de hacerlas cumplir: aplicar la ley y defenderla, sancionando su incumplimiento), y el poder federativo (que se encargaría de representar a la comunidad ante posibles pactos: alianzas y pactos entre comunidades). La tradicional división de poderes diferenciará entre el poder ejecutivo y el judicial, pero esta distinción no se encuentra en la teoría de Locke. 3. Un empirista "extraño": George Berkeley. George Berkeley (1685-1753) suele ser considerado como el autor empirista situado entre John Locke y David Hume, tanto cronológicamente como en cuanto al desarrollo de los principios teóricos del empirismo. Llegó a ser obispo, algo que parece poco usual entre los autores empiristas, normalmente considerados como ateos (aunque no sea siempre el caso, como podemos ver) e interesados en la política. Su filosofía suele resumirse en una sentencia famosa: "esse est aut percipi aut percipere", o sea, "ser es ser percibido o percibir". Vamos a intentar explicar brevemente el pensamiento de este peculiar autor. En primer lugar nos interesa centrarnos en la visión de Berkeley sobre las ideas: todo conocimiento es conocimiento de ideas. Ahora bien, al filósofo le interesan particularmente ideas como "sustancia" o "existencia", que no están del todo claras. Locke había dicho que el concepto de sustancia remite a un sustrato oculto e incognoscible. Berkeley no está de acuerdo. Así, este autor mantiene un nominalismo extraño: las palabras significan ideas. Pensemos en los conceptos generales, por ejemplo. "Triángulo" es un concepto general que tiene que remitir a todo tipo de triángulo, pero que no puede ser, sin embargo, "ni oblicuo, ni isósceles, ni escaleno, ni equilátero, ni rectángulo". La filosofía de David Hume es la plasmación más radical de los planteamientos empiristas, tanto en lo que respecta a la teoría del conocimiento, como en su aplicación a otros terrenos filosóficos, como la Ética o la crítica de la religión. Hume se inspira tanto en la obra de Locke como en la de Berkeley, pero irá mucho más allá que ellos en su crítica a la metafísica (tanto es así que el propio Kant reconocerá luego su deuda con él). En nuestra exposición vamos a intentar mostrar la filosofía de Hume basándonos en un único principio filosófico, que podemos llamar el principio semántico o del significado, para luego ir deduciendo consecuencias de dicho principio. Tal principio no es otro que la plasmación de las posturas empiristas que hemos visto desde el principio del tema, y dice así: "Si albergamos la sospecha de que un término filosófico se emplea sin significado o idea alguna (como ocurre con harta frecuencia), sólo habrá que preguntar de qué impresión deriva la supuesta idea; y, si es imposible asignarle una, se habrá confirmado nuestra sospecha". Este fragmento está entresacado de la Investigación sobre el entendimiento humano, en su sección segunda. (((La semántica es el estudio de los significados de las palabras. Hay que recordar que para Descartes y los primeros empiristas, todo conocimiento es conocimiento de ideas, luego lo que hay que hacer es aclarar el significado de las palabras, es decir, que relación guardan las palabras con las ideas y con las cosas mismas a las que remiten.)) Luego ya tenemos el primer principio desde el que vamos a desarrollar toda la filosofía empirista de Hume. Aunque es necesario aclarar un concepto: qué son las impresiones. Y es que, para este autor, todas nuestras ideas no son sino copias de nuestras impresiones, de los datos inmediatos de nuestra experiencia (sea ésta externa o interna). Todo parte por lo tanto de la experiencia sensible, remite al mundo de los sentidos, como en Berkeley, pero ahora habrá que diferenciar entre las percepciones primeras, más intensas, al ser directas, y las ideas, que serían entonces percepciones como "de segundo grado", es decir, menos vivas o intensas. Hume parte de todas nuestras percepciones iniciales, sean sensaciones o sentimientos, para llegar luego a la reflexión. Por eso, como hemos dicho antes, cuando tenga dudas acerca del significado de una palabra (lo que en ocasiones ocurre con los propios términos filosóficos), lo que tengo que hacer es buscar la impresión sensible de la que deriva dicho término. Si no encuentro impresión alguna en la que basarme para dicho término, pues entonces es que estoy utilizando un término vacío, sin significado alguno. .1 La teoría del conocimiento en Hume. A partir del principio semántico, Hume elabora otro principio, que podríamos denominar sintáctico, y que no es más que la clasificación de nuestras ideas, bien procedan éstas de la experiencia directa o indirecta. Dice así: "Todos los objetos de la razón e investigación humana pueden dividirse en dos grupos: relaciones de ideas y cuestiones de hecho; a la primera clase pertenecen las ciencias de la Geometría, Álgebra y Aritmética y, brevemente, toda afirmación que es intuitiva o demostrativamente cierta". Investigación sobre el entendimiento humano, sección 4, 1. Las cuestiones de hecho remiten en cambio directamente a la experiencia y, por lo tanto, no puedo dudar de ellas. Pero hay una diferencia clara: lo contrario de una cuestión de relaciones entre ideas implica una contradicción, mientras que no ocurre lo mismo con las cuestiones de hecho. En el mismo texto, concluye Hume: "Que el sol no salga mañana es una proposición ni menos inteligible ni más contradictoria que la afirmación de que saldrá. En vano, pues,
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    13 intentaríamos demostrarsu falsedad". Nada puedo demostrar sobre el futuro; tengo que esperar a que ocurra. Las palabras finales del texto son esclarecedoras: "Si [al recorrer los libros de una biblioteca] cae en nuestras manos, por ejemplo, algún volumen de teología, o de metafísica escolástica, preguntémonos: ¿contiene algún razonamiento abstracto relativo a una cantidad o a un número? No. ¿Contiene algún razonamiento experimental sobre cuestiones de hecho y de existencia? No. Entonces, arrojémoslo a las llamas, porque sólo puede contener sofismas y supercherías". La conclusión es evidente: la Física, al no tratar sobre relaciones entre ideas, sino sobre cuestiones de hecho, no puede implicar proposiciones que sean siempre verdaderas, como ocurre en las Matemáticas. El caso más claro en el que podemos ver la radicalidad de la postura de Hume es en el conocido ejemplo de las bolas de billar. Con la "hipótesis de Adán", Hume nos dice que un ser humano que no haya tenido experiencia previa al respecto, no puede inferir que cuando una bola de billar golpea a otra, ésta segunda se debe mover. Y es que la experiencia pone límites a nuestro conocimiento, y no podemos superarlos. Además, nada hay en nuestra experiencia que nos permita inferir tampoco que una cosa es la causa, y la otra el efecto: todo lo más que yo puedo captar es que primero ocurre una cosa, y luego la otra. La alternancia, la sucesión en el tiempo, no implica necesidad alguna. Yo no capto de ningún modo sensación alguna sobre el concepto de causa. Luego, aplicando el principio semántico, Hume critica el uso indebido que los metafísicos practican del principio de causalidad: no hay nada en mi experiencia que me pueda sugerir la idea de poder o de conexión necesaria. Luego la crítica a la Metafísica se extiende no sólo al uso de conceptos vacíos como el de sustancia, sino que abarca también al mundo exterior, a través de la crítica al principio de causalidad. Recordemos que gracias a este principio Descartes o el propio Locke no habían dudado de la verdad del mundo exterior. Pero Hume tiene algo más que decir: Icono de iDevice ¿Recuerdas la referencia que hicimos en la teoría del conocimiento de Locke a una manzana? ¿Existen las cualidades secundarias realmente en la manzana o las pongo yo, más bien? Este problema lo había replanteado Berkeley. Dicho de otra forma: si no existiera alguien que la captara tal cual es, entonces, ¿sería la manzana roja o amarilla, ácida o dulce? Lo que llamamos realmente color no es sino una percepción visual que se genera en el cerebro, pero hace falta un complejo sistema nervioso, así como órganos sensoriales que lo puedan captar. Hoy en día sabemos que todo ello es resultado de un complicado proceso evolutivo, pero lo que nos interesa aquí es el planteamiento humeano: es el sujeto el que conoce, y, por lo tanto, lo que tenemos que hacer es analizar sus capacidades cognoscitivas y ver sus propias limitaciones. Todo lo demás es metafísica, y no supone conocimiento alguno. Jamás podremos afirmar con certeza la existencia del mundo exterior, pero eso no nos importa para seguir viviendo. Lo único que quiere mostrar Hume con esta crítica es la excesiva confianza tanto de los racionalistas como de algunos empiristas en las capacidades humanas; la creencia en la existencia independiente y continua del mundo exterior está tan arraigada en nuestra imaginación que es imposible desarraigarla. Pero ello no significa que podamos demostrar, como pretendían los filósofos anteriores, ni siquiera nuestra propia existencia. Así, el concepto del yo o alma, fundamental hasta entonces en toda la historia de la filosofía, se nos muestra también como el último reducto metafísico. Si aplicamos a la idea del yo la misma crítica que hemos realizado en el caso de las bolas de billar, si de nosotros mismos no tenemos más que impresiones sueltas, fotogramas o recuerdos de nuestra propia existencia, entonces, ¿dónde habita ese supuesto "yo" del que hablan los otros filósofos? El "yo" se nos muestra así como un "haz de percepciones", como el río de Heráclito en su devenir constante. No existe impresión alguna constante e invariable del propio sujeto; esa es la conclusión de la crítica humeana a la metafísica tradicional. La crítica psicologista de Hume a la teoría del conocimiento anterior ha dado como resultado un cierto escepticismo, a la manera de los antiguos griegos. Esta crítica se extenderá del terreno del conocimiento a la práctica, a la Ética. Pero el escepticismo de Hume no es tan radical. Existen unos principios de asociación de la experiencia que nos permiten movernos en nuestra vida diaria (y en la misma filosofía); dichos principios son tres: semejanza, contigüidad y, por último, la relación de causa y efecto. Como son principios de nuestra propia experiencia, es obvio que no han de servir para intentar demostrar, a la manera de los cartesianos, acerca del mundo mismo. No obstante, dice Hume, nos sirven en nuestra vida cotidiana, y nos deben servir también desde el punto de vista filosófico. Del mismo modo, en la Ética no debemos buscar unos principios absolutos. Si la Razón nos ha engañado en cuanto a su poder en lo relativo a las cuestiones de hecho (la Física es cuestión de probabilidad, dirá Hume, adelantándose siglos a los propios científicos), no digamos ya en cuanto a la creencia en un poder absoluto que debe regir la vida de los hombres desde el más allá. Para empezar, la Ética, dice Hume, no se fundamenta en principios abstractos y racionales. La base de la vida práctica ha de ser la emotividad y los sentimientos. Volviendo de nuevo a los antiguos griegos, si el placer y el dolor rigen la vida de los hombres (y las mujeres), entonces han de ser la base desde la que edifiquemos una nueva concepción de la sociedad: la simpatía o el desagrado que siento ante determinados hechos serán en definitiva el criterio último desde un punto de vista moral. No hay más. La compasión y la solidaridad tienen su fundamento en la naturaleza humana, igual que el egoísmo y lo que llamamos maldad. Así, la ética utilitarista de Hume encuentra de nuevo su raíz en el análisis del ser humano (como pretendía en su gran obra de juventud, una nueva ciencia: con el Tratado de la naturaleza humana). Pero si las pasiones (como las impresiones) son la base de nuestra conducta, entonces la razón práctica nos muestra una nueva cara: lo que habría que establecer serían criterios para dilucidar nuestras acciones desde un nuevo punto de vista. Hume habla aquí de lo que se
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    14 denomina comola falacia naturalista, es decir, el paso indebido del ser al deber ser. Hasta ahora los filósofos y los moralistas nos han engañado intentando encontrar un fundamento racional a nuestra conducta, cuando al final vemos que todo depende en definitiva de nosotros mismos: la utilidad es la fuente del sentimiento moral y, por lo tanto, da razón del origen de la moralidad misma. Nadie tiene que decirnos lo que tenemos que hacer. Igualmente, y en el mismo sentido, se debe entender entonces la crítica que nuestro autor realiza a los radicalismos religiosos. Si la Ética no tiene un fundamento racional, ¿qué decir entonces de la propia religión? Entre religión y ética no existe una verdadera conexión. El fundamento mismo de la religión es instintivo, y no es otro que el miedo a la muerte. Lo que habría que evitar a toda costa es todo tipo de absolutismo, tanto en el terreno del conocimiento, como en el de las ideas morales o religiosas. De ahí que Hume pueda ser considerado, finalmente, como "el filósofo de la tolerancia". CARACTERÍSTICAS FUNDAMENTALES DEL EMPIRISMO MODERNO El término ‘empirismo’ proviene de la voz griega empeiría, la cual puede ser traducida como ‘experiencia’. A lo largo de la historia del pensamiento han sido constatadas varias formas de empirismo, unas radicales y otras moderadas. Así, por ejemplo, en la Antigüedad griega puede ser citada la filosofía aristotélica; en la Edad Media, el pensamiento de Guillermo de Ockham; en la Edad Moderna, el empirismo clásico; y en el siglo XX, el neopositivismo. El empirismo clásico ─o moderno─ se desarrolló en las Islas Británicas en los siglos XVII y XVIII en simultaneidad con el racionalismo de la Europa continental. Sus representantes más conocidos fueron: Thomas Hobbes (Inglaterra, 1588-1679), John Locke (Inglaterra, 1632- 1704), George Berkeley (Irlanda, 1685-1753) y David Hume (Escocia, 1711-1776). Por lo demás, el empirismo clásico puede ser definido brevemente como la corriente filosófica según la cual el origen y el límite del conocimiento vienen dados por la experiencia sensible. El principal problema que intenta resolver el empirismo es el del origen, límite y validez del conocimiento humano. Este problema es considerado como previo e ineludible antes de comenzar cualquier otra investigación. Las características fundamentales del empirismo se mencionan a continuación. El origen de todo conocimiento se halla en la experiencia. La experiencia ─tanto externa o sensación como interna o reflexión─ constituye el origen y límite del conocimiento, sirviendo de criterio de validez para el mismo. La experiencia externa consiste en la percepción de los objetos sensibles, mientras que la interna hace referencia a la percepción de nuestra propia vida anímica. No existen las ideas innatas. Al igual que el racionalismo, el empirismo también considera que el objeto del conocimiento son las ideas, y no el mundo exterior. Sin embargo, en oposición a la corriente filosófica continental, el empirismo niega la existencia de ideas innatas, así como la validez de la intuición intelectual a través de la cual el racionalismo dice obtener aquéllas. En su lugar admite tan sólo como legítima la intuición empírica, ya sea ésta externa o interna. Asimismo, el empirismo acepta la deducción como método únicamente válido para la lógica y las matemáticas, pero no ya para el estudio del mundo empírico, al cual le corresponde el método inductivo. El conocimiento humano es limitado. El empirismo afirma que el conocimiento humano no puede trascender los límites de la experiencia. De ahí que la metafísica ─especialmente la racionalista─ fuera considerada por los empiristas como un saber infundado y abocado al fracaso y el error. La razón debe orientarse hacia finalidades prácticas. Al contrario que los pensadores racionalistas, los cuales adoptaron las matemáticas como modelo filosófico de conocimiento, los filósofos empiristas prefirieron seguir el modelo de las ciencias naturales y experimentales. Así, pues, entre éstos el conocimiento puramente teorético quedó desplazado en favor de un tipo de conocimiento útil para el progreso y el bienestar humanos, esto es, un conocimiento orientado hacia finalidades prácticas ─éticas, políticas, pedagógicas, etc.─. La Filosofía Positivista: su Evolución y sus Características Esenciales. Artículo, 2011. La filosofía positivista, dice Nicola Abbagano, es elaborada desde Saint Simon, “para designar el método exacto de las ciencias y su extensión a la filosfía” (Saint Simon,1830). Por entonces, era su secretario Augusto Comte, el cual, años después, utilizó el término para titular así a su filosofía. Abbagnano ubica dos etapas en su evolución: primera, la que denomina del “positivismo social”, de Saint Simon, Comte y Stuart Mill, entre 1830 y 1870 aproximadamente; y segunda, la llama del “positivismo evolucionista”, principalmente caracterizado por la teoría del organicismo, de Spencer, luego de 1862. Sin embargo, autores en la línea del materialismo dialéctico como Rosental e Iudin, Foroba, o Blauberg, establecen tres etapas: en la primera estarían las dos antes mencionadas por Abbagnano; luego, una segunda etapa es la caracterizada por el empirocriticismo de Ernest Mach y Avenarius en el último quinto del siglo XIX, a partir de 1880; y una tercera caracterizada por el llamado neopositivismo del Círculo de Viena, que fusiona varios otros sistemas filosóficos, surgido entre los años veinte a treinta del siglo XX. Entre esas corrientes, están la filosofía analítica, el empirismo lógico, la filosofía lingüística, el positivismo lógico, la Escuela Lvoviano-Varsoviana de Lógica, y la pragmático-positivista “filosofía de la ciencia”. Pudiéramos agregar ahora una variante posterior, aparecida entre los años cincuenta a sesenta del siglo XX, en la llamada filosofía del racionalismo crítico, de Karl Popper (también llamada, etapa del postpositivismo, en función de que es así como se enuncia, a nuestro parecer un tanto erróneamente, pues con tal denominación pareciera ya no pertenecer a la
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    15 misma corrientede pensamiento; y aun cuando la somete a crítica, incurre en limitaciones semejantes). Ubicamos al racionalismo crítico como continuidad más, que lo niega, del positivismo, en tanto que a éste se le conoce también como “empirismo crítico”, “criticismo” o “falsacionismo” Un real rompimiento con el positivismo desde sus principios, ya real postpositivismo, ocurre hasta los años ochenta del siglo XX, con el desarrollo del llamado, “posmodernismo”. Las características esenciales de la filosofía positivista, aparecen como un rompimiento con la llamada “filosofía especulativa”, dada en la metafísca y el conocimiento a priori, y de ahí ahora el nombre de “filosofía positiva”, y en ese sentido, fue un rompimiento con los sistemas de Kant y Hegel principalmente, y que en mayor o menor medida o con otras formas, se presentan en todas sus etapas y variantes, son: 1 La ciencia es el único conocimiento posible y el método de la ciencia es el único válido. 2 El método de la ciencia es puramente descriptivo concreto, en el sentido de que describe los hechos y muestra las relaciones constantes entre los hechos que se expresan mediante la leyes y permiten la previsión, o en el sentido que muestra la génesis evolutiva de los hechos más complejos partiendo de los más simples. 3 La descripción se fundamenta en el conocimiento del empirismo materialista. 4 De acuerdo con el empirismo, nada que no sea sujeto de experimento pertenece al conocimiento científico. 5 El método empírico descriptivo y experimental, se expresará en términos matemáticos y sistemáticamente mediante el orden enciclopeédico de lo simple a lo complejo. La corriente de pensamiento positivista ha sido muy influyente entre las ciencias, dado que, por un lado, enarbola el estandarte de la ciencia y el método científico de la modernidad (ese nacido con Galileo y Kepler, y con Bacon y Descartes), aparentando objetividad en la posición empírico materialista (como reconocimiento de la existencia de un mundo de los objeto materiales fuera del pensamiento, y en ese sentido superando la teoría del conocimiento idealista subjetiva del fenomenalismo); pero, por otro, reduciendo la posibilidad del conocimiento a la pura descripción de lo empíricamente dado negando la posibilidad del conocimiento de la esencia, con lo cual (no obstante las limitaciones y contradicciones), exime así al científico del vínculo de ese empirismo objetivo materialista con la dialéctica, liberándolo de ser asociado con la dialéctica materialista y el marxismo, que tanto terror infunde en el intelectual burgués “oficialista” e “institucionalista”. No causalmente, dadas las aparentes “proximidades” del positivismo y la dialéctica materialista, es que desde el llamado “posmodernismo” (la negación del método científico de la modernidad), en una supuesta crítica de éste al positivismo, en realidad, en medio de una confusión que deliberadamente genera, está enfilando su ataque al marxismo. EL POSITIVISMO NIETZSCHE Nietzsche y los positivistas de su época, niegan la metafísica y promuga la muerte de Dios entendida como la pérdida de un fundamento último suprasensible que dé sentido al mundo sensible y a la inmortalidad del alma como base de la afirmación de la vida, que se eterniza en el placer. EL POSITIVISMO El positivismo designa el movimiento dirigido en el siglo XIX y XX a exaltar los hechos en contra de las ideas, a resaltar las ciencias experimentales frente a las teóricas, y las leyes físicas y biológicas contra las construcciones filosóficas, el cual fue iniciado por Auguste Comte (1798 – 1875), quien afirmaba que el espíritu humano había superado tres estados: El estado teológico. El estado metafísico El estado positivo. En el siglo XIX los críticos del Kantisismo tomaron dos posiciones filosóficas radicalmente opuestas respecto a la metafísica, que revivieron el problema del ser: el idealismo de Hegel, que intento explicar el ser a partir de la sola razón; y el positivismo de Comte, que intento explicar la realidad a partir de la sola experiencia de los sentidos. La filosofía positivista de Comte difiere radicalmente del idealismo de Hegel. Para los positivistas, lo único real y existente era aquello que puede ser experimentado, medido y catalogado a traves del método científico. Todo lo demás era falso e ilusorio. Por lo tanto, las proposiciones de la metafísica no pueden considerarse como verdaderas, pues sus contenidos no provienen de la experiencia. Para Comte, la metafísica era un modo de conocer propio de una epoca de la humanidad, que estaba condenada a ser superada por la epoca positivista, en donde las ilusiones de la razón, aquellas ideas que no tenían base en la realidad positiva, seria desechadas y olvidadas. AUGUSTE COMTE (1798 – 1875) Nació en Montpellier, fue educado en el catolicismo pero perdió la fe durante su adolescencia, mientras hacia sus estudios como interno en el liceo. Matemático precoz, entro en la escuela politécnica de Paris a los 16 años. En 1817 fue nombrado secretario de Saint – simón, Su relación con este personaje le hace tomar conciencia de los problemas políticos y sociales, además de completar su formación intelectual. En 1842 escribe”Curso de Filosofía positiva”, su obra más trascendental desde el punto de vista económico y social. Para Comte la filosofía surge de la colectividad, no del individuo. Sus obras más importantes son: Sistema de política positiva, El catecismo del positivismo El discurso sobre el espíritu positivo El positivismo se considera el principio fundamental para el verdadero conocimiento, en donde el saber solo es posible desde la experiencia adquirida por los sentidos. Esta se considera como la fuente y el criterio ultimo de la certeza. El positivismo desea establecer una clara identidad entre el conocimiento científico y el conocimiento filosófico. Dentro de las influencias generadas por la filosofía comteana hay que destacar el positivismo
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    16 ingles, quese caracteriza por dos grandes tendencias: El utilitarismo: es un positivismo ético, cuyo fin ultimo es la consecución de la felicidad. Lo mejor es lo más útil, por lo cual la utilidad se convierte en la base o medida de la moralidad. El pragmatismo: es un empirismo que concibe la verdad en términos de utilidad y de éxito. Privilegia la acción sobre los principios teóricos, por lo que considera el valor practico como criterio de verdad. El sentido positivista se entiende como algo útil y real, traducido en un sentimiento de solidaridad que llega a todas las clases sociales sin excepción, en consecuencia la ciencia tendría que abarcar aquellas actividades que promovieran desarrollo. El orden y el progreso son los principales componentes del Estado y los responsables de la felicidad Su relación sentimental tuvo tropiezos; Comte se caso muy joven con una mujer que tuvo que ganarse la vida como prostituta, su relación no era la mejor luego Comte se enamora de Clotilde de Vaux la cual influye en su pensamiento que a partir de este momento aboga por formar una religión en la que los grandes hombres fueran los verdaderos santos. esta señora fallece un año después del inicio de la relacion. ERNST MACH (1838 – 1916) Ernst Mach, fue un destacado físico austriaco, además de filósofo y psicólogo. En sus labores investigativos, logró establecer importantes principios para la óptica, la acústica, la mecánica, y la dinámica ondulatoria. Además, propugnó la idea de que todo el conocimiento es una organización conceptual y que apoyó la visión que todo el conocimiento es una organización conceptual de los datos que se obtienen a través de la experiencia sensorial o de la observación. Se desempeño como profesor de física en 1901 en Viena. Su principal interés fue el estudio de la naturaleza y algunos principios físicos, en especial de la mecánica, uso en sus investigaciones un método a la vez histórico y analítico; el primero para hallar la naturaleza intrínseca; y el segundo para observar la manera como se desarrollaron estos. Para Mach, conceptos tales como el de yo, son un complejo de sensaciones, las cuales pueden ser de diverso genero: sabor, color, temporales, espaciales, dolor, placer, etc. Descarta la existencia de realidades físicas y síquicas antagónicas entre sí, ambos aspectos lo son de una misma realidad. POINTCARÉ HENRI (1854 – 1912) Científico - filosofo francés, estudió en la Escuela Politécnica y en la Escuela Superior de Minas de París. Enseñó en la Universidad de Caen desde 1879 hasta 1881; fue conferenciante en la Universidad de París desde 1881 hasta 1885, fecha en la que fue nombrado profesor de mecánica física y después de física matemática (1886) y mecánica celeste (1896) Uno de los más celebre sustentadores del llamado convencionalismo, tesis que intenta demostrar las leyes científicas solo proporcionan informaciones parciales o subjetivas sobre el curso de los fenómenos y probar que, para superar esta limitación, es preciso recurrir a otras actividades del espíritu humano. Dentro de las investigaciones epistemológicas sobresalen sus observaciones acerca del espacio y la explicación mecánica de los fenómenos. Sobre el primer tema, y a partir del descubrimiento de las geometrías que corresponde a la naturaleza del espacio real; para él, los axiomas geométricos no son ni juicios sintéticos a priori ni hechos experimentales, de manera que la geometría no es una ciencia necesaria, ni una física, sino una idealización de la experiencia.Para Poncaré, la misión principal de la ciencia consiste en informarnos sobre las relaciones entre objetos, lo cual se cristaliza en las leyes físicas CHARLES Peirce (1839 – 1914) Filósofo y físico estadounidense, nacido en Cambridge (Massachussets). Cursó estudios en la Universidad de Harvard. Entre 1864 y 1884 dio clases de manera intermitente de lógica y filosofía en las universidades Johns Hopkins y Harvard, y en 1877 fue el primer delegado estadounidense en el Congreso Internacional Geodésico. Fundador del método filosófico denominado pragmatismo, al que más tarde se denomino pragmaticismo, sugiere buscar en sus efectos prácticos el significado de las ideas y ve en creencias las reglas de acción originadas por el pensamiento; por esto, según él en la acción y solo en ella, encuentra su sentido y valor en el pensamiento; ESTADOS DEL POSITIVISMO Comte afirma que en todos los campos de su actividad, la humanidad evoluciona al pasar por tres fases sucesivas: El estado teológico, durante el cual la humanidad explico los fenómenos recurriendo al mito y a la creencia. El estado metafísico, durante el cual el hombre supera el estado teológico, haciendo uso de la razón. El ultimo estado, el más perfecto, es el positivo o real, que supera los dos anteriores. EL POSITIVISMO EN AMERICA A medi8ados del siglo XIX la sociedad y la educación en América Latina seguían presentando esquemas coloniales, a pesar de la dura critica surgida a partir de la ilustración. Por tanto, sé hacia necesario un pensamiento que atacara esas viejas formas coloniales y que propusiera un nuevo camino para llegar a la verdad, distinto del método escolástico. Una novedosa corriente filosófica, el positivismo, proporciono entonces a los pensadores latinoamericanos los fundamentos teóricos para hallar la verdad de las cosas en los hechos y en los fenómenos. Los pensadores latinoamericanos asimilaron la doctrina positivista, creada por Comte, y la aplicaron a nuestra realidad. Con el positivismo se lograron superar los rezagos coloniales y se creo una conciencia empírica. El país que recibió más influencia del positivismo fue México. Allí marcó la vida política, educativa y social, al punto que Gabino Barreda, discípulo de Comte, organizo la educación del país por encargo del gobierno. EL ANTIPOSITIVISMO El positivismo recibió duras críticos a comienzos del siglo XX, debido a que hacia demasiado énfasis en lo experimental y rechazaba toda expresión relacionada con la espiritualidad e interioridad del hombre latinoamericano.
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    17 Esta reaccióndio lugar al comienzo de una nueva etapa en el desarrollo del pensamiento de América Latina, cuando un grupo de pensadores, entre 1900 y 1930, teniendo como base las corrientes Europeas del historicismo y el vitalismo, empezó a hacer aportes originales. Las principales características de este movimiento fueron: el estudio del hombre latinoamericano, resaltando el fenómeno del mestizage; el análisis de ciertas circunstancias que entorpecían la creación filosófica, tales como el dogmatismo y la superficialidad; la toma de posición frente a la situación de dependencia cultural del continente a la simple imitación. ESTRUCTURAS DE LA SOCIEDAD Auguste Comte plantea la existencia de unas estructuras sociales básicas, permanentes y siempre idénticas, aunque éstas progresan y se perfeccionan a medida que la sociedad pasa de un estadio a otro. Estas estructuras sociales básicas son fundamentalmente las siguientes: La familia, que proporciona la verdadera unión social y en la que el papel rector lo lleva el hombre; La propiedad privada; Los poderes espirituales y temporales en mutua relacion. Los sociólogos positivistas, advirtieron el peligro tanto de las teorías del contrato, en las que el individuo parece tener la explicación total de la sociedad, como la del universalismo social de Hegel, que puede anular al individuo. Por eso explicaron el origen de la sociedad como una interacción entre individuos y grupos. CLASIFICACION DE LAS CIENCIAS Se admiten seis únicas ciencias fundamentales que constituyen una jerarquía muy bien estructurada en la cual cada una ocupa un lugar preciso no intercambiable con el otra, así: matemática astronomía física química fisiología sociología . Para Comte cada una de las seis ciencias fundamentales se encuentra sometida a una evolución gradual pasando por los tres estadios consecutivos. Tiempo después coloca la ética como la séptima ciencia fundamental y como la ultima y más alta de todas. RELIGIÓN POSITIVA Conjunto de creencias y practicas religiosas basadas en dogmas y manifestadas en cultos consignados dentro de una normatividad. Son religiones positivas el judaísmo, el cristianismo, el islamismo y budismo. Con esta religión se estimulo una benéfica conducta social. EL POSITIVISMO INFLUENCIA EN UNA IDEOLOGÍA MODERNA “El positivismo”: Nombre que se le asigna a una corriente filosófica del siglo XIX, que exalta los hechos en contra de las ideas, las ciencias experimentales o empíricas frente a las teóricas y las leyes físicas y biológicas contra las construcciones filosóficas, en donde se busca formar una línea directriz de las ciencias que las organice y forme una secuencia entre ellas; muestra la evolución de la humanidad al pasar por tres fases (estadios): El teológico, metafísico y científico o positivo (ver estadios de Comte); Bajo estos criterios de positivismo y más exactamente del positivismo científico es claro un fomento de los procesos ideológicos vividos en la humanidad moderna, la critica del entorno, de la tradición y el cambio renovador que genera una ruptura estructural en la ciencia. La evolución según Comte era dejar atrás la estructura totalmente pasiva que dejaba una época antigua y medieval; marcada por la imagen de un ser, ente o organismo sobrenatural que explicara los hechos y acontecimientos del mundo. En cambio desea fomentar la explicación de los hechos y buscar la tan anhelada y esquiva “verdad”: por la experiencia, por lo tangible, observable y vivenciable de esta manera crea en la modernidad un incentivo a la observación y por lo tanto de critica sobre los criterios del conocimiento. Al experimentar y descubrir un mundo más “razonable” en donde los acontecimientos son objetivos y menos mágicos, se deslumbra que la tradición es refutable y que lo que jamás podrá negarse es lo que a los ojos de todos sea verificable. Los avances que genera un pensamiento positivo son bastantes considerables, puesto que incentiva a la investigación importante en un espacio ideológico moderno donde el cambio y el descubrir el mundo son la base de sociedad. Isadore Aguste Comte: el precursor o padre del positivismo nació bajo una estricta familia católica (“Es comprensible entonces su deseo obsesivo de cambiar su dogma religioso”), al parecer Comte tubo serios problemas con sus relaciones amorosas, su situación económica y su cordura; es claro el porque sus acciones arbitrarias de alejar las ideas por los hechos, “es mejor vivir y observar que pensar en una vida con tantas carencias”. No obstante, las ideas de experimentación de Comte; Ejerce un pobre pero útil método de organización de las ciencias mostrándolas como un todo subdivididas pero con una dependencia teórica mutua y con un orden de desarrollo histórico, que ha contribuido a medida que pasa el tiempo a una disminución o reducción del pensamiento para un incremento del conocimiento: Esto es positivo puesto que un estudio estructural positivo de las ciencias crea una persona y una sociedad más integra, “sabia” y por ende competitiva, sin embargo es difícil pretender adquirir o conocer la ciencia como un todo ya que seria superficial y no habría una entera profundización de la ciencia como general. El desarrollo que asignó Comte a la evolución de la humanidad, es un paso importante ya que muestra una nueva visión y abre los ojos al mundo moderno que deja atrás toda explicación teológica de los fenómenos del universo, aunque el positivista es bastante radical ya que es
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    18 considerable yevidente además el desarrollo que genera la genética y el átomo, con estas posiciones es demostrable que el extremismo es siempre nocivo para la sociedad. Definición El Materialismo es una doctrina según la cual todo lo que existe no está determinado y se explica por algo superior y previo a lo experimentable y aprehendible empíricamente (Dios, espíritu, inteligencia del mundo, ideas), sino que está determinado en su ser sólo por algo material y en su comportamiento sólo por la causalidad eficiente. "Desde la antigua Grecia con Parménides en el 540 al 470, se definen como fundadores del materialismo a los mismos fundadores del Atomismo: Leucipo (siglo V a.C.), y Demócrito (460 – 370 a.C.)". Por ello, el materialismo es tan antiguo como la filosofía: sus exponentes del siglo XIX lo reexpusieron en el lenguaje de la ciencia contemporánea y lo expresaron como una concepción del mundo que pone la materia como primer principio de toda la realidad y considera toda forma y toda energía, lo mismo que la vida y la conciencia, como derivados de la materia misma. La materia es entendida como sustancia originaria, único fundamento existencial del mundo. El materialismo "rechaza todo dualismo de materia y espíritu y lleva a la negación de Dios". La materia no ha sido creada, es eterna e infinita, su causa hay que buscarla en ella misma. REPRESENTANTES 1. Carlos Marx. a. Vida. Nació en Teveris (Alemania) en 1818. De familia y confesión religiosa judía, pero perdió la fe desde muy joven cuando su padre se convirtió por motivos políticos y económicos al protestantismo, realizó sus estudios en Boon y Berlín donde se doctoró y entró en contacto con los filósofos de la izquierda Hegeliana. Con sus amigos editó una revista llamada: "La Gaceta Renana", la cual fue prohibida por el gobierno. En 1843 contrajo matrimonio y se trasladó a París donde conoció a Friederich Engels, el cual se convirtió en su gran amigo y compañero, tanto en la vida como en las obras políticas y literarias. De aquí en adelante anduvo de país en país, pues donde llegaba pronto lo expulsaban por sus ideas políticas y sociales, hasta que se establece definitivamente en Londres, donde murió en 1883. b. Obras. "El Capitalismo", que se publicó en tres partes en tiempos distintos: la primera división la publicó él mismo en 1867, la segunda Engels en 1885 y la tercera después de la muerte de ambos en 1895. Otras obras son: "El Manifiesto del Partido Comunista", "La Ideología Alemana", "La Sagrada Familia", "Manuscritos Económicos y Filosóficos". c. Pensamiento . "El pensamiento de Marx estuvo claramente influenciado por cuatro autores: Hegel, Feuerbach, Saint Simon y Prudhon". De Hegel tomó el método dialéctico pero aplicado a la materia y no al espíritu; de Feuerbach asimila el materialismo ateo; de Saint Simon y Prudhon sus ideas económicas. Marx consideró que la dialéctica fue el mayor descubrimiento de Hegel como método en el materialismo; el progreso de la ciencia demuestra que ésta es la ley, tanto de la naturaleza como del pensamiento. "Esta dialéctica se presenta entonces en las típicas etapas de tesis, antítesis y síntesis; la aplicación más importante de estas etapas dialécticas está en la interpretación del devenir histórico como una continua lucha de clases". Marx dice que la praxis es lo mismo que la acción. Esta es la orientación final de todo el pensamiento de Marx, lo cual dice no quedarse en la mera contemplación o en la teoría. En cuanto al ateísmo nos dice Marx que "el hombre es para el hombre el ser supremo, no es Dios quien ha creado la materia, sino que es la materia, concretamente el cerebro humano, el que ha creado la idea de Dios. El hombre ha brotado del proceso evolutivo de la materia animada por un movimiento ascendente cuyo punto culminante es el cerebro humano que segrega el espíritu". No es el espíritu quien crea sino que éste entendido materialmente es el que alumbra al espíritu y a la idea; los cuales no tendrían sustento si no fuera por la fisiología cerebral. El cerebro es un producto social. El hombre no es otra cosa que el resultado de influencias físico – fisiológicas y sociológicas que lo determinan desde fuera y hacen de él una cosa entre las cosas. El pensamiento de Marx estuvo influido por el socialismo y nos dice que el ser humano es el conjunto de las relaciones sociales, ya que el individuo no tiene humanidad sino sólo en y por la sociedad. El trabajo naturaliza al hombre, lo objetiviza en las cosas. Marx nos dice que "el capitalismo es una explotación del trabajador, lo cual trae como consecuencia en primer lugar, del lado del trabajador, que éste se convierta en proletario". Lo que quería Marx ante todo era una sociedad sin clases; el estado queda suprimido o mejor se suprime así mismo por una debilitación progresiva y la administración de las cosas sustituyen al gobierno de los hombres. Con el comunismo hallamos de nuevo el humanismo real que engloba y absorbe el humanismo teórico que había sido obtenido ya desde antes al suprimir toda religión. 2. Federico Engels. a. Vida. Nació el 18 de Noviembre de 1820 en Barmen. Descendía de una familia de industriales, su padre era fabricante de tejidos y Engels abrazó la profesión comercial. Fue educado en un ambiente familiar pietista, desde su juventud se ocupó de las cuestiones religiosas y murió el 5 de agosto de 1895 en Londres. "La Ideología Alemana" (1845-1846), "La Dialéctica de la Naturaleza" (1873-1882), "El Capital" (1885-1894), "El Origen de la Familia, de la Propiedad Privada y del Estado" (1874).
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    19 c. Pensamiento.En 1841 durante su servicio militar frecuentó el círculo académico de los Hegelianos llamados "Los Libres", adhiriéndose más tarde a la izquierda Hegeliana. "Engels había abrazado abiertamente las ideas de la democracia revolucionaria, anunciando la necesidad de una transformación revolucionaria de la vida social llevada a cabo por el propio pueblo y en nombre de la libertad". Combate la religión y el imperio como los poderes opresores que esclavizan al hombre, así proclama y manifiesta su ateísmo. Engels en su pensamiento pasa de la democracia revolucionaria al comunismo. Critica desde el punto de vista del socialismo los fenómenos y la presión del régimen económico reinante como consecuencia necesaria de la propiedad privada. 3. Ludwig Feuerbach. a. Vida. Nació en Landshut (Baviera) en 1804 y murió en 1872 en Rechenberg, cerca de Nuremberg. Estudió teología y filosofía. Hacia 1839 los filósofos se dividieron en dos escuelas: los hegelianos ortodoxos y los de izquierda. Feuerbach se adhirió a la izquierda hegeliana en la cual fue durante un tiempo el más destacado e influyente. b. Obras. "Pensamientos sobre la Inmortalidad" (1830), "La Esencia del Cristianismo"(1841), "Lecciones sobre la Esencia de la Religión" (1851). c. Pensamiento. Feuerbach no reconoció la independencia del espíritu frente a la naturaleza sino que "afirmaba que todos los valores ideales y, entre ellos la religión son producto de la mente, de sus deseos y necesidades". Habló también del absurdo de lo absoluto y se opone a que la realidad sea puesta por la idea, que el concepto transmita la realidad, y afirma que sólo se pueden ver cosas sensibles, puesto que el espíritu recibe la forma del cuerpo ya que "el hombre es lo que come". Feuerbach cambió la idea por la naturaleza, el espíritu por la materia y a Dios por el hombre; "Feuerbach aplicó el concepto de enajenación al tema religioso diciendo que la enajenación de la esencia humana es la creación de la imagen ideal del hombre proyectada en un ser extraordinario a quien llamó Dios". Ante las contradicciones sociales "Feuerbach propone la supresión de la religión y su reemplazo por una nueva doctrina en la cual el hombre ocupe el lugar de Dios, pues según él, si se quiere hablar de un ser divino, éste es el hombre mismo, al que hay que ayudar en su desamparo". Frente a todo este replanteamiento Feuerbach mantiene, sin embargo, la necesidad de la existencia del estado al que considera la suma de toda la realidad y la providencia del hombre. CLASES DE MATERIALISMO 1. Materialismo Dialéctico. "Es una concepción filosófica científica del mundo, fue creado por Marx y Engels. Surgió en la década de 1840 y se ha desarrollado en indisoluble conexión con los resultados de la ciencia y la práctica del movimiento obrero revolucionario". El nacimiento del materialismo dialéctico representó una auténtica revolución en la historia del pensamiento humano y en la historia de la filosofía, por la concepción del mundo y por la filosofía materialista, al igual que por la concepción dialéctica del mundo. Se basa en los resultados más recientes de la ciencia natural. Surgió como síntesis filosófica que abarca en una concepción única toda la compleja red de fenómenos de la naturaleza, de la sociedad, del pensar humano como idea de transformación práctico – revolucionario del mundo. El materialismo dialéctico tiene como piedra angular la teoría relativa a la naturaleza material del mundo, al hecho de que en el mundo no existe nada al margen de la materia y las leyes de su nacimiento y cambio. Es enemigo de todas las representaciones acerca de las esencias sobrenaturales, pues la naturaleza se desarrolla y alcanza sus formas superiores, no en fuerzas del más allá, sino por las causas dadas en ella misma, en sus leyes. El materialismo dialéctico constituye una ciencia en desarrollo, con cada descubrimiento científico y con el cambio de las formas de la vida social. Constituye la base filosófica del programa, de la estrategia y de la práctica de toda la actividad de los partidos comunistas. 2. Materialismo Histórico. Es la filosofía de la historia, todo el materialismo histórico es dialéctico, por ser una interpretación desde la vida material del hombre, inmerso, por la actividad productiva, en la naturaleza material y sensible de los hechos económicos y sociales, base del devenir de la historia. En su aspecto negativo, el materialismo histórico implica la repulsa de toda la filosofía idealista de la historia. "El fundamento de este materialismo histórico es también la visión materialista del hombre en el mundo, en sus relaciones con la naturaleza". Este materialismo histórico explica también el curso de la historia dado por causas materiales y económicas, afirmando que la estructura social y la vida colectiva son determinadas por la estructura y la vida económica de la sociedad. "Todos los hombre dependen de la naturaleza, que les proporciona los medios de existir, pues el hombre es una animal de necesidades". Los hombres, antes que por la conciencia y el pensar, se distinguen de los animales en cuanto empiezan a producir sus medios de vida material. 3. Materialismo Filosófico. Es la ruptura con el idealismo y la afirmación del materialismo. Este materialismo filosófico ataca la religión y la teología al igual que la metafísica en el sentido de especulación ebria, a diferencia de la filosofía sobria. Este materialismo tiene la idea de ver la materia como traspuesta y traducida en la cabeza del hombre, y afirma, que la unidad del mundo no consiste en su ser. La unidad real del mundo consiste en su materialidad que tiene su prueba en el largo y penoso desarrollo de la filosofía y las ciencias naturales.
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    20 El movimientoes la forma de existencia de la materia; jamás ni en parte alguna ha existido ni puede existir materias sin movimiento, ni movimiento sin materia. Para este materialismo filosófico el pensamiento y la conciencia son producto del cerebro humano y con el hombre no es más que un producto de la naturaleza que se ha formado y desarrollado en su ambiente y con ella. Este materialismo filosófico era predominantemente mecánico y no tenía en cuanta los últimos progresos de la química y la biología, ni tenía un carácter histórico ni dialéctico, sino metafísico en el sentido antidialéctico, y no mantenía de un modo consecuente ni en todos sus aspectos el criterio de la evolución en el que concebía la esencia humana en abstracto y, no como el conjunto de las relaciones sociales históricamente concretas y determinadas. Es esta la razón por la cual no hacía más que interpretar el mundo, cuando en realidad se trata de transformarlo, es decir, en que no comprendía la importancia de la actuación revolucionaria práctica. 4. Materialismo Científico. El materialismo científico es aquel que no se limita a una perspectiva metodológica presupuesta por la investigación científica "sino que busca la relación entre el entendimiento y el cuerpo, es decir, una relación entre cualquier fenómeno mental y un proceso físico". Esto implica que el materialismo científico tiene una noción positivista de la uniforme competencia de la ciencia en el campo del conocimiento. El materialismo científico no mira otros campos, es decir, los valores morales que están en el hombre. Hay que insistir en que los valores morales son independientes de los credos religiosos y que "no debe interpretarse el materialismo científico como algo que incluye o implica un empequeñecimiento de los ideales más altos del hombre, por no interesarse por los valores morales de éste". ACTUALIDAD DEL PENSAMIENTO Hoy el materialismo sigue teniendo un protagonismo muy relevante, y sigue vigente en todos los campos de la ciencia y del saber, podría decirse que ha ganado espacio en el mundo y que ha visto disminuir la credibilidad y la fuerza de las ciencias sociales, de los conocimientos intangibles y de las afirmaciones espirituales. Hoy en día se cuenta con nuevos factores que han ayudado enormemente al posesionamiento del materialismo, como son: el desarrollo de la técnica, los nuevos descubrimientos científicos tanto geográficos como espaciales. La tecnología es el triunfo del materialismo en nuestros días. Poder explicar cada vez más cosas, hacer cada día mayores tareas en menos tiempo y menos esfuerzo gracias a objetos materiales, que aplicando la lógica física, matemática y biológica, son la mayor muestra de que la realidad fundamental está en lo tangible, lo que se puede ver, tocar, y en otras palabras experimentar por su materialidad. La superación de muchos mitos que había mantenido el hombre por mucho tiempo frente al espacio, la tierra y la vida misma han llevado al hombre de nuestro tiempo a cercarse de trascendentalidad y a fijar toda su atención en lo físico. Por ello quiere tener respuesta a todo, nada de lo que no se puede demostrar en un laboratorio es válido para nuestros días, según el sentir de muchos. La especulación de tanta importancia para el conocimiento en otras épocas, hoy es considerado como retroceso, o simple conocimiento elemental, esto es por el campo que ha ganado el materialismo proporcionado por los científicos. Las ciencias sociales de nuestros días pierden cada vez menos espacios, la palabra pierde auditorio y lo gana la demostración lógica; los estudios basados en la teoría pierden todo piso de credibilidad, de aplicación pragmática y de seguidores. Hoy hay menos filósofos, filólogos, antropólogos, sociólogos y demás estudiosos de ciencias teóricas, porque si bien, puede haber más recursos para estudiarlas, hay menos campos para aplicarlas. Ese es otro logro del materialismo. A nivel religioso el materialismo ha ganado mucho espacio, porque la religión está basada en el misterio y lo que no puede palparse, se cree lo indemostrable, y se espera lo que la tradición ha prometido, pero como nada de esto es cuantificable, satisface cada vez menos a los hombres de nuestro tiempo. Puede verse que Dios, como en otro tiempo, ya no es preocupación del hombre actual, su no cosificación y demostración física hacen que no sea atractivo y eso se le debe al materialismo. Todos los campos de la vida del hombre, actualmente son influenciados por esta corriente que aporta en muchos casos al logro de avances tecnológicos, pero que también en detrimento de otros aspectos del saber histórico. Sin embargo, vale reconocer que el materialismo bien discernido sigue siendo importante para nuestros días. MATERIALISMO Para el materialismo no sólo lo real es material, sino que la única causa de las cosas es la materia. Así, si se habla de la realidad, el único referente son los cuerpos materiales, pues la materia es el fundamento de la realidad y la causa de toda transformación. Por supuesto, incluye las nociones fuerza y energía, espacio y tiempo, etc…. En realidad, el materialismo es una doctrina muy antigua. Como botones de muestra, lo hallamos, por ejemplo en el sistema indio Charvaka, en casi todos los atomistas griegos (Demócrito, Epicuro), en el pensamiento de Hobbes, y en los sistemas de La Mettrie, Holbach (siglos XVIII), hasta nuestros días… Ferrater Mora, en su Diccionario (“Materialismo”), distingue varios tipos de materialismo: 1. El materialismo mecanicista, para el que la realidad material es un modelo mecánico. Sus primeros defensores fueron Demócrito y Leucipo (S. V - IV a.C.), para los cuales el universo se explica a partir de átomos materiales y el movimiento de los mismos. Dicha tesis la volvemos
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    21 a encontraren el siglo XVII en Hobbes, y en el XVIII, dentro del pensamiento ilustrado, en autores como La Mettrie y Holbach. 2. El materialismo epistemológico, según el cual los enunciados que se pueden formular con valor pretendidamente cognoscitivo tienen que ser enunciados sobre cuerpos materiales. 3. Materialismo metafísico: la única realidad existente es la realidad material 4. Materialismo monista: sólo hay un tipo de realidad –la realidad material- al cual se reducen todos los otros tipos, o supuestos tales. 5. Materialismo hilozoísta: la materia está animada. 6. EI materialismo dialéctico y el materialismo histórico. Por materialismo dialéctico (véase Marxismo) se entiende la concepción del mundo mantenida por el marxismo, según la cual, sólo existe una realidad material, pero no inerte y guiada por leyes mecánicas, sino con un carácter dinámico y dialéctico, cuyo motor es la lucha de contrarios inherente a la propia materia y a su continua contradicción. Por materialismo histórico, se entiende la concepción de la Historia mantenida por el marxismo, según la cual, el desarrollo histórico esta constituido por los diversos "modos de producción" que dialécticamente se han ido sucediendo desde que el hombre aprendió a servirse de instrumentos de trabajo para crear su propia existencia material. Desde este punto de vista la Historia se concibe: a) como el lugar donde se desarrolla la actividad económica del hombre. b) como dialéctica: los cambios históricos se producen por las contradicciones internas de los modos de producción. Estos tipos de materialismo pueden combinarse entre sí, dando lugar a nuevas modalidades de materialismo. EXISTENCIALISMO Características del Existencialismo EL Existencialismo reflexiona sobre el sentido de la existencia y/o la muerte Tiene actitudes pesimistas y desasosiego por el mundo, el cual, según el existencialismo, no presenta ninguna seguridad. Los existencialistas piensan que los individuos no son parte de un todo si no que cada ser humano es un ente libre separado de los demás. Estas características se evidencian en “El Extranjero” de Albert Camus, en donde el personaje principal se siente ajeno a su sociedad y se cuestiona constantemente acerca del funcionamiento de ésta. Al mismo tiempo, considera que su paso por el mundo y su ausencia no serían notadas por nadie y siente que la sociedad no se interesa en integrarlo, haciéndolo un tanto pesimista y con un sentimiento de desilusión del mundo. “Pero lo hará sin duda pasado mañana, cuando me vea de luto. Por ahora, es un poco como si mamá no estuviera muerta. Después del entierro, por el contrario, será un asunto archivado y todo habrá adquirido aspecto más oficial.” (Camus, 23) En el fragmento anterior de “El Extranjero”, se observa cómo el protagonista de la obra, Meursault no siente pena a pesar de que su madre acaba de morir y considera el evento algo pasajero, sin mayores consecuencias. Esta clase de actitudes sin duda nos hacen reflexionar puesto que son inesperadas y no coinciden con lo que una persona perteneciente a nuestra comunidad haría. Con esto observamos que esta corriente literaria plantea situaciones que lindan en lo absurdo y el sin sentido, como una forma de provocar en el lector una reflexión profunda. Existencialismo – Definición, Caracteristicas, Autores, Obra Principal - Definición El existencialismo es un movimiento filosófico que se preocupa por la existencia humana (la cual posteriormente se plantea que es la única) y pretende dar respuesta a los problemas del hombre, ese hombre que existe y que es algo principal pues es el principio de la existencia, pues el mundo solo es para el hombre lo que este crea de él. Según el existencialismo, nada existe en si, todo es mas no existe; el existencialismo supone que solo existe el hombre en si pues la existencia es el pensamiento de el yo mismo, los pensamientos que no son conocimiento lo que hace a ese ser es en sin el modo de ser del ser lo que en realidad existe; el existencialismo plantea popularmente que la existencia precede a la esencia (sastre), esto implica el concepto de que el hombre es libertad y que existe en la medida en la que es creador de sus ideas, de él mismo y de su mundo, ya que solo el hombre puede crear ideas de esa manera es lo único que existe en esta concepción. El hombre es libre de crear su esencia por medio de sus decisiones; la libertad del ser se encuentra en él mismo por tanto son tomados como sinónimos. El hecho de “sinonimizar” la existencia con la libertad del hombre, todo es mas no existe, y además el hombre podría “dejar de existir” renunciando a su libertad. Características El existencialismo centra su atención en la existencia y cuestiones propias del hombre, de su ser, y en dar solución a los problemas del hombre. No solo la razón descubre la realidad: también sentimientos básicos como la angustia y frustración la descubren.
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    22 El pesimismo:los existencialistas se caracterizan por un remarcado pesimismo en sus ideas. El hecho de crear su propia esencia: el existencialismo plantea que solo el hombre existe y que a pesar de haber un pesimismo remarcado se encuentra un positivismo en poder crear la propia esencia. Su popularidad se dio después de la segunda guerra mundial pues era una salida de pensamiento a la bancarrota de valores que dejó la guerra. Las cosas son pero solo existe el hombre: el hombre es el único que se crea su mundo y el existencialismo se concentra en esto se toman como sinónimos existencia al hombre y a la existencia, dado eso las cosas son pero no existen, solo el hombre existe de verdad en función de su libertad. Positivamente afirma la existencia humana y concreta. Sus representantes mantenían una lucha con el racionalismo que terminó con Hegel. Su existencia es libre y precede a la esencia. El hombre es libre. Salir de la propia conciencia para dirigirse hacia el Mundo: El hecho de existir consiste en estar en el mundo e interactuar con el entorno creando la esencia de las cosas saliendo de la propia conciencia. La existencia es tomada como trascendencia: ya que consiste en reconocer lo externo. Los valores son creaciones de la libertad humana: eso se da gracias a que solo el hombre existe y crea sus ideas del mundo. Autores Representativos Jean-Paul Sartre (París, 1905-id., 1980) Filósofo y escritor francés. Precoz lector de los clásicos franceses, en 1915 ingresó en el liceo Henri IV de París y conoció a Paul Nizan, con quien inició una estrecha amistad. Al año siguiente, el segundo matrimonio de su madre lo obligó a trasladarse a La Rochelle; hasta 1920 no regresó a París. En 1924 inició sus estudios universitarios en la École Normale Supérieure, donde conoció a Simone de Beauvoir, con quien estableció una relación que duraría toda su vida. Tras cumplir el servicio militar, empezó a ejercer como profesor de instituto; en 1933 obtuvo una beca de estudios que le permitió trasladarse a Alemania, donde entró en contacto con la filosofía de Husserl y de Heidegger. En 1938 publicó La náusea, novela que pretendía divulgar los principios del existencialismo y que le proporcionó cierta celebridad, al tiempo que se convertía en símbolo de aquel movimiento filosófico. Movilizado en 1939, fue hecho prisionero, aunque consiguió evadirse en 1941 y regresar a París, donde trabajó en el liceo Condorcet y colaboró con A. Camus en Combat, el periódico de la Resistencia. En 1943 publicó El Ser y la Nada, su obra filosófica más conocida, versión personal de la filosofía existencialista de Heidegger. Albert Camus (Mondovi, Argelia, 1913-Villeblerin, Francia, 1960) Novelista, dramaturgo y ensayista francés. Nacido en el seno de una modesta familia de emigrantes franceses, su infancia y gran parte de su juventud transcurrieron en Argelia. Inteligente y disciplinado, empezó estudios de filosofía en la Universidad de Argel, que no pudo concluir debido a que enfermó de tuberculosis. En 1939 publicó Bodas, conjunto de artículos que incluyen numerosas reflexiones inspiradas en sus lecturas y viajes. En 1940 marchó a París, donde pronto encontró trabajo como redactor en Paris-Soir. Empezó a ser conocido en 1942, cuando se publicaron su novela corta El extranjero, ambientada en Argelia, y el ensayo El mito de Sísifo, obras que se complementan y que reflejan la influencia que sobre él tuvo el existencialismo. Durante la Segunda Guerra Mundial se implicó en los acontecimientos del momento: militó en la Resistencia y fue uno de los fundadores del periódico clandestino Combat, y de 1945 a 1947, su director y editorialista. Sus primeras obras de teatro, El malentendido y Calígula, prolongan esta línea de pensamiento que tanto debe al existencialismo, mientras los problemas que había planteado la guerra le inspiraron Cartas a un amigo alemán. Su novela La peste (1947) supone un cierto cambio en su pensamiento: la idea de la solidaridad y la capacidad de resistencia humana frente a la tragedia de vivir se impone a la noción del absurdo. La peste es a la vez una obra realista y alegórica, una reconstrucción mítica de los sentimientos del hombre europeo de la posguerra, de sus terrores más agobiantes. El autor precisó su nueva perspectiva en otros escritos, como el ensayo El hombre en rebeldía (1951) y en relatos breves como La caída y El exilio y el reino, obras en que orientó su moral de la rebeldía hacia un ideal que salvara los más altos valores morales y espirituales, cuya necesidad le parece tanto más evidente cuanto mayor es su convicción del absurdo del mundo. Simone de Beauvoir (París, 1908-1986) Pensadora y novelista francesa, representante del movimiento existencialista ateo y figura importante en la reivindicación de los derechos de la mujer. Originaria de una familia burguesa, destacó desde temprana edad como una alumna brillante. Estudió en la Sorbona y en 1929 conoció a J.-P. Sartre, que se convirtió en su compañero durante el resto de su vida. Se graduó en filosofía y hasta 1943 se dedicó a la docencia en los liceos de Marsella, Ruan y París. Su primera obra fue la novela La invitada (1943), a la que siguió La sangre de los otros (1944) y el ensayo Pyrrhus y Cineas (1944). Fue fundadora junto a Sartre, A. Camus, y M. Merleau-Ponty, entre otros, de la revista Tiempos Modernos, cuyo primer número salió a la calle el 15 de octubre de 1945 y se transformó en un referente político y cultural del pensamiento francés de mitad del siglo XX. Posteriormente publicó la novela Todos los hombres son mortales (1946), y los ensayos Para una moral de la ambigüedad (1947) y América al día (1948). Su libro El segundo sexo (1949) significó un punto de partida teórico para distintos grupos feministas, y se convirtió en una obra clásica del pensamiento contemporáneo. Fundó con algunas feministas la Liga de los Derechos de la Mujer. Ganó el Premio Goncourt con Los mandarines (1954), donde trató las dificultades de los intelectuales de la posguerra para
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    23 asumir suresponsabilidad social. En 1966 participó en el Tribunal Russell, en mayo de 1968 se solidarizó con los estudiantes liderados por Daniel Cohn-Bendit, en 1972 presidió la asociación Choisir, encargada de defender la libre contracepción, y hasta sus últimos días fue una incansable luchadora por los derechos humanos. Sus abundantes títulos testimoniales y autobiográficos incluyen Memorias de una joven formal (1958), La plenitud de la vida (1960), La fuerza de las cosas (1963), Una muerte muy dulce (1964), La vejez (1968), Final de cuentas (1972) y La ceremonia del adiós (1981). Obra representativa: La nausea – Jean Paul Sartre Aunque la obra más conocida por Jean Paul Sartre es “Ser y Nada”, esta como ya lo mencionamos anteriormente es su versión e la filosofía existencialista de Heidegger; mientras “La Nausea” se propone explicar los principios del existencialismo pasando a ser símbolo de dicho movimiento. Mucho es lo que se habla de este relato, lo que sabemos es que su contenido es estrechamente filosófico sobre lo absurdo de la existencia, mostrándose esta como algo superfluo, en donde se dice Sartre plasmo alguna de sus experiencias personales. “La nausea es la experiencia filosófica fundamental. Sensación que nos produce la realidad al comprender su gratuidad, su contingencia absoluta.” En palabras de mismo Sartre “Lo esencial es la contingencia. Quiero decir que, por definición, la existencia no es la necesidad Existir es estar ahí, simplemente; los existentes aparecen, se dejan encontrar, pero nunca es posible deducirlos. Creo que hay quienes han comprendido esto. Sólo que han intentado superar esta contingencia inventando un ser necesario y causa de sí. Pero ningún ser necesario puede explicar la existencia: la contingencia no es una máscara, una apariencia que puede disiparse; es lo absoluto, en consecuencia, la gratuidad perfecta. Todo es gratuito: ese jardín, esta ciudad, yo mismo. Cuando uno llega a comprenderlo, se le revuelve el estómago y todo empieza a flotar… eso es la Náusea” De esta manera en “La Nausea” se plantea el existencialismo, visto desde los zapatos de Sartre en donde este expone sus principales tesis; que en parte son influenciadas por otros autores filósofos. Tal fue el eco que causo que lo jóvenes entraron en furor por los libros y las teorías sartrianas, al punto que copiaban su vestuario, su estilo de vida personal y frecuentaban los lugares de actividad social como algo casi que obligatorio y de atracción turística. Se rescata que a pesar del contexto histórico en lo político y cultural de gran agitación que se presentaba en esta época, Sartre no hizo alusión a ninguna de las problemáticas; pero logro captar tanto público que permitió la divulgación del existencialismo durante toda la segunda guerra mundial. PRAGMATISMO PRAGMATISMO 1. PRINCIPIOS GENERALES El pragmatismo nació en los Estados Unidos, durante las últimas décadas del siglo pasado. Su fuerza expansiva llegó a un punto culminante en los primeros quince años del siglo actual. Desde una perspectiva sociológica, el pragmatismo representa la filosofía de una nación que avanza con confianza hacia el futuro; desde el punto de vista de la historia de las ideas, se configura como la aportación más significativa de los Estados Unidos a la filosofía occidental. El pragmatismo es la forma que asumió el empirismo tradicional al otro lado del Atlántico. En efecto, el empirismo tradicional -desde Bacon hasta Locke, Berkeley y Hume- consideraba como válido aquel conocimiento que se basaba en la experiencia y se reducía a ella, concibiéndola como una acumulación progresiva y una organización de los datos sensibles pasados o presentes. Para el pragmatismo, en cambio, la experiencia es apertura hacia el futuro, es previsión, es regla de acción. Los representantes más prestigiosos del movimiento pragmatista son Charles Peirce, William James, George Herbert Mead y John Dewey en los Estados Unidos; Ferdinand Schiller en Inglaterra (sin embargo, Schiller acabó dando clases en Los Angeles, Estados Unidos); Giovanni Papini, Giuseppe Prezzolini, Giovanni Vailati y Mario Calderoni en Italia; Hans Vaihinger en Alemania, y Miguel de Unamuno en España. La simple enumeración de estos pensadores nos muestra lo complejo y variado que fue el movimiento de la filosofía pragmatista. En realidad, ya en 1908, Arthur O. Lovejoy había clasificado hasta trece tipos diversos de pragmatismo, que se distinguían según los casos por su teoría del conocimiento, de la verdad, del significado o de los valores. Por eso, la gama de significados de la noción de pragmatismo se extiende desde el «pragmatismo lógico» de Peirce y Vailati, hasta formas de voluntarismo y de vitalismo irracionalistas e incontroladas. 2. EL PRAGMATISMO LÓGICO DE CHARLES S. PEIRCE 2.1. Los procedimientos para establecer las creencias El pragmatismo de William James fue el más afortunado en su época, pero el de Charles Peirce (Cambridge, Mass., 1839-Milford, 1914) ejercció y continúa ejerciendo en nuestros días un influjo mucho más importante sobre las investigaciones metodológicas y semiológicas. Para diferenciarse de la concepción de James, Peirce -que fue el primero en utilizar el término «pragmatismo» en 1898- propuso denominar a su propia teoría con el nombre de «pragmaticismo», palabra lo bastante poco atractiva como para que nadie se la apropiase. En contra de Descartes, Peirce afirma que el conocimiento no es intuición; contra la filosofía del sentido común de los escoceses, sostiene que el conocimiento no es una aceptación acrítica de las suposiciones del sentido común; y contra Kant, dice que el conocimiento no es una síntesis a priori. Según Peirce, el conocimiento es búsqueda, y la búsqueda parte desde la duda. La irritación de la duda es la que provoca una lucha para conseguir un estado de creencia, que es un
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    24 estado decalma y de satisfacción. Tratamos de conseguir creencias porque éstas son hábitos que determinan nuestras acciones: «La creencia no nos hace actuar de inmediato, pero nos pone en condiciones de comportamos de una determinada manera, cuando surge la ocasión. La duda no posee ningún efecto de esta clase, pero nos estimula a la acción hasta que aquélla desaparece.» ¿Cómo, por qué caminos o procedimientos, se pasa desde la duda hasta la creencia? En el ensayo de 1877 The fixation of belief (La fijación de la creencia), Peirce sostiene que pueden reducirse básicamente a cuatro los métodos para establecer con fijeza una creencia: 1) el método de la tozudez; 2) el método de la autoridad; 3) el método del a priori, y 4) el método científico. El método de la tozudez consiste en la conducta propia del avestruz que esconde la cabeza en la arena cuando se aproxima un peligro; es el camino que sigue aquel que sólo se muestra seguro en apariencia, pero que en su interior es terriblemente inseguro; dicha inseguridad saldrá a la superficie siempre que se tropiece con alguna otra creencia que los demás consideran como igualmente buena. El impulso social, escribe Peirce, se muestra contrario a dicho método. El método de la autoridad es el que utiliza quien -mediante la ignorancia, el terror y la imposición- pretende lograr el asentimiento de los que no piensan como él, o conseguir la armonía con el grupo al que pertenece. Este método posee una «incomparable superioridad mental y moral con respecto al método de la tozudez», ha tenido gran éxito y «en la práctica siempre ha obtenido una y otra vez los resultados más impresionantes». Es el método propio de la fe organizada. Sin embargo, ninguna fe organizada ha sido eterna: en opinión de Peirce, la crítica ha ejercido sobre ellas un efecto corrosivo, y la historia les ha otorgado una nueva dimensión y en todos los casos les ha dado un carácter particular. El método del a priori considera que las propias proposiciones fundamentales están de acuerdo con la razón; sin embargo, señala Peirce, la razón de un filósofo no se identifica con la razón de otro filósofo, como demuestra la historia de las ideas metafísicas. El método del a priori conduce al fracaso porque «convierte la investigación en algo parecido al desarrollo del gusto»; es un método que «no difiere de manera esencial del método de la autoridad». Como consecuencia, por uno u otro motivo, los tres métodos -la tozudez, la autoridad Y el a priori- resultan inadecuados. Si queremos establecer con validez nuestras creencias, según Peirce hemos de apelar al método científico, que es el único correcto. 2.2. Deducción, inducción y abducción En la ciencia encontramos tres modos distintos y fundamentales de razonamiento: la deducción, la inducción y lo que Peirce llama «abducción». La deducción es un razonamiento que no puede conducir desde premisas verdaderas a conclusiones falsas. La inducción es «una argumentación que -partiendo del conocimiento de que determinados miembros de una clase, elegidos al azar, poseen determinadas propiedades- extrae la conclusión de que todos los miembros de la misma clase las poseerán igualmente». La inducción, afirma Peirce, se mueve en una línea de hechos homogéneos; clasifica y no explica. En cambio, el salto desde los hechos homogéneos hasta sus causas se produce a través del tipo de razonamiento que Peirce califica de abducción, y cuyo esquema es el siguiente: 1. Es observado C, que es un hecho sorprendente. 2. Empero, si fuese verdad A, entonces C sería natural. 3. Por lo tanto, hay motivo para sospechar que A es verdad. Este tipo de argumentación nos indica que, con objeto de hallar una explicación acerca de un hecho problemático, debemos inventar una hipótesis o conjetura desde la cual se puedan deducir consecuencias. A su vez, éstas deben ser examinadas inductivamente, es decir, de modo experimental. De esta manera la abducción queda vinculada íntimamente con la deducción y con la inducción. Por otra parte, la abducción muestra que las creencias científicas siempre son falibles, porque las comprobaciones experimentales siempre podrán desmentir las consecuencias de nuestras conjeturas: «Para una mente científica, una hipótesis siempre se halla en comprobación.» 2.3. Cómo aclarar nuestras ideas: la regla pragmática El método para fijar las creencias es el método científico. Éste consiste en formular hipótesis y someterlas a control, basándose en sus propias consecuencias. De esta forma, Peirce aplicaba a la lógica de la investigación científica su regla pragmática, que es válida también en el ámbito de la teoría del significado y que su autor presenta en el ensayo How to make our Ideas clear (Cómo aclarar nuestras ideas), de 1878. En esencia, Peirce sostiene que «un concepto -el significado racional de una palabra o de otra expresión- consiste exclusivamente en sus reflejos concebibles acerca de la conducta vital; por eso, a partir del momento en que resulta obvio que nada de lo que resulte del experimento tiene un reflejo directo sobre la conducta vital, si uno logra definir con precisión todos los fenómenos experimentales concebible s que implique la afirmación o la negación de un concepto, se tendrá como consecuencia una definición completa de dicho concepto, y en éste no hay absolutamente nada más». Por lo tanto un concepto se reduce a sus efectos experimentales concebibles; a su vez estos efectos experimentales se reducen a acciones posibles (acciones que pueden llevarse a cabo en el momento en que se presente la ocasión). La acción, por su parte, se refiere exclusivamente a aquello que afecta los sentidos. Por ejemplo, el concepto de vino se reduce a determinados efectos controlables de esta substancia, que constituyen para nosotros un anuncio de que -a este respecto, ante aquellas cosas que creemos que son vino- nos hemos de comportar de una manera adecuada a las cualidades que creemos que el vino posee. De este modo, para nosotros las creencias son reglas de acción posible. Así se pone en claro la máxima pragmática: «Consideremos cuáles son los efectos, cuyas consecuencias prácticas sean concebibles, que pensamos que tiene el objeto de nuestra concepción. Entonces, toda nuestra concepción del objeto consiste en la concepción de estos efectos.» Lo dicho sirve para poner en evidencia que el pragmatismo de Peirce no reduce en absoluto la verdad a la utilidad, sino que más bien se estructura como una lógica de la investigación o una regla metodológica que contempla la verdad in fieri, en el sentido de que considera verdaderas aquellas ideas cuyos efectos concebibles resultan fortalecidos por un éxito en la práctica, éxito que jamás es definitivo y absoluto. La verdad, escribe Peirce, reside en el futuro. Por eso, el pragmatismo de Peirce es un empirismo que, a diferencia del empirismo clásico, manifiesta una tendencia hacia el futuro, e insiste sobre el control continuado y el posible uso futuro de nuestros conocimientos. Éstos no son fruto de experiencias
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    25 autoevidentes, nitampoco proposiciones absolutas e incontrovertibles, sino ideas sometidas a un control (que nunca es definitivo) sobre sus consecuencias prácticas concebibles. 2.4. La semiótica Junto con estas concepciones Peirce formuló una teoría de los signos. Para Peirce, «todo el pensamiento es un signo y participa esencialmente de la naturaleza propia del lenguaje»; «no es posible pensar sin signos»; «todo pensamiento es signo». «Un signo o "representamen" es algo que ocupa el lugar de alguien, en vez de otra cosa, desde una capacidad o un punto de vista determinados.» En otras palabras, Peirce sostiene que en toda situación comunicativa existe una propiedad característica, que consiste en que la estructura de dichas situaciones está integrada por un triple término; el signo (primer término) está en función del objeto (segundo término) en relación con el intérprete (tercer término). Esta concepción pone de manifiesto el aspecto pragmático (relación de los signos con el intérprete) de toda situación o acontecimiento significativo, sobre lo cual Charles Morris insistirá más adelante. Una vez que se ha puesto en evidencia la naturaleza triádica del signo, Peirce elabora tablas semióticas mediante un análisis del signo en sí mismo respecto del objeto o en relación con el intérprete. En sí mismo considerado, un signo puede ser 1) un «cualisigno» (qualisign), por ejemplo, una percepción de un color: 2) un «signisigno» (signisign), que puede ser cualquier objeto; 3) un «legisigno» (legisign), por ejemplo, una ley o una convención. En cambio, considerado en relación con el propio objeto un signo puede ser: 1) icono (icon), por ejemplo, una imagen especula; un dibujo o un diagrama; 2) índice (index), por ejemplo, una señal, un gemido, una escala graduada; 3) un símbolo (symbol), en el sentido en que un relato, o sustantivo o un libro son un signo. Si analizamos el signo en relación con el intérprete, tenemos: 1) un «rema» (rhema), es decir, una proposición con objeto indeterminado y cuyo predicado indica caracteres posibles: por ejemplo, x es amarillo; 2) un «dicisigno» (dicísign), por ejemplo, una proposición cuyo sujeto indica un objeto o un acontecimiento, y su predicado indica una de sus cualidades: la rosa es amarilla; 3) un argumento (argument), que es una cadena de tres dicisignos por lo menos, sometidos a las leyes de la inferencia; todo silogismo es un ejemplo de argumento. Peirce calificó de cuasi necesaria su teoría de los signos y, de acuerdo con su falibilismo, consideró que los resultados de su investigación eran propuestas «eminentemente falibles». Mientras tanto, sin embargo, se había internado por una senda que, a continuación, los estudios de semiótica exploraron en profundidad. Para Peirce, todo el pensamiento es signo; llega incluso a decir que «la palabra o el signo que utiliza el hombre es el hombre mismo). El pensamiento es de naturaleza lingüística; no se piensa sin signos. Este es el fundamento del carácter público del conocimiento humano, porque el lenguaje es público por su propia naturaleza. En resumen, al igual que Kant trató de deducir de modo trascendental las categorías y constituir una tabla con ellas, Peirce estudió las propiedades fundamentales de los signos. 2.5. La faneroscopía Según Peirce existen tres tipos de razonamiento (deducción, inducción y abducción); además, el signo es de naturaleza triádica. En su opinión, hay asimismo tres categorías distintas y fundamentales, que denomina «primeridad» (firstness), «segundidad» (secondness) y «terceridad»(thirdness), aunque también las llame a veces modos de ser (modes of being) o ideas (ideas). En opinión de Peirce, se trata de tres conceptos tan amplios e indefinidos que resultan difíciles de aprehender y que pueden descuidarse con facilidad. Sin embargo, son tres conceptos «presentes de manera perpetua en cualquier punto de la teoría de la lógica». Lo primero, lo segundo y lo tercero constituyen los rasgos esenciales del fenómeno o, como Peirce lo denomina, phaneron. La investigación acerca de dichos caracteres es la «faneroscopía», que a criterio de Peirce se configura como «la más primaria de las ciencias positivas», como «un método para examinar cualquier experiencia con el propósito de extraerle sus características más generales y más absolutamente necesarias [...]; es un camino para llegar a las categorías universales». Éste es el camino que recorrieron Aristóteles, Kant y Hegel. Desde un principio, Peirce estuvo convencido de que las categorías kantianas poseían un carácter restringido, y no concibió las categorías como estructuras estáticas sino como modelos dinámicos. Ahora bien, «lo primero es el concepto de ser o existir con independencia de cualquier otra cosa». Lo primero es la pura presencia del fenómeno. Lo primero es el universo durante su primer amanecer. «Lo que fue el mundo para Adán eI día que éste abrió los ojos ante él, antes de que pudiese llevar a cabo distinciones o hacerse consciente de su propia existencia: esto es lo primero, presente, inmediato, fresco, vital, original espontáneo, libre, vivido: consciente y evanescente.» Quizás el lenguaje de la música, la poesía o cierto tipo de pintura nos pueden permitir vislumbrar la inefabilidad, la inmediatez y lo puramente cualitativo que hay en las cosas, tal como éstas se presentarían más allá de las distintas redes conceptuales a través de las cuales entramos en relación con el mundo. Lo primero es el ámbito del feeling, el sentir. Expresa las «nociones de frescura, vitalidad, espontaneidad y libertad», manifiesta una naturaleza que se muestra «espontáneamente con vida». Lo segundo es el hecho en bruto. Existencia quiere decir presencia en un universo de experiencias. «y dicha presencia comporta que todo existente se halle en una relación de reacción dinámica ante todas las demás cosas del universo. La existencia, pues, posee un carácter diádico.» Esto ocurre en el sentido de que la existencia es aquel modo de ser que se vuelve explícito a través de la oposición ante otro. Por ejemplo, dice Peirce, afirmar que una mesa existe quiere decir que es dura, opaca, pesada, que resuena, esto es: produce efectos inmediatos sobre los sentidos y también produce efectos puramente físicos, atrae la tierra (es pesada); reacciona dinámicamente ante las demás cosas (posee fuerza de inercia); resiste a la presión (es elástica), posee una específica capacidad de calor, etc. «El hecho combate por llegar a la existencia […]. El hecho sucede. Tiene su aquí y su ahora; y en dicho espacio debe ganarse la vida [...]; sólo se puede concebir un hecho en la medida en que éste conquiste su realidad en lucha con las demás realidades.» La existencia, por lo tanto, es diádica. La segundidad es el concepto de «relación con». Lo primero ofrece la presencia posible de un hecho, y lo segundo, su efectiva presencia en bruto. La terceridad, en cambio, hace referencia al aspecto inteligible de la realidad. Lo tercero es el reino de la ley, ley que «está por encima de toda multitud» y no tiene nada de rígido o de monolítico. Es «el hábito de contraer hábitos, que un universo en continuo desarrollo adquiere y manifiesta cada vez en un grado mayor».
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    26 2.6. Lacosmología: tiquismo, sinequismo y agapismo Llegamos así a la cosmología de Peirce. Éste ve en el universo una tendencia a establecer leyes. «En el pasado infinitamente distante vemos que hubo un momento en el que no había ninguna ley, sino exclusivamente indeterminación; en el futuro, infinitamente distante, presagiamos que habrá un momento en el que ya no subsistirá ninguna indeterminación, ya no existirá el azar, sino el reino total de la vida. No obstante, en cualquier fecha pasada que se pueda establecer, por atrás que uno se remonte, seguirá existiendo una cierta tendencia a la uniformidad; y en cualquier fecha que se pueda prever en el futuro, siempre se dará una ligera distorsión de la ley.» En substancia, la atrevida conjetura cosmológica de Peirce consiste en la tesis según la cual todas las cosas tienden a adquirir hábitos, aunque en la naturaleza siempre existirá la discontinuidad, es decir, la irregularidad y lo imprevisible. En esto consiste el «tiquismo» (τύκε, azar, hado) de Peirce, al que se une el sinequismo» (συνεκέ, continuo), que significa que el principo de continuidad estructura todo el Universo, en la medida en que la materia y la psique evolucionan de acuerdo con una tendencia a la generalización, la repetición, la continuidad y la adquisición de costumbres o -mejor dicho- de leyes-costumbres. Estrechamente vinculada con el sinequismo se halla la noción de agapismo (αγαπή, amor), la doctrina del amor evolutivo. El universo avanza, evoluciona; las cosas en interacción mutua, crecen. La evolución transcurre desde un momento inicial extremadamente indeterminado, hasta la determinación absoluta. La evolución parece tener una finalidad, y por esto Peirce rechaza el enfoque materialista y mecanicista del universo. Para comprender la evolución del universo hemos de admitir la presencia de una fuerza, una energía que mueve y Peirce llama ágape, o amor, a esta fuerza. En palabras de Dante, el amor es el «que mueve el sol y las demás estrellas». Este amor evolutivo que impulsa la aventura del universo es semejante a la tensión platónica hacia el sumo bien, o si se prefiere, es análogo a la progresiva realización de la idea hegeliana. Si se consideran las aportaciones de Peirce a la lógica simbólica (Peirce profundizó y amplió el cálculo de Boole, y la lógica de las relaciones le debe significativos avances), a la metodología científica ya la semiótica, y si además tenemos en cuenta su indeterminismo Y su falibilismo («Sócrates -dice Peirce- [...] habría quedado muy satisfecho de que se le hubiese vencido en una discusión, porque gracias a ello habría aprendido algo»), comprenderemos con toda claridad las razones del éxito que tuvo Peirce -aunque con carácter tardío- y del influjo considerable y duradero que ejerció sobre el pensamiento contemporáneo. 3. EL EMPIRISMO RADICAL DE WILLIAM JAMES 3.1. El pragmatismo es sólo un método John Dewey dijo que «Peirce escribió como un lógico, y James, como un humanista». En efecto, con Peirce nos enfrentamos a la versión lógica del pragmatismo, mientras que con James aparece su versión moral y religiosa, a pesar de que James fuese doctor en medicina y hubiese enseñado fisiología y anatomía en la universidad de Harvard. James (Nueva York, 1842-Chocorua, New Hampshire, 1910) fue quien lanzó el pragmatismo como nueva filosofía en 1898. Bajo su dirección el pragmatismo se hizo famoso en todo el mundo. A través de las concepciones propuestas por James, el pragmatismo llegó a gran cantidad de personas. «EI pragmatismo -afirma James- representa una actitud muy corriente en filosofía, la actitud empirista, pero la representa en mi opinión de una forma más radical y menos criticable que en el pasado. Un pragmatista da resueltamente la espalda, de una vez por todas, a gran número de posturas muy apreciadas por los filósofos profesionales. Huye de la abstracción de las soluciones verbalistas, de las malas razones a priori de los principios fijos, de los sistemas cerrados y de los falsos absolutos. Aspira a la concreción y a la adecuación, a los hechos, a la acción y a la fuerza. Esto significa que hace prevalecer una actitud empirista sobre la racionalista, la libertad y la posibilidad contra el dogma, el artificio y la pretensión de una verdad definitiva. El pragmatismo no se declara a favor de un resultado en particular. No es más que un método.» Por lo tanto, el pragmatismo se configura en primer lugar como una actitud de búsqueda, como «una disposición a apartar la mirada de las cosas primeras, de los principios, de las categorías y de las pretendidas necesidades, para contemplar en cambio las cosas últimas, los resultados, las consecuencias y los hechos». El pragmatismo es un método para obtener claridad en las ideas que poseemos acerca de los objetos. Este método nos obliga a «considerar cuáles son los efectos concebibles que ésta [idea] puede implicar, qué sensaciones debemos esperar y qué reacciones hemos de preparar. Nuestra concepción de estos efectos, ya sea inmediata o remota, se identifica con la concepción que tengamos del objeto en su integridad, en la medida en que dicha concepción posea un significado positivo.» 3.2. La verdad de una idea se reduce a su capacidad de actuar En este punto, parecería que las ideas de James sobre el pragmatismo (expuestas en su ensayo Pragmatismo de 1907) no difieren de las de Peirce. Sin embargo, no es así exactamente. Para James, «las ideas (que son parte de nuestra experiencia) se convierten en verdaderas en la medida en que nos ayudan a obtener una relación satisfactoria con las demás partes de nuestra experiencia, resumiéndolas por medio de esquemas conceptuales [...]. Una idea es verdadera cuando nos permite avanzar y nos lleva de una parte a otra de nuestra experiencia, enlazando las cosas de un modo satisfactorio, actuando con seguridad, simplificando y economizando esfuerzos». Tal es, continúa James, «la concepción "instrumental" de la verdad que se enseña en Chicago con tanto éxito, la concepción difundida con tanta brillantez en Oxford, según la cual la verdad de nuestras ideas significa su capacidad de "actuar".» De este modo, la verdad de las ideas se identificaba con su capacidad de actuar, con su utilidad para mejorar o volver menos precaria la condición vital de un individuo. El haber defendido la equivalencia entre la verdad de una idea y su capacidad de actuar -su satisfactoriness, su utilidad- hizo que se le dirigieran a James toda una serie de críticas. La primera de todas afirmaba que la satisfacción inmediata del sujeto no garantiza a la idea el amplio consenso y la validez que le brindan las técnicas de control experimental. Por ello, en el escrito El significado de la verdad (1909), James rectificó algunas de sus tesis, afirmando que lo verdadero es útil, con la condición de que se añada que es útil para nuestro intelecto, que exige coherencia y referencia a los hechos. No hay que olvidar el hecho de que -también
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    27 en elensayo Pragmatismo- James había sostenido que «la verdad de una idea no consiste en una estancada propiedad suya.» Existe un proceso de verificación que es el que convierte en verdadera la idea. «Una idea se convierte en verdadera, los acontecimientos la vuelven verdadera. Su verdad es de hecho un acontecimiento, un proceso: más exactamente, el proceso de su verificarse, de su verificación.» Las ideas, según James, «son aquellas que podemos asimilar, convalidar, confirmar y verificar. Son falsas aquellas con las cuales no podemos hacer tal cosa.» Las ideas o teorías verdaderas, para James, son aproximaciones mejores que las ideas precedentes, y solucionan los problemas de un modo más satisfactorio. «La posesión de la verdad, lejos de ser un fin, no es más que un medio para otras satisfacciones vitales.» 3.3. Los principios de la psicología y la mente como instrumento de adaptación El haber interpretado erróneamente la regla pragmática de Peirce; el haber identificado a éste con Schiller y Papini; el haber puesto en un mismo saco y no siempre con claridad el convencionalismo de Duhem y Poincaré, el empiricriticismo de Mach y de Avenarius, junto con elementos voluntaristas, han provocado que, con respecto a la teoría del significado y la teoría de la verdad, se alzasen contra James las críticas más diversas. En cualquier caso, afirma A. Santucci, esto no es óbice para que aún en nuestros días el pragmatismo de James se nos aparezca como una ventana abierta sobre las acciones humanas, dentro de un edificio epistemológico. En 1890 James publica los dos volúmenes que constituyen sus Principios de psicología. Esta obra tuvo distintas fuentes, muy avanzadas para su época, como por ejemplo la psicofísica de Fechner (para quien la intensidad del estímulo crece en proporción geométrica, mientras que la propia sensación crece en proporción aritmética), la psicología evolucionista de Wundt, la psicopatología (que con Binet, por ejemplo, tocaba el tema de la conciencia subliminal) y las doctrinas evolucionistas de Darwin y Huxley. James considera que la fórmula spenceriana -según la cual «la esencia de la vida mental y la esencia de la vida corporal son idénticas, esto es, la adaptación de las relaciones internas a las externas»- había prestado un gran servicio a la psicología. Dicha fórmula -comenta James- puede calificarse de encarnación de la vaguedad, pero «dado que considera el hecho de que las mentes habitan en medios que actúan sobre ellas y sobre los cuales reaccionan a su vez, y puesto que coloca a la mente en lo concreto de sus relaciones, esta fórmula resulta inmensamente más fecunda que la vieja psicología racional, que consideraba que el alma era una cosa separada y autosuficiente, y lo único que pretendía estudiar era su naturaleza y su prioridad». En realidad, James transforma la mente en un instrumento dinámico, que sirve para la adaptación ambiental. La vida psíquica se caracteriza por un fatalismo que se manifiesta como una energía selectiva, ya desde el acto elemental de la sensación. Por todo ello, a James ya no le servía la vieja noción de alma; asimismo, criticaba a los asociacionistas que reducían la vida psíquica a una combinación de sensaciones elementales; criticaba a los materialistas, con su pretensión de identificar los fenómenos psíquicos con los movimientos de la materia cerebral. James considera que la conciencia es una especie de fluir continuado: habla de una stream of thought (corriente de pensamiento). La única unidad que se puede hablar en la stream of consciousness es aquella por la cual el pensamiento «difiere en todo momento del que aparecía en un momento anterior, y se lo apropia junto con todo lo que este último llama suyo.» La «experiencia pura» se le aparece como «el gigantesco flujo vital que suministra el material para nuestra reflexión posterior». La relación sujeto-objeto es algo derivado, en opinión de James. (La «experiencia pura» recuerda a Mach ya Avenarius. El «flujo vital» nos hace pensar en el élan vital de Bergson.) Concebir la mente como instrumento de adaptación al ambiente llevó a James a ampliar el objeto de estudio de la psicología. Este ya no se limitaría exclusivamente a los fenómenos perceptivos e intelectivos, sino también a los condicionamientos sociales o fenómenos como los concernientes al hipnotismo, la disociación o el inconsciente. Sobre estos temas James llevó a cabo análisis muy sofisticados y críticas sagaces, y además anunció con antelación muchas doctrinas que el conductismo, la psicología de la Gestalt y el psicoanálisis desarrollarían con posterioridad. 3.4. La cuestión moral: ¿cómo se jerarquizan y se escogen ideales contradictorios? En numerosos escritos de James está presente el problema ético, que se afronta de manera explícita en dos escritos fundamentales para su concepción pragmatista: El filósofo moral y la vida moral, de 1891 y La voluntad de creer, de 1897. En este último ensayo James plantea cuestiones relativas a los valores, que no pueden decidirse apelando a las experiencias sensibles. «En primer lugar, las cuestiones morales no consienten que su solución provenga de una prueba sensible. En efecto, una cuestión moral no es una cuestión acerca de lo que existe, sino de lo que está bien o estaría bien que existiese.» La ciencia puede decimos lo que existe o no. Sin embargo, con respecto a las cuestiones más urgentes tenemos que consultar las «razones del corazón». Hay decisiones que debe tomar cada hombre: se refieren al sentido último de la vida, al problema de la libertad humana, la dependencia del mundo con respecto a una inteligencia ordenadora y rectora, la unidad monista del mundo, etc., cuestiones que en todos los casos son imposibles de solucionar en un plano teórico y que únicamente pueden afrontarse a través de una elección pragmática. Volvamos al tema de los valores, no obstante. Los hechos físicos existen o no existen, y en cuanto tales, no son ni buenos ni malos: «El ser mejor no es una relación física.» Lo cierto es que el bien y el mal sólo existen en relación con el hecho de que satisfacen o no las exigencias de los individuos. Tales exigencias, que reflejan una enorme diversidad de necesidades e impulsos diferentes, generan un universo de valores que a menudo resultan contradictorios. Entonces, ¿cómo unificar y jerarquizar estos ideales distintos y a menudo en contradicción? James responde a este interrogante decisivo lo siguiente: habrá que preferir aquellos ideales cuya realización comporte la destrucción de la menor cantidad posible de otros ideales, y un universo más rico en posibilidades. Como es natural, un universo de esta clase no es un dato de hecho, no está en absoluto garantizado y se plantea como simple regla que caracteriza la voluntad moral en cuanto tal. Pocos filósofos han exaltado tanto como James las energías del individuo, defendiéndolo contra cualquier forma de autoritarismo y de absolutismo ideológico. En contra de Spencer - que hablaba de un orden moral resultante de un continuado y necesario progreso, indiferente a las iniciativas del individuo- James (en su escrito Los grandes hombres y su
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    28 ambiente, 1880)sigue las huellas de la idea darwiniana de las variaciones espontáneas sobre las que actúa el ambiente, y pone de manifiesto la iniciativa Y la originalidad del individuo, iniciativa y originalidad que el ambiente puede adoptar y rechazar. No cabe duda de que la acción de los individuos no siempre tiene éxito, pero en opinión de James las comunidades humanas llegan a marchitarse sin el impulso innovador y creativo de los individuos y, por otro lado, los impulsos fenecen cuando carecen de la simpatía de la comunidad. En cualquier caso, James apreciaba en gran medida el respeto por los demás, la tolerancia de las ideas, la preocupación porque los talentos mejor dotados y las cualidades más excelentes pudiesen consolidarse. En 1903 James escribía: «Nos ha absorbido el gran partido cosmopolita e internacional de la libertad, el partido de la conciencia y de la inteligencia. Somos únicamente su sección norteamericana, que combate contra las fuerzas oscuras e inferiores, que cumple con su propia obligación en la larguísima campaña a favor de aquella verdad y aquella conducta leal que habrán de fortalecerse en todos los países del mundo hasta que éste acabe. En todas partes se libra la misma guerra con nombres diferentes: la luz contra las tinieblas, el derecho contra la arbitrariedad, el amor contra el odio. El Señor de la vida está con nosotros, y no podemos fracasar siempre.» James no se limitó a proclamar estos ideales. También se esforzó por indicar cuáles podían ser algunas de las condiciones necesarias para su realización, como cuando en El equivalente moral de la guerra. (1904) proponía un servicio civil y no militar, en el que las virtudes militares (el pundonor, la virilidad, la pasión por la lucha, etc.) se habrían de ejercer contra las adversidades de la naturaleza y en obras de justicia social «luchando por el reinado de la paz» y por «el paulatino advenimiento de una especie de equilibrio socialista». 3.5. La variedad de la experiencia religiosa y .el universo pluralista La otra gran obra de William James, La variedad de la experiencia religiosa, es de 1902, y en ella se propone antes que nada una rica fenomenología de la experiencia religiosa. James se muestra contrario a los positivistas, que vinculaban la religión a fenómenos degenerativos. El empirismo radical de James no quiere que la comprobación de la riqueza de las experiencias humanas se vea obstaculizada por un juicio de valor. La vida religiosa no da pie a equívocos: pone a los hombres en contacto con un ordenamiento invisible y modifica la existencia humana. Según James, el estado místico es el momento más intenso de la vida religiosa y actúa como si ensanchase el campo perceptivo, abriéndose posibilidades desconocidas para el control racional. La actitud mística no puede convertirse en garantía de una teología en particular. Al contrario, James piensa que la experiencia mística tiene que defenderse de la filosofía. Vemos aquí cómo James pasa desde una descripción de la experiencia mística hasta su valoración, considerándola como acceso privilegiado -inalcanzable por medios ordinarios- a un Dios que potencia nuestras acciones y que es «el alma y la razón interior del universo», un universo pluralista en el que Dios (que no es el mal ni es el responsable del mal) es concebido como una persona espiritual que nos trasciende y nos llama a cooperar con él. Un universo pluralista (1909) es una de las últimas obras de James, en la que éste trata de liberar la experiencia religiosa de la angustia del pecado angustia arraigada en la tradición puritana de Nueva Inglaterra, y en la que se concibe a Dios como ser finito. «Dios, en la vida religiosa del hombre corriente, no designa la totalidad de las cosas, líbrenos el cielo sino únicamente su tendencia ideal. Es una persona sobrehumana que no llama a colaborar con sus propósitos y que lleva a buen fin los nuestros, si poseen valor. Actúa en un medio externo, tiene enemigos y límites [...]. Dios, se ha dicho, no puede ser finito. Pero yo creo que el único Dios que merece tal nombre tiene que ser finito. [...]. Además, si es que existe lo absoluto -y se trata de una hipótesis que hay que dejar abierta- consistirá en la totalidad más amplia, de la cual Dios sólo representa su parte ideal, y difícilmente puede entenderse como hipótesis religiosa de acuerdo con el punto de vista generalizado de los hombres. El nombre más adecuado para la emoción que puede suscitar es el de "emoción cósmica".» Según James, Dios no es el todo: para utilizar la expresión de Whitehead, se trata de un Dios-compañero. Para Huxley la religión era «un abismo de inmortalidad». En cambio, la noción que de ella tiene James es muy distinta. Este se dirige hacia la religión con una mirada profundamente humana, como enfrentándose con un postulado práctico o una hipótesis vital, fruto de una opción que no podemos rehuir. El hombre religioso compromete en su fe sus días y su destino, y se descubre a sí mismo sin ninguna garantía, en toda su riqueza de posibilidades. A diferencia de otros filósofos, por ejemplo, los positivistas, James -a pesar de todas las críticas de orden teórico que se puedan formular contra él- elaboró una filosofía arraigada en la concreción; trató de captar los elementos humanos y las urgentes exigencias de orden práctico que se hallaban vinculadas con la filosofía y con la religión. Y si bien es cierto que en él confluyen y se encarnan las esperanzas y los entusiasmos del nuevo mundo, las energías y las tensiones de una sociedad industrial en expansión, también es verdad que James jamás rindió culto a la ciencia. La consideraba como una fidelidad a los hechos, a la realidad, Y como un baluarte contra el pensamiento carente de significación. Sin embargo, para James la vida va más allá de la ciencia. «La deshumanización de las ciencias» significaba para él una amenaza que pendía sobre la felicidad y la realización del individuo.