El documento aborda la evolución histórica de la teología moral cristiana desde la antigüedad hasta la modernidad, destacando contribuciones clave de personajes como San Agustín y Santo Tomás de Aquino. Se discuten las transiciones en el pensamiento moral, la relación entre la moralidad y la conciencia, así como el impacto de cambios sociales y económicos en la moral. Finalmente, se menciona la importancia del Concilio Vaticano II en la renovación de la reflexión teológica moral.