El caso ENRON fue uno de los fraudes más grandes en la historia de Estados Unidos. ENRON ocultó sus enormes deudas mientras reportaba ganancias falsas gracias a la auditoría corrupta de Arthur Andersen. Cuando se descubrió la verdad, ENRON se declaró en bancarrota, dejando a miles de empleados sin ahorros y a inversionistas grandes y pequeños sin sus inversiones. La ambición y falta de ética de los directivos y auditores de ENRON llevaron a la compañía a la quiebra.