El documento describe la evolución de las empresas en los Estados Unidos entre 1880 y 1900, pasando de estructuras funcionales independientes a empresas integradas verticalmente bajo el control de oficinas centrales. Las grandes corporaciones como Standard Oil y American Bell Telephone adoptaron este modelo de administración centralizada. A medida que las empresas crecían en tamaño y complejidad, los fundadores empresariales dieron paso a organizadores profesionales para administrar de manera eficiente sus vastos negocios.