La agresión puede ser el resultado de factores innatos o aprendidos. La teoría del aprendizaje social explica que los niños aprenden conductas agresivas a través de la imitación de modelos agresivos y el refuerzo. Factores como la afectividad negativa, el estrés, la frustración y el contexto sociocultural también influyen en la probabilidad de comportamiento agresivo. La familia y la escuela son entornos clave que moldean la agresividad en la infancia a través de la interacción, disciplina y modelos de conduct