Este documento describe dos sacramentos que ofrecen paz espiritual y perdón de Dios a los enfermos: el sacramento de curación y la unción de los enfermos. El sacramento de curación incluye la reconciliación a través de la penitencia o confesión, que perdona los pecados. La unción de los enfermos, instituida por Jesús, consiste en la unción con óleo bendito en la frente y manos del enfermo, otorgando fortaleza y perdón de pecados para prepararse para la muerte.