Los incas fundaron su imperio en el siglo XV en los Andes suramericanos, expandiéndose desde Ecuador hasta el centro de Chile. Su sociedad estaba estratificada y se basaba en la agricultura en terrazas y el tributo a través del trabajo comunitario. El Inca gobernaba como un dios viviente con la ayuda de nobles, sacerdotes y funcionarios, y mantenía unificado al imperio a través de la lengua quechua y el culto al dios Sol.