Este documento describe varias herejías que surgieron en los primeros siglos del cristianismo, incluyendo los judaizantes, gnósticos, maniqueos, montanistas y novacionos. También describe cómo la Iglesia comenzó a desarrollar credos para definir su doctrina en respuesta a estas herejías, y cómo los padres de la Iglesia como Ireneo defendieron la ortodoxia cristiana frente a herejías como el gnosticismo y el marcionismo.