La práctica evaluó los efectos del etanol en un cobayo mediante su administración vía parenteral. El cobayo mostró síntomas como cefalea y convulsiones y murió después de 7 minutos. Luego, los órganos del cobayo fueron destilados para identificar la presencia de etanol. El etanol causó la muerte del cobayo a pesar de que sus efectos fueron lentos, demostrando que es un tóxico letal en la dosis administrada.