Al deshidratar una naranja o manzana, las células mueren y cambian su estructura. Al observarlas con un microscopio, las células de las frutas frescas aún contenían líquido y burbujas, mientras que las células de las frutas deshidratadas habían adoptado una forma rígida y estructurada similar a un mineral, confirmando que la deshidratación causa la muerte y cambio estructural de las células.