El documento describe la arquitectura románica en Europa occidental tras la caída del Imperio Romano. Se caracteriza por iglesias de piedra con planta de cruz latina, bóvedas de cañón y arcos de medio punto. Las iglesias más grandes se construyeron en lugares de peregrinación como Santiago de Compostela. Los monasterios, como Cluny, fueron centros difusores del estilo y contaban con iglesia, claustro, refectorio y dormitorio.