Adam Smith explica que la división del trabajo conduce a una mayor especialización y productividad a nivel global y local. Identifica dos ámbitos de división del trabajo: 1) entre trabajos diversos orientados a fines diversos, y 2) dentro de cada proceso de producción en fases especializadas. Esto permite ahorrar tiempo a través de la especialización, reducir errores al simplificar funciones, e innovar maquinaria.