Los mariscos son una importante fuente de proteínas y nutrientes para la humanidad desde tiempos antiguos. Existen tres clases principales de moluscos comestibles - gasterópodos, lamelibranquios y cefalópodos - así como crustáceos como langostas y cangrejos. Aunque los mariscos ofrecen muchos beneficios nutricionales, también representan riesgos si se consumen crudos o proceden de aguas contaminadas, pudiendo causar enfermedades como gastroenteritis.