El documento aborda el concepto de salud mental como un estado de bienestar integral que abarca factores biopsicosociales y no solo la ausencia de trastornos mentales. Se enfatiza la importancia de la salud mental comunitaria, la prevención y la atención ambulatoria, así como la necesidad de un enfoque interdisciplinario en el tratamiento. Además, se propone la participación activa del individuo en su propio cuidado y en el desarrollo de estrategias para mejorar la calidad de vida en la comunidad.