El helenismo, que abarca desde la muerte de Alejandro Magno hasta la incorporación de Egipto al imperio romano, se caracteriza por la mezcla de culturas y el desarrollo de nuevas religiones. La filosofía helenística, aunque no original, se nutrió de pensadores como Sócrates, Platón y Aristóteles y se manifiesta en corrientes como el cinismo, estoicismo, escepticismo, epicureísmo y neoplatonismo. Cada una de estas corrientes busca abordar la ética y la búsqueda de la felicidad, adaptando ideas sobre la naturaleza, el sufrimiento y la vida humana.