La alimentación y la actividad física son fundamentales para el crecimiento y desarrollo de los niños. Una dieta equilibrada que incluya proteínas, hidratos de carbono, grasas, vitaminas y minerales, así como realizar ejercicio físico de forma regular, ayudan a mantener un peso saludable y prevenir enfermedades. Los educadores deben fomentar hábitos alimenticios y de actividad física adecuados entre los niños.