La política industrial actual en España tiene tres objetivos principales: 1) aumentar la competitividad industrial, 2) lograr un reparto más equilibrado de la industria en el territorio, y 3) garantizar la sostenibilidad industrial. Para lograr estos objetivos, el gobierno implementa políticas sectoriales, estructurales y territoriales, incluyendo apoyar a pymes e innovación, corregir desequilibrios territoriales, y promover la industria verde para proteger el medio ambiente.