El documento describe la Ilustración como un movimiento intelectual europeo del siglo XVIII caracterizado por la exaltación de la razón. Los ilustrados tenían fe en que la aplicación de la razón a todos los aspectos de la vida humana permitiría el progreso económico y cultural ilimitado, así como la consecución de la felicidad. Proponían reformas lentas de la sociedad mediante reyes y gobiernos absolutos para lograr la libertad y el bienestar del pueblo.