El documento describe los ocho aspectos mínimos necesarios para garantizar la normalidad escolar, destacando la mejora del liderazgo académico, la puntualidad de estudiantes y maestros, y la disponibilidad de materiales didácticos. Se enfatiza la importancia de mantener un ambiente propicio para el aprendizaje y de involucrar a todos los actores educativos en la consolidación de competencias en lectura, escritura y matemáticas. Las acciones propuestas buscan prevenir la deserción y el rezago educativo mediante un seguimiento sistemático y la evaluación continua de los procesos escolares.