Las leucemias agudas forman un grupo heterogéneo de enfermedades que difieren en etiología, pronóstico y tratamiento. La leucemia linfoblástica aguda afecta principalmente a niños menores de 6 años, mientras que la leucemia mieloide aguda es más común en adultos mayores de 60 años. El diagnóstico requiere examen morfológico y de laboratorio de médula ósea y sangre periférica para identificar la presencia de células leucémicas.