Este documento describe un experimento en el que se administró etanol puro a un cobayo por vía intraperitoneal. El cobayo experimentó picazón, convulsiones y orinó antes de morir en 1 minuto y 20 segundos. Se realizaron pruebas de identificación en el destilado obtenido de las vísceras del cobayo que confirmaron la presencia de etanol. El documento concluye que la dosis de una sustancia tóxica depende del peso del ser vivo y que el etanol puede causar daños internos graves.