Brasil es un país continental con grandes desafíos debido a su tamaño y población. Presenta una marcada asimetría entre las grandes ciudades y el resto del territorio, lo que dificulta la prestación de servicios y genera desigualdades. El sistema de salud refleja esta división social al ofrecer atención de calidad desigual para ricos y pobres. Aunque Brasil ha emprendido reformas desde 2009, aún queda trabajo por hacer para construir un sistema equitativo y de calidad para todos los brasileños.