El documento discute la importancia de la equidad de género en la gestión territorial rural. Señala que las tareas no valoradas de las mujeres, como el abastecimiento de agua, aumentan su trabajo y limitan su papel comunitario. También describe cómo las actividades productivas dirigidas por mujeres mejoran sus ingresos y dietas, y contribuyen a la economía local a través del turismo y la artesanía. Finalmente, enfatiza que empoderar a las mujeres es clave para asegurar la participación de otros grupos marginados como los jóvenes,