El documento explora la relación entre pensamiento complejo y formación basada en competencias, destacando la importancia de un enfoque multidimensional que integre aspectos personales, sociales y laborales. Se enfatiza en la necesidad de un proyecto ético de vida que dirija el desarrollo humano, así como la integración de conocimientos para contrarrestar la especialización excesiva. Además, se analizan las influencias históricas y contextuales que han dado forma al concepto de competencias en la educación y el trabajo.