Las crisis empresariales pueden variar desde problemas de producto hasta de reputación y requieren un manejo cuidadoso, donde la transparencia y la comunicación positiva son claves. Es esencial detectar las crisis a tiempo, mantener la calma y definir correctamente si una situación constituye una crisis, además de responder adecuadamente. La forma en que se maneje una crisis impactará las relaciones futuras, por lo que se deben seguir protocolos y ser pacientes en la respuesta.