El documento resume tres paradojas del sistema ferroviario británico tras su liberalización. Primero, a pesar de la competencia, solo una de cada mil viajes se realiza en empresas privadas. Segundo, tres empresas controlan más de la mitad del mercado. Tercero, a pesar de la iniciativa privada, cuatro de cada diez viajes son gestionados por empresas públicas extranjeras como Deutsche Bahn y SNCF.