La comida mexicana se originó a partir de la fusión de las comidas de los pueblos indígenas con los alimentos introducidos por los españoles durante la conquista. Los olmecas y mayas cultivaron maíz, chiles y cacao, mientras que los aztecas comían una variedad de animales domesticados e insectos. Tras la llegada de los españoles, se añadieron nuevos ingredientes como carnes de res, cerdo y pollo, dando lugar a la rica gastronomía mexicana de hoy.