La síntesis keynesiana une la economía keynesiana y neoclásica para lograr el pleno empleo mediante la intervención del gobierno o el banco central. Esta síntesis generó expectativas racionales y un consenso sobre la inflexibilidad de precios a corto plazo. Más adelante, la nueva síntesis keynesiana adoptó metas de inflación y políticas monetarias basadas en la curva IS-LM, aunque existe debate sobre si estas estrategias pueden estabilizar la producción y el empleo.