El documento define el retardo mental como una discapacidad caracterizada por limitaciones significativas en el funcionamiento intelectual y adaptativo que se origina antes de los 18 años. Explica que las causas son generalmente multifactoriales y que existen grados de leve a profundo. Señala que el diagnóstico requiere evaluación por un profesional y que el tratamiento implica enfoques biológicos, psicológicos, recreativos y educativos con el objetivo de mejorar la función vital de la persona.