El documento describe el origen y evolución del castellano. Señala que el latín vulgar se propagó en España desde el siglo III a.C. y se impuso a las lenguas ibéricas y al vasco. Otras lenguas como el griego y el árabe también influyeron en el vocabulario del castellano. El vasco afectó la fonética del castellano con la introducción de la vibrante múltiple y la aspiración de las f iniciales.