El documento propone cuatro procesos para que las escuelas gestionen las demandas de la sociedad del conocimiento: 1) promover el diálogo y consenso con la comunidad sobre sus necesidades; 2) liderar procesos colaborativos de enseñanza para enfrentar nuevos desafíos; 3) comprender las capacidades y limitaciones de la escuela para responder adecuadamente a las demandas; 4) comprometerse con la autoevaluación y mejora continua de los proyectos pedagógicos para lograr calidad.