El documento contrasta la inmutabilidad y mutabilidad del signo lingüístico. Explica que la inmutabilidad se refiere a que el significado de un signo es absoluto e incambiable dentro de una comunidad lingüística. Sin embargo, también reconoce que la mutabilidad permite que el significado de los signos cambie a través del tiempo debido a la evolución natural de la lengua, como se ilustra con los ejemplos de la palabra "banco" y cómo el significado de "necare" cambió del latín al francés.