El documento explora la complejidad de la naturaleza humana y cómo su estudio ha sido descuidado a lo largo del tiempo. Se enfatiza la necesidad de una antropología filosófica que considere tanto la subjetividad como la diversidad dentro de la humanidad, argumentando que solo a través de una autorreflexión profunda se puede captar la totalidad del ser humano. Finalmente, se reflexiona sobre el hombre moderno, reconociendo que, a pesar de las diferencias históricas, su esencia permanece constante a lo largo del tiempo.