El imperio inca estaba gobernado por el Inca, que vivía en la capital Cuzco. El Inca era considerado el representante del dios sol y tenía poder absoluto. Los niños eran educados según el papel que desempeñarían como adultos, ya sea como administradores, sacerdotes o guerreros. La máxima autoridad del imperio era el emperador Inca, quien representaba al dios sol y vivía en el palacio real de Cuzco.